El lenguaje y los SMS

Las nuevas tecnologías han impulsado un distinto ‘uso del lenguaje’, más económico y rápido para los usuarios, que distorsiona términos y frases para reducirlas a su mínima expresión inteligible. Algunos expertos temen que esta moda influya negativamente en el idioma. Para otros, es una enriquecedora novedad, que no traspasará el nivel de comunicación en el que se desarrolla.

 

Mientras un puñado de escogidos científicos analizaba en San Millán el uso del español por los jóvenes, cientos de miles de estos utilizaban su móvil para remitirse millones de mensajes SMS. Su menor preocupación al hacerlo era la corrección en el uso del lenguaje: recurren a acrónimos y abreviaturas, siguen un patrón fonético o ahorran vocales. Sometido a tales torsiones, el idioma puede parecer amenazado, pero si es verdaderamente fuerte decantará aquello que le es útil de aquello que es pasajero y superfluo. Y nunca antes habrá gozado de canales de comunicación de inmediatez y potencia equiparables.

sms

Los mensajes, con sus contenidos casi crípticos, son elocuentes desde un punto de vista económico: sólo en las Navidades de 2007, los españoles intercambiaron unos doscientos millones de SMS, toda una gallina de los huevos de oro para las compañías operadoras. El promedio de envíos entre los adolescentes coreanos es de unos dos mil mensuales por móvil —parece lógico que, metidos en tal frenesí, la ortografía sea la menor de sus preocupaciones—. El márketing se apropia rápidamente de los nuevos códigos: así, una destacada caja llama a sus potenciales clientes jóvenes diciendo: «Si eres joven, eres lkxa»; y parece hábil que emplee esa argucia para caracterizar su oferta juvenil.

Dado que los mensajes SMS se emiten y reciben ahorrando tiempo y espacio (a menos mensajes, menor costo), reducen la necesidad de la lectura. Pero el empleo de estas tecnologías no es la causa de la falta de hábitos lectores, sino un síntoma más de esa carencia de honda raíz educativa. Si los muchachos intercambian mensajes sin freno es porque no se les pone límite a su uso; si lo hacen con unas claves concretas, alejadas de la ortografía y la gramática ortodoxas, es porque les es más cómodo comunicarse mediante un lenguaje propio y característico (¿generacional?); si cometen faltas de ortografía, o se echan a la fonética al redactar sus mensajes, es porque o bien no se les ha atraído a la lectura, o bien leen perfectamente audiovisuales, pero no libros: y en el sistema educativo, el viejo y esencial comentario de textos no va acompañado de ejercicios de comprensión audiovisual, de forma que el lenguaje se percibe en su reducción a asignatura y huele a añejo. Cuando nos preocupamos por los jóvenes y el lenguaje, podemos estar valorando la realidad digital del siglo XXI mediante una escala de valores analógicos e ilustrados: es decir, propios del siglo XIX. Las cosas han cambiado, y la lengua se fortalece y evolucionará, pero en formas y direcciones a la vez pujantes e imprevisibles. El empleo compulsivo y omnipresente de los SMS (Short Message Service, servicio de mensajes cortos) y su repercusión en los hábitos de los escribientes, de modo especial entre los jóvenes, está inquietando a muchos puristas de la lengua. Efectivamente, es algo a tener en cuenta, pero si bien conviene ocuparse de ello, creo que no merece la pena preocuparse demasiado. Aunque sea algo que resulta chocante, tanto su uso masivo como su terminología de abreviaturas.

Lengua que no evoluciona, lengua que muere, dicen los lingüistas. En su momento surgieron las lenguas de germanías, del hampa, de sectores cerrados de la jacarandina cuya función, precisamente, era que fueran entendidas sólo por la gente que se encontrara dentro de su entorno cultural. Era autodefensa. Un mismo idioma ha tenido distintos modos de plasmarse, como puede ser la taquigrafía o el alfabeto morse. Son variantes de un sistema único que no se siente modificado.

Hace tres o cuatro años salió este tema en los exámenes de Selectividad. Cada examinando manifestó su opinión, la mayoría muy negativas, diciendo que su empleo repercutía en el empobrecimiento del idioma. Hubo uno, muy sensato, que decía que había que saber distinguir, que él empleaba un lenguaje correcto en los apuntes y exámenes y otro completamente roto y desmadejado en los SMS con los colegas, que a veces hasta resultaba algo ingenioso. Es decir, sabía dominar los niveles lingüísticos. Ahí no hay peligro.

Creo que no hay que darle demasiada importancia. El vocabulario y nomenclatura de abreviaturas está condicionado por el uso de corto espacio y el decir el máximo. Son formas de comunicación dentro de un contexto. Cuando hablamos, empleamos distintos discursos según la situación en que nos encontramos. Ante el médico, decimos «tengo un dolor intenso en la cabeza»; ante gente de poca confianza, «no me aguanto con el dolor de cabeza»; con un amigo, «tengo una mierda de dolor en el cogote que no me tengo»… adornado de dos tacos sonoros. Lo malo es quien no sabe distinguir los niveles y emplea siempre el mismo registro, normalmente muy bajo. Será un empobrecimiento para quien lo tiene pobre por propia adicción y mérito.

A tiempos nuevos, cambios necesarios y mente abierta. La RAE estudia elaborar un diccionario de abreviaturas para los SMS. A lo largo de los años, toda innovación resulta chocante al principio, cuesta admitirla. No importa si el enamorado recibe una carta, una frase hermosa, un tqmch, que no hay que ser muy lince para interpretarlo. Ojalá recibiéramos todos los días un: tscribo xqtkieromch.

 
De: Álvaro Sánchez (Tomado de La Verdad Digital, Murcia, España)

 

 

Una respuesta a “El lenguaje y los SMS

  1. Hola María Elena, fíjate que este tema siempre me ha interesado y como mencionas, hay distintas posturas al respecto.
    Yo creo que la manera de comunicarse depende de donde, con quien y el contexto en el que te encuentres, es decir, no vas a expresarte igual en una conferencia o una exposición, que como platicarías con tus sobrinos por ejemplo; así como no utilizarías las mismas expresiones para contar un chiste por ejemplo, que para expresar una noticia triste.
    Lo mismo ocurre con este tipo de comunicación.
    Así que yo creo que no hay problema mientras no perdamos de vista la importancia de la buena ortografía y gramática por respeto y amor a nuestro lenguaje que es hermoso y muy rico, aún cuando nos comuniquemos de forma muy informal por correo electrónico y mensajes sms.
    Yo creo que como mencionas, es simplemente una evolución, no sustitución, ni deformación.
    Saludos desde México!!!
    *TESSY*

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