Verano en las alturas

verano¡Qué verano! Los rayos del sol parecen alfileres que se incrustan en el cuerpo. Unos cubanos se aferran a los ventiladores y la televisión. Otros, a las mesas de dominó y ajedrez bajo la fronda de los árboles del vecindario.

Hasta las madrugadas son calientes. Pero la gente no deja de ir a las playas ni de bailar en cuanta fiesta se organice. Ni siquiera en los momentos más complejos de la década final del siglo pasado, cuando la situación económica obligó a los habitantes de esta isla a “apretarse el cinturón”, se perdió el sentido del humor, la necesidad de divertirse y pasar un rato entre amigos, sobre todo en los meses de julio y agosto.

Últimamente, crecen los grupos de jóvenes que se echan una mochila al hombro, y con faroles o linternas y una guitarra se disponen a subir montañas y acampar en sitios de valor histórico o ecológico. Es una modalidad del turismo de naturaleza que tiene en el grupo del estudiante de Agronomía Adriel Gámez, a uno de sus mayores defensores en el período estival.

 “Nosotros no dejamos que la rutina nos aplaste. En eso somos fieles discípulos del trovador español Joan Manuel Serrat. Apenas termina el curso escolar, comenzamos el programa de recorridos. Subir lomas nos hermana”.

Rememora que cuando era un adolescente le encantaba quedarse a dormir con algunos compañeros en las márgenes de los ríos aledaños a la finca de su abuelo, en Manicaragua. Así empezó su pasión por las excursiones.

“Disfrutamos la naturaleza, el aire en las montañas es puro. Cualquier paraje resulta bueno para acampar y pasar los mejores días de las vacaciones”.

Este año el periplo se inició con el ascenso por quinta vez hasta El Nicho, en la porción cienfueguera de la cordillera de Guamuhaya, en el centro de Cuba.Cuentan que allá concurren “las guerrillas” —así se autodenominan estos grupos— de casi toda la región. Muchos ya se conocen y esta es una oportunidad exclusiva para convivir, hablar de sus respectivos estudios o trabajos, sus sueños, y planear ascensos a otros parajes.

En las mochilas echan primero las tiendas de campaña y los paqueticos de espaguetis. Lo otro es opcional. Ahora, junto con la guitarra, anda la cámara fotográfica para dejar testimonio gráfico de cada acampada. Ya han instalado campamentos, además de en El Nicho, en Topes de Collantes y Guanayara, y subieron a Caballete de Casas, donde radicó la comandancia del Che en la región central, durante la invasión a Las Villas a finales de 1958.

Allá arriba uno parece estar hechizado por la historia, explica Adriel, y argumenta que es un sitio encumbrado pero estratégico, que demuestra los conocimientos militares del Guerrillero Heroico. “Nos pasamos más de una hora observando el lugar, hay una flora exquisita, matizada por las orquídeas. Aquello parece un paraíso. ¡Ojalá todos los jóvenes tengan el privilegio de subir hasta Caballete de Casas!”

Cada excursión es una aventura para este grupo de muchachos, integrado por cienfuegueros, espirituanos y villaclareños. Algunos empezaron juntos, otros se fueron sumando por el camino. Cuentan que ningún paisaje se semeja a otro. Cada uno tiene sus encantos. Hasta los ríos, dice Adriel, caen diferentes por los desfiladeros de las montañas, y las cascadas forman accidentes geográficos impresionantes.

“En Guanayara existe el Salto del Rocío; el agua va cayendo sobre las piedras y salpica tanto que unos tres minutos que permanezcas debajo bastan para empaparte completo. Y en El Nicho está el de los Tres Deseos, adonde los campistas acuden a soñar y confiar a la suerte sus aspiraciones”. Río Seibabo, en medio del Escambray, es una base de campismo idónea para este tipo de aventuras. Desde allí parten casi todas las mañanas grupos de muchachos hacia Charco Azul, un kilómetro y medio río arriba; la Cascada del Camarón, dos kilómetros por uno de los afluentes; y la Cueva del Murciélago, dos kilómetros río abajo. Por el día exploran cuevas, caminan hasta el nacimiento de los afluentes y se adentran en los bosques. Entre ellos existen reglas inviolables: prohibido dañar la naturaleza, ni pesca ni caza.

Durante las noches se juntan alrededor de las fogatas o los faroles, y guitarra en mano improvisan recitales con las canciones de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Fito Páez, Los Beatles… Así amanecen.Ahora Adriel y su piquete están planeando recorrer el Valle de Viñales, en Pinar del Río, y el histórico Turquino, en Santiago de Cuba. “En este verano tan caluroso —enfatiza— no hay nada como las madrugadas en las alturas, donde la neblina se confunde con las nubes. Es una suerte de romance con la naturaleza”.

(Por Norland Rosendo. Tomado de http://cubahora.co.cu)

Una respuesta a “Verano en las alturas

  1. Que post más hermoso! me encanta el turismo ecológico y sé que en Cuba hay lugares extraordinarios para visitar. Subir montañas.. recuerdos de mis excursiones con nuestras mochilas yendo a Montserrat, a la Pobla de Claramunt, a los Pirineos…
    En Santa Clara solía subir al monte Capiro, y me mezclaba con los que traían guitarras y se dejaban pasar las horas hasta el atarceder mientras a lo lejos se divisaba la ciudad y … era maravilloso. Aquí hace mucho calor y por vez primera la gente no va a la playa tan a menudo. Necesitamos lluvia ya.
    Saludos.

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