La Edad de Oro en nosotros

la edad de oroDurante mucho tiempo y de acuerdo con esa idea de que Martí era hombre de letras y no de acción, se ignoró la magnitud del pensamiento estratégico desarrollado por nuestro Héroe Nacional.

 

Hoy se sabe que el grado de mayor general alcanzado en la manigua no fue un gesto amable de Gómez y otros oficiales mambises, sino el justo reconocimiento a la magna obra de un hombre que, siendo un niño aún, fue ya un combatiente clandestino, y que, sobre la base del análisis de la Guerra de los Diez Años, las guerras independentistas americanas y otras contiendas bélicas de su tiempo, así como el conocimiento de lo mejor del pensamiento militar de su época, fue capaz de desarrollar una avanzada estrategia político-militar, en la cual la guerra era solo un medio para conseguir la independencia, y consecuentemente con ese propósito, se dedicó a unir a los viejos luchadores del 68 y la Guerra Chiquita con “los pinos nuevos” y a levantar sobre sus hombros la guerra libertaria.

Ese pensamiento militar estratégico, cuyos resultados son incuestionables y del que mucho ha tomado la Revolución Cubana, se halla disperso en la vastísima obra del Maestro. No obstante, si en alguno de sus trabajos puede verse una recopilación de esas ideas es, precisamente, en su revista infantil La Edad de Oro.

 Por eso en este texto los cubanos bebemos las primeras lecciones de patriotismo. A ello hizo alusión Fidel en La historia me absolverá: “Se nos enseñó que para la educación de los ciudadanos en la patria libre, escribió el Apóstol en su libro La Edad de Oro: […] Un hombre que se conforma con obedecer leyes injustas, y permite que le pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado […]”.1

Muchas son las lecciones que para defender la Patria pueden leerse en este precioso texto, donde, entre otras muchas ideas, dice Martí, por ejemplo, en “Un paseo por la tierra de los anamitas”: “A eso llegan los pueblos que se cansan de defenderse: a halar como las bestias del carro de sus amos […]”;* o en su versión de “Los dos ruiseñores”: “[…] ¡Cuando no hay libertad en la tierra, todo el mundo debe salir a buscarla a caballo!”;* o en “Las ruinas indias”: “[…] todo hombre ha de aprender a trabajar en el campo, a hacer las cosas con sus propias manos, y a defenderse”;* o en “La última página” del primer número: “[…] se ha de estar pronto a pelear para cuando un pueblo ladrón quiera venir a robarnos nuestro pueblo”.*

Por el tema, esa intencionalidad se hace más evidente en “Tres héroes”. En realidad, este trabajo es un reflejo de la profunda admiración de José Martí por los héroes que arrancaron la América al león español; pero es más que eso: ¿Acaso no hay una clara visión de lo que hoy llamamos “la guerra de todo el pueblo” en la siguiente idea martiana: “Cuando Napoleón entró en España para quitarles a los españoles la libertad, los españoles todos pelearon contra Napoleón: pelearon los viejos, las mujeres, los niños”?* ¿No hay una profunda diferenciación de los guerreros más allá de sus éxitos militares cuando afirma: “[…] Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres […] Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarles a otros pueblos sus tierras, no son héroes, sino criminales”?*

Por eso, en carta a su querido hermano mexicano Manuel Mercado, le explica que ha entrado “[…] en esta empresa —La Edad de Oro— con mucha fe, y como cosa seria y útil, a la que la humildad de la forma no quita cierta importancia de pensamiento […] porque, mientras me llega la hora de morir en otra mayor, como deseo ardientemente, en esta puedo, al menos, a la vez que ayudar al sustento con decoro, poner de manera que sea durable y útil todo lo que a pura sangre me ha ido madurando en el alma”.2

En julio-agosto, La Edad de Oro cumple años de su creación y distribución por las tierras de América, y más allá del paradigma de lo que ha de ser la literatura infantil, es un testimonio del alcance del pensamiento militar de José Martí.

Notas
1 Fidel Castro: La historia me absolverá. Versión digital.
* José Martí: La Edad de Oro. Editorial Gente Nueva; La Habana, s/f.
2 Carta a Manuel Mercado, fechada el 3 de agosto de 1889.
 (Por: María Luisa García Moreno. Tomado de http://www.cubaperiodistas.cu)

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