Los premios Nobel

Por Jorge Gómez Barata

Por su iniciativa, con su peculio, sin contar con su familia y con una audacia que sorprendió a sus compatriotas, Alfredo Nobel, un industrial sueco que hizo fortuna con la invención y comercialización de la dinamita y pasó a la historia por su filantropía y su apego a la paz, creó los premios que llevan su apellido, y que desde el primer día y 110 años después son el más preciado galardón de la ciencia y la literatura.

Lo curioso es que Nobel, que pudo haberlo hecho en vida, fundó los premios mediante su testamento, un documento que solo es conocido después de la muerte del autor y que nadie, ni siquiera quien lo escribió puede enmendar y que comprometió a las principales instituciones científicas y culturales de su país, al Estado sueco y al Parlamento Noruego, que adjudica los galardones de la paz. Inicialmente la familia Nobel y varias entidades pusieron reparos a la encomienda. Tal vez el respeto a la última voluntad de los muertos salvó la idea.

Cada año, por el mes de octubre, se anuncian los galardonados de los seis premios: Física, Química, Medicina, Literatura, Economía y de la Paz, que desde 1901 se han adjudicado en 829 ocasiones a 806 a individuos y a 23 instituciones. El hecho de que solo cuatro premiados —Kuhn Richard (1938) presionado por los nazis, Boris Pasternak (1958) impedido por el gobierno soviético, Jean-Paul Sartre (1964) por razones conceptuales y el vietnamita Le Duc Tho para no compartirlo con Henry Kissinger— lo hayan rechazado indica el nivel de satisfacción que su obtención genera.
Entre los ganadores del Premio Nóbel figuran tres matrimonios: Maria y Pierre Curie, Irene Joliot-Curie y Frederick Joliot, y Gerty y Carl Cori. El galardonado más joven ha sido William Lawrence Bragg, que lo obtuvo a los 25 años; el de mayor edad Raimond Davis Jr., que lo ganó a los 88 años. Maria Curie, John Bardenn y Frederick Sanhger lo merecieron en dos oportunidades.

Hubo padres cuyos hijos fueron también galardonados: William Henry Bragg y su hijo Lawrece en 1915, Niels Bohr cuyo hijo Aage Niels Bohr lo obtuvo en 1975, el matrimonio Curie vio como lo ganaban su hija y su yerno. Hans Karl Simón murió antes de que su retoño Ulf lo mereciera en 1970. La Cruz Roja Internacional lo ha obtenido en tres ocasiones.

Todos los años la adjudicación de los Nobel mueve las tintas y en ocasiones desata intensos debates. Aunque la comunidad científica mundial no suele manifestar públicamente sus discrepancias, no ocurre lo mismo respecto a los premios de Literatura y de la Paz. Este año ha llamado la atención que una vez más se haya distinguido a un sueco, esta vez al poeta Tomas Transtromer, ganador del Nobel de Literatura.

Desde que en 1901 se entregaron por primera vez los Premios Nobel, 28 ciudadanos suecos lo han obtenido. En ese mismo período, a juicio de las instituciones suecas que los otorgan, lo merecieron: 16 austriacos, 7 españoles, 2 portugueses, 4 finlandeses, 3 mexicanos, 1 colombiano, 5 argentinos, 1 turco, 2 chilenos, 13 australianos, 103 alemanes y ¡320 norteamericanos! De no existir un microclima que explique por qué tantas personas de ese país merecen el galardón, habrá que rendirse a la evidencia de que los decisores tienen preferencias.

En los datos son inevitables diferencias debido a que al mencionar la nacionalidad de los ganadores no se ha establecido si ha de citarse al país de nacimiento, aquel cuya ciudadanía adoptó o el lugar donde realizó sus aportes. Hay listados de chinos “étnicos” y existen discrepancias al consignar la ciudadanía de los pobladores del Tibet, Taiwan y hasta hace poco Hong Kong. De tomarse en cuenta el lugar de nacimiento, Estados Unidos perdería una tercera parte de los suyos, algunos países ganarían y habría casos, como el de Israel, que tendría los mismos Nobel que Guatemala, que con Argentina, México y Chile, integra el selecto club de los países latinoamericanos con más de un galardonado.

Obviamente Europa y los Estados Unidos acumulan el mayor número de galardones, seguidos a bastante distancia por Hispanoamérica, mientras en África, Sudáfrica lo alcanzó en 9 ocasiones, siete de ellas por blancos, y en el resto del África negra solo lo obtuvieron Wole Soyinka, de Nigeria; Kofi Anam, de Ghana, y Wangari Maathai, de Kenia.

Hay quienes critican a Nobel por haber excluido de las distinciones a otras expresiones de las ciencias, el arte y la tecnología, y aunque no existe un premio para la arquitectura, el arte, la ingeniería, el periodismo y otras, parece una buena idea no haber incluido a las ciencias políticas. El vacío es llenado por otros prestigiosos galardones creados por países u organizaciones: el Oscar para el Cine, Príncipe de Asturias y otros.

Imperfecciones aparte, los premios Nobel son el más importante reconocimiento otorgado a un amplio círculo de creadores, y un ejemplo de lo que la voluntad y la buena fe pueden crear. Nobel, que no obtuvo premio alguno, vinculó su nombre a los de mayor prestigio.

(Fuente: CubAhora)

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