TV Cubana (III): MEDIODÍA en TV revisitado

Por Reinaldo Cedeño Pineda

marino luzardoA las doce y treinta muchos sintonizan Mediodía en TV, espacio-cartelera del canal Cubavisión. Es desde su aparición, un programa bien seguido; aunque tengo la impresión de que se le ha exigido más de lo que (por su propio diseño) podía dar.

Hace algún tiempo escribí mis consideraciones sobre el espacio desde este blog (http://laislaylaespina.blogspot.com) , lo que ―afortunadamente― generó otros comentarios, cada uno con sus propios aportes: más o menos congruentes, más o menos discrepantes.

También llegaron algunos juicios subidos de tono, con la pasión desbordada… pero el tiempo suele ubicar las cosas en su sitio.

A Mediodía en TV llegó un nuevo equipo de realización…y en consecuencia, creí pertinente revisitar el programa.

Uno de los aciertos de este colectivo es haber quitado el peso del guión al conductor, responsabilidad que asumió Ivón Peñalver. Ese aspecto resultó factor esencial de ciertos despistes y excesos: no todos están preparados para esa simultaneidad, o las horas de las que se dispone no alcanzan.

El guión es columna vertebral de una propuesta audiovisual: requiere no sólo “estar en la última”, sino concentración, tiempo, búsqueda… y MUCHO sentido de la jerarquía artística.

El programa ganó en espesor cuando eliminó el “toque de ligereza” en las cortinas de presentación de cada canal ―recuerdo, por ejemplo, la imagen de Daymí Crespo en pose―.

Sobre todo eliminó esos temas insustanciales que solían deslizarse entre su conductor principal (Abel Álvarez) y los presentadores, cual vía de falso desenfado… y que se enredaban, se torcían y a veces se derramaban…

Perfil y conducción

Las comparaciones podrán ser odiosas, pero resultan inevitables. Quien escoge su paradigma anda marcado (casi siempre) no sólo por el mero gusto, sino además por su experiencia, acervo y formación individual.

Marino Luzardo ocupa ahora mismo la conducción del espacio. Hasta ahora, ha mostrado la misma seguridad que le hemos visto en otras propuestas, así como una preparación seria y una cultura que le avala. Brindo por ello ¡tres veces!!!

No obstante, debo ser absolutamente sincero: no lo veía en esa cuerda, no pensé que fuese el escogido…

Sin confundir frivolidad con espontaneidad (podrán rimar, pero difieren en su esencia) ni “el rostro agraciado” con el “verbo diciente”… no hay que olvidar que Mediodía en TV es un programa fresco y dinámico que requiere, en consonancia, una proyección comunicativa: a Luzardo le resta ganar en soltura y eliminar tensión. Cierto es también que ha transcurrido poco tiempo desde su llegada (por lo que sería aconsejable esperar para emitir otros juicios), y que un conductor (como todo artista) marca lo que hace con su propio sello y personalidad.

Yumié Rodríguez y Niro de la Rúa continúan con su equilibrio de siempre. El tiempo transcurrido sentó bien a la más bisoña, Amelia Flores, quien va ganando en aplomo y proyección, aunque se trata esta de una senda larga. Por suerte, ha dejado atrás algunas frases y maniqueísmos que me hicieron temer, acaso, se fuese a malograr.

Hace unos meses opiné que Mediodía en TV andaba urgida de una dirección y una asesoría menos complaciente consigo misma ―la ASESORÍA es la gran asignatura pendiente de nuestra radio y televisión―. Ahora mismo ese papel lo desempeña Magalys Arias. La dirección corre a cargo de Odalis Torres, y Mediodía en TV vive una nueva época de manos de mujer.

Antes de terminar, quisiera compartir una reflexión que vale para Mediodía… y para otros programas: hay que sopesar, evaluar y definir muy bien el perfil del programa para evitar, por ejemplo, las “entrevistas como rellenos”, el exceso de entrevistados que luego resultan casi siempre apremiados por el tiempo y “el elástico, la bolsa” donde cabe un poco de aquí y otro de allá…

Son esquemas reiterados a diestra y siniestra.

Si Mediodía en TV tiene como objetivo primordial la programación televisiva, debe hacer de esto su arte: explicitar más su contenido (incluir informaciones que se agradecen tanto como las perdidas sinopsis de algunas películas, o escoger detenidamente sus avances, por ejemplo).

También ha de seleccionar muy bien a sus invitados, que —en mi opinión― deben centrarse en la televisión, pues ahí radica su contenido natural. Las entrevistas no siempre hacen falta, y las notas culturales deben apuntar a TODA la nación, sin suplantar el espectro cultural del país por el de la capital: comodín infamante, cáncer inoculado hace rato en la visualidad cubana.

Ha de reconocerse que el intento de hacer verdaderamente nacional el espacio ―pese a torceduras y genuflexiones― fue uno de los puntos a favor del equipo realizador precedente.

La cita, ya sabe, es a las 12 y treinta…. para enterarse del día a día en la televisión cubana, para seleccionar sus programas… entre las muchas repeticiones y los estrenos.

(Tomado de: http://laislaylaespina.blogspot.com)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s