50 años de “Aire frío”

Por María del Carmen Vasallo

Un tributo al estreno mundial de esa pieza imprescindible del dramaturgo cubano Virgilio Piñera tendrá lugar este martes 29 de noviembre, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.

El encuentro, organizado por la Sección de Crítica e Investigación Teatral de la  Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC, reunirá a críticos y actrices que han representado la emblemática obra del teatro cubano.

Participarán los críticos de arte Marilyn Garbey, Osvaldo Cano y Roberto Gacio. Ofrecerán sus testimonios sobre el montaje de la pieza en diferentes momentos en los últimos 50 años: Verónica Lynn, Miriam Learra, Isabel Santos y Yuliet Cruz. Los moderadores de la mesa serán Vivian Martínez Tabares, teatróloga, y Norge Espinosa, dramaturgo y crítico teatral.

También será presentado el libro de Carlos Espinosa, Virgilio Piñera en persona, que forma parte de la Edición del Centenario.

Del mismo modo, serán proyectados fragmentos de puestas en escena y en pantalla de Aire frío. Este homenaje a los 50 años de la primera representación de Aire frío será, a las diez de la mañana, en la sala Villena de la UNEAC.

Para diciembre también se anuncia el estreno de una nueva versión de Aire frío por el grupo Argos Teatro, que dirige Carlos Celdrán. Esto forma parte de los homenajes a Piñera en la jornada por el centenario de su nacimiento, la cual se extenderá durante todo 2012.

Virgilio Piñera, uno de los padres fundacionales de la dramaturgia cubana contemporánea,  hizo del teatro del absurdo un magisterio.

Autor de una prolífica obra, Piñera ha devenido un nombre reiterativo desde la década teatral cubana de los 90, cuando muchos jóvenes, que entonces llegaban a la escena, como Carlos Díaz, director de la compañía El Público, o Raúl Martín, de Teatro de La  Luna, entre otros talentosos teatristas, descubrieron en él una brújula que marcaba un camino progresivo.

Autor de piezas indispensables en cualquier antología de la escena cubana contemporánea como: Electra Garrigó, Aire frío, Dos viejos pánicos o La boda, entre otras, Piñera reflejó en sus creaciones, con carácter fundacional, casi todas las tendencias que surgieron en el teatro mundial en la segunda mitad del siglo pasado.

Incluso pocos días después del estreno en La  Habana de su Electra Garrigó, en el año 1948,  terminó Falsa alarma, considerada como una pieza del teatro del absurdo, escrita antes que La soprano calva, de Eugène Ionesco.

La grandeza de Virgilio Piñera como artista anticipado a su época lo ha convertido en una figura esencial de la cultura cubana de todos los tiempos. Ese teatro nacional propio, con el que soñaba  en sus inicios como dramaturgo, se acerca hoy, en pleno siglo XXI, a este hombre fundacional, estremecedor y peligrosamente vivo que Virgilio sigue siendo.

(Fuente: CubaSí)

 

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