Cómo enfrentar la adicción al alcohol

La diferencia entre el abuso del alcohol y la adicción es muy leve. Abuso significa consumo incorrecto y la adicción empieza con este, o simplemente consumiendo alcohol.

Se puede consumir alcohol sin tener una adicción, pero esta puede surgir por el consumo frecuente. Adicta es la persona imposibilitada de controlar su deseo de beber.

Se cruza la línea divisoria entre el consumo y la dependencia cuando ya no se utiliza el alcohol para divertirse, cuando la vida se centra en la necesidad de consumirlo y la adicción es física, psicológica o de ambos tipos.

Ser físicamente adicto significa que el cuerpo se vuelve dependiente del alcohol y si deja de consumirlo la persona experimenta un síndrome de abstinencia. Algunas manifestaciones de este síndrome son diarreas, temblores o gran malestar general.

Entre los signos físicos también aparecen sensación de debilidad o malestar al intentar abandonar el consumo, alteraciones en el horario de dormir, cambios en los hábitos alimentarios con incremento o pérdida de peso y aumento progresivo de las cantidades o de la frecuencia del consumo de alcohol, para conseguir el mismo efecto.

La adicción psicológica ocurre cuando el deseo de beber alcohol es psicológico o emocional, y consumirlo supera la voluntad de la persona.

Entre los signos psicológicos está el consumo como manera de olvidar los problemas o para relajarse, la pérdida de interés en actividades que antes eran importantes, problemas con el rendimiento escolar o laboral, relacionarse con personas consumidoras, pensamientos constantes en relación a la obtención del alcohol y estados depresivos, ansiosos o iracundos

UN NOBLE ENFRENTAMIENTO

Lo primero que se percibe, en el enfrentamiento a la adicción, es el reconocimiento de que se tiene un problema y la necesidad de salir de él.

Casi siempre es conveniente insertarse en grupos de apoyo creados para ese fin y hablar con personas capaces de entender el problema y de brindar ayuda y comprensión. Puede ser un familiar, un médico, un profesor o un sacerdote, por citar algunos ejemplos.

En los grupos de apoyo se encuentran personas con las mismas experiencias y se pueden conocer historias reales, con sus moralejas, acerca de la adicción al alcohol y las formas de superarla.

Es necesario abandonar a los amigos con quienes se consumía alcohol. Solo se debe aceptar las invitaciones a lugares donde no existan bebidas alcohólicas.

Se debe pensar previamente qué actitud a adoptar en una situación donde haya alcohol. Puede presentarse la tentación, pero si se conoce cómo enfrentarla, no debe haber problemas.

Tener una adicción no nos convierte en malos o miserables, y si en el proceso de abandonarla tenemos una recaída, no hay por qué avergonzarse, ni tener miedo de pedir ayuda. Se debe acudir lo antes posible a los grupos de apoyo o al consejero, y de esa manera no perder todo el esfuerzo invertido en la recuperación.

La recuperación de una adicción al alcohol no termina con un programa de tratamiento. Es un proceso para toda la vida, en el que se recupera la salud, la estima personal, la inserción social y el cariño de familiares y amigos.

(Fuente: CubAhora)

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