TV Cubana (II): Una pausa para “Sin tregua”

Por Reinaldo Cedeño Pineda (http://laislaylaespina.blogspot.com)


arletysArletty Roquefuentes en el espacio “Sin Tregua”… La conducción pasa por momentos nada felices en la TV cubana con algunos que “pintan” bien pero dicen mal, que parecen disparar en vez de hablar y que han hecho de la ligereza un verdadero tributo…

La televisión es un calidoscopio de programas con sus destinatarios y horarios específicos, características ―entre otras― que moldean la concepción de una propuesta.

Aunque en radio y televisión, un espacio es siempre resultado del trabajo colectivo, toca al director organizar y controlar el desempeño técnico-artístico del equipo de realización. Y si requiere la presencia de un conductor, tiene la última palabra para exigir el tono, la intención, las pausas y las transiciones requeridas…

Esto no quiere decir que el animador resulte un ente pasivo, al contrario, ha de aportar ―junto al dominio de la lengua y la articulación―, su propia dosis de originalidad, carisma y estilo.

Es suficiente…

Lo que pudiera parecer una verdad de Perogrullo (para los iniciados), se me antoja introducción necesaria para analizar el programa SIN TREGUA, transmitido los lunes en la noche, por el canal Cubavisión, dedicado a la campaña antivectorial.

Parto de un concepto: no hay programas grandes ni pequeños. Hay programas que interesan (o al menos están diseñados para que interesen) a un sector más específico, y otros, a un sector más general. Cada uno tiene su público.

De ahí, este análisis de SIN TREGUA, porque no importa su brevedad en pantalla, es eso: un programa. Y aquí tenemos un solo propósito: reflexionar alrededor de él.

SIN TREGUA

El programa supo escoger muy bien su nombre, porque no puede haber tregua en el enfrentamiento a los vectores que conviven en nuestro entorno (específicamente el mosquito Aedes aegypti) y que tanto daño causan.

Sin embargo, este es el caso en que una idea loable se tuerce en su salida al aire.

La campaña antivectorial ―como todo tema que implica la salud― es un tema serio. En consecuencia, su planteamiento artístico ha de responder a ese objetivo; pero, lamentablemente, es palpable el desfasaje entre una cosa y otra.

La conductora Arletty Roquefuentes no ha encontrado el tono justo ni la intención adecuada, o se ha extraviado la concepción del director Jesús Otaño. Por suerte, hay ya camino andado por ambos, y esa experiencia ―estoy seguro― puede aportar en el ajuste de ópticas y consideraciones.

El programa se ha referido a muchos temas de graves consecuencias para la población. Tomemos sólo dos de ellos: el autofocal familiar (revisión de los posibles criaderos de mosquitos en las viviendas) o las medidas tras el paso del huracán, y otros por el estilo….

Como resultado, esas exposiciones requieren una dosis de sobriedad, sin que ello interfiera en la comunicación familiar en que intenta moverse el espacio…

Lo hago más explícito para despejar cualquier duda:

El coloquialismo es la interrelación, no el exceso. Lo serio no es sinónimo de lo aburrido. La sobriedad no es el acartonamiento, no es el tono docto ni el didactismo (hay en demasía en nuestra TV) ni el tono fúnebre, por supuesto. Es el equilibrio, el tono justo, la medida, la mesura, la elegancia natural sin afectación; es sobre todo el saber cómo se dice lo que se dice.

En dos palabras: Sin Tregua es un programa para la familia, pero no es una fiesta. Busca la comunicación, pero no puede sacrificar la seriedad. Pretende el desenfado, pero no debe colocarse al borde de la euforia.

Tal vez, Arletty Roquefuentes deba reservar su tono cuasi feriado para otros espacios, pues aquí resulta incongruente, no conduce, más bien desdice.

Admito que un programa breve como este y ceñido a un ambiente conocido (la cuadra, la casa), no es el ideal para el lucimiento en pantalla. Quizá no pueda pedírsele un “espectáculo”, mas por eso mismo requiere de una alta dosis creativa en la conformación de su visualidad, para insertar planos o crear atmósferas más atractivas sin falsear la realidad.

En general creo que la conducción pasa por momentos nada felices en la TV cubana con algunos que “pintan” bien pero dicen mal, que parecen disparar en vez de hablar, que han hecho de la ligereza un verdadero tributo (fracturas culturales por el medio)… pero este será tema para otra ocasión.

SIN TREGUA debe darse una pausa reflexiva. 

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