La saga de Serapio

Sancti Spíritus despide a Gerardo Echemendía Madrigal, autor del popular pasacalle Si tú pasas por mi casa

Por Juan Antonio Borrego

«A cualquiera no le hacen una estatua en vida», acostumbraba bromear Serapio. En la foto junto a su amigo, el artista de la plástica Félix Madrigal.

SANCTI SPÍRITUS.— Además de su figura esculpida a la entrada del bulevar, de un centenar de obras musicales repartidas entre guarachas y pasacalles populares y de una humildad sin par, Gerardo Echemendía, Serapio para los espirituanos de todas las edades, legó a Sancti Spíritus, y a Cuba toda, un vacío muy difícil de remediar en los terrenos de la comparsa, los coros de clave y la serenata.

Silenciosamente, como acostumbraba pasearse por las calles de la ciudad desde hacía ya 86 años, el artista también incorporó a su obra la ocurrencia, la familiaridad y el chiste ingenuo, como recursos muy seguros para conquistar al público, siempre fiel dentro y fuera del escenario.

Comparsero desde niño, amigo de Rafael Gómez (Teofilito) y de César Campos (Mundamba), y maraquero hasta sus últimos días en el Coro de Clave, agrupación típica de Sancti Spíritus, Serapio es autor de Los Marqueses, Salió un lucero, Mamá, Mi novia idolatrada, Buenas noches amigo mío, Escúchame y Lluvia de oro.

Ninguna de ellas, sin embargo, caló tanto en todos estos años como el pasacalle Si tú pasas por mi casa (1957), un verdadero himno en Sancti Spíritus y también muy conocida e interpretada en otras latitudes.

“Estábamos tomando una pila de gente ahí —confesó más de una vez— y entonces llegó alguien y le dijo a uno del grupo: Oye, tu mujer te está buscando, y él respondió: Si tú pasas por mi casa y ves a mi mujer, dile que yo no voy, que no me espere, y ahí mismo saqué el número ese: Si tú pasas por mi casa, / y si ves a mi mujer, / tú le dices que hoy no me espere, / que yo con Pueblo Nuevo / me voy a echar un pie.

“Lo tocábamos en la comparsa Aires de Pueblo Nuevo, pero pegó enseguida en todas partes, la gente pasaba en las máquinas cantándolo, Pío Leyva lo popularizó mucho, me hizo inscribirlo, fue muy honrado conmigo, otro se lo hubiera cogido, y luego hasta en la película El ojo del Tigre sale el protagonista cantándolo”, rememoró tiempo antes de morir, como si ya a estas alturas adivinara que su saga tardaría mucho en apagarse, al menos en esta parte de la Isla.

(Fuente: Granma)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s