La lenta muerte de la escritura

En tarjetas de Navidad o quizás para hacer la lista del mercado, pero ¿en qué otras ocasiones utilizamos un bolígrafo para poner en papel nuestros deseos o necesidades? Al parecer, las oportunidades en las cuales escribimos a mano cada vez son más escasas.

escritura a mano

Quizás de aquí a un siglo, nuestra escritura a mano será legible sólo por expertos.

Según la escritora Kitty Burns Florey, el arte de escribir a mano va en descenso de una forma tan rápida que una escritura corrida y común podría convertirse en algo tan difícil de leer como un manuscrito medieval.

“Cuando tus tataranietos encuentren una antigua carta en el ático de la casa tendrán que llevarla a un especialista, a un señor mayor en la biblioteca que tendrá que descifrar lo que está escrito”, comenta Florey, autora del libro Caligrafía y garabatos: auge y caída de la escritura a mano, recién publicado.

Florey le dijo al periodista Neil Hallows, de la BBC, que los niños —si no los de esta generación, entonces la próxima— podrían crecer utilizando sólo una forma de impresión para las raras ocasiones en que necesiten comunicarse utilizando un lápiz o un bolígrafo.

APRENDIZAJE Y CALIGRAFÍA

Sin duda, la forma en que se enseña la escritura a mano ha cambiado. Por ejemplo, durante la década de los ’50, en la escuela de Florey en Estados Unidos, una monja marcaba el ritmo con una vara al tiempo que la clase copiaba las letras del pizarrón. No era un lugar para individuos, había una forma correcta de escribir las letras y muchas otras incorrectas.

Algunos han escuchado historias sobre cómo en el pasado para los zurdos el aprendizaje de la caligrafía podría haber sido una tortura. Se cuenta que muchos de ellos eran obligados a escribir con la mano derecha mientras le amarraban la “mano mala”.

Pero actualmente, por lo menos en el Reino Unido, la forma, las inclinaciones y las curvas de la caligrafía son menos importantes que lo que los estudiantes escriben.

“El contenido es todo”, indicó Mark Brown, director de la escuela primaria St. Mary´s, ubicada en Devon, Inglaterra. “El énfasis está en que intenten escribir, en que se expresen y en que escriban sus ideas”.

Brown indicó que la formación de letras se enseña en las primeras etapas de la educación primaria, pero la apariencia de la escritura a mano pasa a un segundo plano a medida que el niño crece, siempre y cuando la caligrafía pueda ser legible.

Algunos padres esperan que se haga hincapié en la caligrafía tal y como ellos mismos lo experimentaron, pero Brown señala que el contenido de la escritura en los niños ha mejorado significativamente como resultado del cambio en el énfasis —sostiene— y que ellos escriben más en el colegio que lo que tendrán que escribir de adultos.

¿ES IMPORTANTE?

Luego de terminar el colegio, quizás usted piense que la escritura a mano no es importante.

Para algunos sí lo es. Por años, el registro de nacimientos, matrimonios y defunciones en muchos países se ha hecho a mano, aunque esto podría terminar en la medida en que las oficinas donde se hacen estos trámites dispongan de computadoras.

Incluso hay quienes piensan que la escritura a mano gana más renombre cuando resulta difícil de leer. Quizás esto viene de la reputación que tienen los médicos a causa de su caligrafía poco comprensible.

Sin embargo, es tan conocida la “mala letra” de los médicos que el tema fue abordado en un estudio de la publicación científica British Medical Journal. En este se encontró que la escritura de los doctores era considerablemente peor que la de otros trabajadores en el área de la salud o personal administrativo.

La falta de legibilidad ha sido señalada como la causa principal de errores en la medicación de pacientes.

Ahora bien, algunos médicos deben escribir bastante, pues gran número de las comunicaciones clínicas se hacen a través de anotaciones. Pero en otras profesiones quizás pasen meses o años antes de tener que empuñar un bolígrafo, y lo único que la persona escribe a mano es un garabato rápido con los números telefónicos de alguien dictados rápidamente y escritos sobre un papel.

Ante el uso cada vez mayor de nuevas tecnologías que podrían poner en desuso la escritura, Florey sugiere que la respuesta está en el salón de clases, donde se les debe hacer comprender a los niños el valor de la escritura a mano y aprendan una caligrafía simple, legible y atractiva. “Quizás dos veces por semana, los estudiantes pueden producir un texto escrito a mano que puede ser evaluado parcialmente bajo los parámetros de su legibilidad o incluso de su belleza”.  

Los adultos también pueden mejorar su escritura en solo semanas con ayuda de libros y de asesoramiento profesional. El cofundador de Apple, Steve Jobs, dijo que si no hubiera tomado clases de caligrafía en la universidad, no hubiera pensado en colocar múltiples tipos de letra en las computadoras Mac.

Quizás el mejor argumento para conservar nuestros lápices y bolígrafos es que, en una sociedad que es cada vez más monitoreada, dejaremos mucha información pero muy poco de nuestra personalidad.

Nuestros descendientes quizás quieran hacer el esfuerzo para tratar de leer nuestras cartas, pero nunca verán la mayoría de nuestros textos o correos electrónicos.

(Fuente: BBC Mundo)                           

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