Cuba: el discreto encanto de la burocracia

Por Raúl Antonio Capote

Todos llevamos un burócrata por dentro, incluso hay quien lleva dos y hasta tres. Hay otros que lo exhiben sin miedo, esos que sacaron a su yo burocrático del closet y se sienten orgullosos de su poder.

Cualquiera puede ser un perfecto burócrata. No es hereditario, pero sí altamente contagioso.

En la Cuba de hoy estamos ante un dilema, porque cuando esa enfermedad pasa al cuerpo del estado socialista, sus efectos pueden ser fatales, los síntomas se extienden con rapidez y lo frenan todo, inmovilizan, detienen, ralentizan. La burocracia es enemiga de cualquier cambio porque este significa una mengua de sus  pequeñas, medianas o grandes cuotas de poder.

Nuestro dilema hoy es socialismo contra burocracia, es la lucha entre quienes quieren lealmente actualizar el socialismo y  ciertas mentes enquistadas en sus miedos. No creo, como muchos afirman, que la burocracia es un mal común a los proyectos socialistas, la burocracia es un mal común del capitalismo, que la necesita para conservar el poder, esta es su principal herramienta contra las revoluciones, contra los cambios. La establecida y fuerte burocracia estadounidense, por ejemplo, es garantía del poder, del establishment.

Si usted busca en el diccionario un sinónimo de burocracia encontrará burguesía como uno de ellos. El capitalismo es sinónimo de burocracia, porque  es control absoluto, mediante ella establecen los mecanismos que le permiten al sistema levantar complejos vericuetos, muros, establecimientos estancos, eficientes cercados que protegen a los ricos de las fuerzas que pueden aniquilarlos o simplemente perjudicar o menguar su gobierno y riqueza.

El socialismo este europeo, que tan poco conservó de su esencia original, se enquistó sin remedio alejado del pueblo y la cultura socialista, enemiga y contradictoria con el inmovilismo, porque necesita del cambio, de la evolución constante, perdió espacio, atada por el miedo de las castas burocráticas a perder el dominio.

La Revolución Cubana sobrevivió a las duras pruebas de la derrota del socialismo en Europa del Este, sobrevivimos a la caída que Fidel definió acertadamente como desmerengamiento, sobre todo por la autenticidad del origen de la Revolución  y su herencia, por estar enraizada en el pueblo, pero sobre todo, por su capacidad renovadora, características que le acompañaron desde siempre.

Si usted compara la Cuba revolucionaria de 1959 con la de 1961, con la de 1968, con la de 1978, con la de los 80, con la de los 90, con la de hoy, descubrirá  diferencias sustanciales, nunca alejadas de su esencia principal, pero sin duda se aprecia un revolucionar constante.  Por eso no hablamos en Cuba, como se decía en Europa de Este, del “Gobierno Socialista”, del “Estado Socialista”, nosotros decimos Revolución Cubana y con eso lo decimos todo.

En el pasado 6to Congreso del Partido Comunista de Cuba  (PCC), celebrado en abril y centrado en la actualización del modelo económico cubano, se reconoció como principal obstáculo para las transformaciones “la mentalidad que, como barrera psicológica, está atada a dogmas y criterios obsoletos”. Los lineamientos aprobados trazan la estrategia a seguir, la táctica necesaria para el nuevo combate por salvaguardar nuestras conquistas.

A comienzos del 2012 se celebrará la  Conferencia Nacional del PCC, en su documento base se señala, “en el estilo de trabajo de algunos cuadros se manifiesta falta de responsabilidad y proyección, lentitud en la búsqueda de soluciones a los disímiles problemas, poca creatividad y métodos burocráticos de dirección”. Nuestro Presidente Raúl Castro Ruz ha declarado una verdadera cruzada contra esa mentalidad anquilosada, extremadamente peligrosa, porque esa mentalidad puede significar  la muerte del socialismo, el fin de la Revolución, ya lo advertía él mismo en una de las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, si nos equivocamos ahora, si no rectificamos, si no cambiamos, no habrá segunda oportunidad.

Esta Revolución perecerá porque no se imagine nadie que el enemigo “perdonará” nuestra heroica resistencia de años a su dominio, los errores de este tipo se pagan con sangre. El fin de la Revolución significará el fin de la nación, de nuestra independencia, sería el fin del alma patria por la que tanto se ha luchado, por la que se han sacrificado generaciones y generaciones de cubanos.

Sepultarían nuestra historia con montañas de lodo, intentarían borrar hasta el recuerdo  de lo acontecido estos años y llevará entonces siglos poder levantarnos de nuevo como nación soberana.

La actitud burocrático-inmovilita, la actitud negligente, los fenómenos de corrupción, de inmadurez política, el olvido de que el socialismo se construye sobre todo con la conciencia de los hombres, que como decía el Che, es la suma de tecnología + conciencia, son actitudes suicidas que abren las puertas a la derrota.

No puede haber Revolución que no sea revolucionaria, eso es un contrasentido, el freno, la resistencia, el incumplimiento de las leyes, de los acuerdos, de las resoluciones que emanan del gobierno soberano del pueblo, ¿cómo pueden ser consideradas?

Esa resistencia a todo tipo de cambio que muestran sectores de la burocracia intermedia,  distorsiona seriamente la aplicación de leyes y resoluciones y hacen un daño incalculable. Es mucho lo que se ha hecho, cabe destacar la ampliación del trabajo por cuenta propia y la supresión de numerosas trabas, de absurdas prohibiciones, la apertura de créditos, la ley que permite la compraventa de vehículos, los procesos de descentralización. Pero cuánto trabajo cuesta su aplicación, cuando todavía hay quien no entiende la importancia de los cambios.

Este proceso de actualización del modelo, Cuba lo está haciendo en medio de serias amenazas y dificultades, la agresividad del Gobierno de los Estados Unidos sigue presente y se incrementa el cerco  económico a la Isla, el apoyo y financiamiento a la contrarrevolución ha ido en aumento. La construcción y búsqueda de incidentes que puedan justificar una agresión militar es un objetivo declarado abiertamente por la contrarrevolución interna y la basada en el exterior, y forma parte de los planes del gobierno norteamericano.

Todo esto en medio de una cada vez más acentuada crisis económica mundial que nadie puede prever hasta dónde llegará y de la cual Cuba no escapa, porque aunque ciertas personas desconectadas de la realidad crean lo contrario, Cuba está ubicada en el planeta tierra y forma parte de la aldea global donde prima y rige el capitalismo en crisis.

 (Fuente: CubaSí)

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