Coki Santander: Una ceramista en el centro de Cuba

Por Mercedes Borges

Mucho se habla y se escribe sobre la familia Santander de Trinidad, una familia numerosa y de las más antiguas que viven en esta villa del centro sur de Cuba. Con el tiempo, el apellido Santander se ha convertido en una especie de símbolo, porque conserva entre sus miembros, y de forma muy diversa, el oficio de la alfarería y la producción de cerámica.

La historia se remonta al año 1892, cuando surgió El Alfarero: fábrica de obras huecas y materiales de construcción, de Modesto Santander, la primera instalación de la que se tiene noticia. El primer torno fue muy rústico, hecho con madera de un barril de vino, y las piezas que mostraron un estilo y un sello se lograron en 1894. Sin embargo, fue Rogelio, el hijo de Modesto Santander y doña Panchita Ortega, quien convirtió en un negocio próspero el taller de su padre. Rogelio tuvo cinco hijos con su esposa Consuelo Durán. Casi todos participaron en aquella empresa realizando oficios diversos. La familia es numerosa y sus descendientes continúan la tradición en modernos y vistosos talleres, que son visita obligada para quien llegue a Trinidad y quiera conocer de cerca su cultura.

En una de esas ramas de los Santander, se destaca la figura de Rogelito, hijo de Rogelio y Consuelo, uno de los alfareros más interesantes que tuvo la familia, y quien sostuvo el oficio con suma dedicación. A su lado, creció y aprendió su nieta, Neidis Mesa Santander, la única mujer de la familia que ejerce la alfarería, difícil práctica de lograr vasijas hechas en un torno.

Coki Santander, como todos le dicen, es una fabulosa ceramista que vive y trabaja en Trinidad, conservando la tradición de sus ancestros y convencida de que nació para ejercer ese oficio y no otro. En su taller, bajo el nombre de La Casita del Barro, esta artista ha logrado un estilo particular, que se destaca por sus piezas con temática precolombina, murales, trabajos a bajo relieve bruñidos a mano con óxidos metálicos, reproducciones de fachadas y calles trinitarias, objetos decorativos y utilitarios, y piezas únicas en formatos diversos.

Miembro de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA) desde 1994, su obra se ha expuesto en importantes eventos internacionales como La Feria de Milano, en Italia, y el Festival del Viento, en Holstebro, Dinamarca. Coki Santander fue una de las integrantes de la delegación espirituana al Congreso de la ACAA, en 2009, y entre otros proyectos de importancia, colaboró recientemente con el pintor cubano Nelson Domínguez para su exposición Autorretrato, inaugurada en el Pabellón Cuba de La Habana, en abril de 2011.

Pero su proyecto más actual y ambicioso es Alfareros de Vizcaya, una acción sociocultural que realiza con alumnos de la escuela República de Bolivia, ubicada en una zona periférica de Trinidad, y que tiene como sede el Fortín de Vizcaya, antiguo baluarte militar que hoy funciona como museo, y que fue restaurado por la Oficina del Conservador de Trinidad. Coki Santander pone su mayor empeño en estos niños, la mayoría proveniente de familias muy humildes, para que sean depositarios de un oficio tan antiguo como la alfarería, que una vez ella aprendió de su abuelo, y que hoy está dispuesta a devolver con sabiduría y mucho arte a otras generaciones que lo conserven  en Trinidad, como parte de ese gran patrimonio intangible que posee esta ciudad cubana.

(Fuente: CubaSí)

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Una respuesta a “Coki Santander: Una ceramista en el centro de Cuba

  1. Cabe agregar que Coki Santander es además un excelente ser humano.

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