El creador de El rapto de las mulatas sigue entre nosotros

Por Eduardo Luis Martín

Casa natal del pintor Carlos Enríquez

Nancy Hurtado Fernández, directora de la galería Carlos Enríquez, de Remedios, informó a Cubasí que como en años anteriores, para este día 3 de agosto, en el aniversario 111 del natalicio del destacado artista plástico cubano, se realizará la tradicional peregrinación hasta la tarja situada en su casa natal, en Zulueta.

Refiere que la galería que lleva su nombre, en la denominada Octava Villa, con regularidad muestra exposiciones de creadores de la región central del país y de otros territorios, se imparten conferencias, y realizan actividades culturales y didácticas dirigidas a las nuevas generaciones.

El próximo 20 de agosto está prevista la inauguración de la exposición denominada Bendita Luz, a cargo de los creadores populares de las artes plásticas Jorge Luis Sanfiel, Susana y María del Carmen Trueba y Jesús Medrano, quienes expondrán pinturas con temas de sincretismo e imágenes de las deidades cubanas.

Además, para el día 20 de octubre la institución remediana, en saludo al Día de la Cultura Cubana y en homenaje al creador de Las bañistas de la laguna, premiará el salón de la plástica con carácter competitivo.

Señala la directora del concurrido centro, que en sus salas mantienen la exposición de miniaturas dedicada a la campiña cubana, uno de los temas preferidos de Carlos Enríquez,  inaugurada el día de la fundación de la ciudad y que se mantendrá todo el mes de agosto.

Zulueta es un poblado del municipio villaclareño de Remedios. Allí, el 3 de agosto de 1900 nació Carlos Antonio Esteban Enríquez Gómez, quien se convirtió en uno de los pintores cubanos más reconocidos.
En otros tiempos, ese poblado, en las inmediaciones entre Placetas y Caibarién, se distinguía por la cantidad de molinos de viento existentes en muchas viviendas, los cuales por su altura sobresalían por encima de los caseríos y llamaban la atención de visitantes y transeúntes.

A partir de la segunda mitad de la anterior centuria, cobró mucho auge en esa localidad la práctica del fútbol, el más internacional de los deportes, al extremo de convertirse en una de las más famosas plazas de Cuba, donde los aficionados acuden masivamente para disfrutar de  encuentros del campeonato nacional de esa disciplina.

Fue Zulueta también el pueblo liberado en la ardua Campaña de Las Villas, en diciembre de 1958, por el Comandante Camilo Cienfuegos, y su población lo declaró Hijo adoptivo del lugar, el cual visitó en varias ocasiones.

Al decir del investigador y crítico de arte, Juan Sánchez, en su libro Vida de Carlos Enríquez, el futuro artista cursó estudios primarios en el colegio Riverón y pasó por sus aulas como una tromba, amó las fugas hacia el campo, hasta las zonas conocidas por Pirindingo y Las Casimbas, donde los colores lo envolvían y se le hicieron más familiares.

Señala que  Carlitos sentía una pasión instintiva por el paisaje y por la vida de los hombres de tierra adentro y disfrutaba sobremanera con las leyendas de bandidos románticos.

Concluida la enseñanza primaria en su pueblo natal, fue enviado a La Habana para estudiar en el Candler Colleger. Ya contaba con 13 años y en el nuevo centro de estudios debía frenar su temperamento jíbaro con una enseñanza más rígida y supuestamente más puritana, refiere el texto.

Más adelante fue enviado a los Estados Unidos por la familia, a estudiar disciplinas administrativas, cuestión que no le interesaba, y  en Filadelfia logró graduarse de bachillerato y diplomarse en estudios comerciales, así fue como pudo asistir a un curso de verano dedicado al paisaje, y de esa forma encaminó su vocación por el arte.

Regresó a Cuba, pero sus ideas políticas contrarias a la dictadura de Gerardo Machado le hicieron emigrar de la Isla y viajó a Italia, Francia, España y otros países; contactó con los surrealistas franceses, participó en importantes salones, obtuvo premios, y teorió  sobre el criollismo en arte y su interpretación plástica.

Durante la década de los años 40 del anterior siglo,  viaja y expone su obra en México  y otras naciones, así como exhibe sus obras en la antigua Unión Soviética, Guatemala, Argentina y los Estados Unidos.

En 1950 se agudizan los efectos  negativos del alcohol en su salud, debido al consumo incontrolable de bebidas. Y así, el 2de mayo de 1957 muere en La Habana, en su casa conocida por El Hurón Azul, donde tenía su taller y se reunía con los amigos.

(Fuente: AIN)

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