FIFA Balón de Oro, ¿los mejores?

Por Javier Montenegro Naranjo*

Leo Messi junto a Xavi Hernández en la gala de entrega del Balón de Oro. (Foto: Mundodeportivo.es)

¿Cómo determinas quién es el mejor jugador del mundo en un año? La mayoría de los deportes colectivos entregan al final de la temporada el premio MVP (Jugador Más Valioso, por sus siglas en inglés). No es lo mismo determinar quién fue el mejor, o sea, el de mejor rendimiento y más regular, que seleccionar al jugador más valioso. El fútbol es más complicado aún. En el béisbol, a excepción del pitcher, todos tienen la misma oportunidad de mostrar su valía, aunque jueguen diferentes posiciones. El básquet es parecido, casi todos tienen oportunidad de brillar, aunque sus posiciones difieran. El fútbol no. El Balón de Oro solo ha premiado un portero. El último defensor en ganar el premio fue Cannavaro. Los goleadores se llevan los lauros, porque en el fútbol, los goles son lo más importante.

En 2010 se entregó por primera vez el premio en conjunto. Antes, France Football entregaba su premio a partir de la opinión de 96 periodistas. El Jugador Mundial de la FIFA lo elegían los capitanes y entrenadores técnicos de las selecciones nacionales. La fusión de ambos es como mezclar el premio a la mejor película de un festival de cine con el premio de la popularidad. Como en los últimos años los tres finalistas coincidieron, a algún genio se le ocurrió unirlos.

El resultado fue horroroso. 2010. Messi, campeón de la Liga Española y máximo goleador de Europa, ganó el FIFA Balón de Oro. Su participación en el Mundial con la albiceleste fue una decepción. Los otros dos finalistas fueron españoles: Iniesta y Xavi. Tenían sobrados méritos para superar al argentino; al igual que otros tres jugadores. Diego Forlán. Mejor jugador del Mundial y autor de los cuatro últimos goles del Atlético de Madrid en la UEFA Champions League. Dos en semifinales. Dos en la final. Claro, fueron campeones. Wesley Snyder. Subcampeón del Mundo. Pieza clave del Inter de Milán. Sí, el mismo Inter de Milán que eliminó al Barça y fue campeón de la Champions. Diego Milito. Goleador del mismo Inter de Milán que eliminó al Barça. No. Pieza clave en la victoria sobre el Barça y autor de los dos goles de la final de la Champions. Fue injusto, pero la injusticia dio el premio al mejor jugador del mundo. ¿O fue la popularidad?

¿Resultados? ¿Goles? ¿Asistencias? ¿Atajadas? En el fútbol son pocas las estadísticas. La efectividad en los diferentes departamentos, la posesión del balón u otro dato muy puntual podría agregarse. Sin embargo, hay una cualidad vital en el fútbol que no puede medirse: el coraje, tenerlos bien puestos a la hora buena. ¿Quiénes lo poseen? Pocos. Cargar con el peso del partido, destrozar las redes en el momento oportuno, ser el corazón del equipo, más si se trata de la selección nacional. Zidane. Ronaldo, el bueno. Rivaldo. Ellos están en la historia gracias a sus hazañas, puedo dar fe de ello. Maradona, Beckenbauer, Pelé. A ellos no los vi, pero todo parece indicar que también los tenían bien puestos. Iniesta se cuela en este selecto club gracias a sus goles en Stamford Bridge y Johannesburgo. No estoy comparando la calidad de ellos, solo su casta de campeones. Ellos sí merecen balones de oro.

Este año “la Pulga” era el ganador indiscutible. Cinco títulos. Gran bagaje de goles. Decisivo durante todos los encuentros desde cuartos de Final de Champions. Verdugo del Madrid en varias ocasiones. Partidos decisivos. Gran Copa América. ¡No! ¡Perdón! Esos fueron los uruguayos. Desaparecido en la Copa América. Messi es un león con los azulgranas. No duda. No perdona. Pero solo como culé. Puede ganar tres Balones de Oro más de manera consecutiva, la historia se lo tragará si no gana con Argentina.

De Cristiano mejor ni hablar. Es el futbolista más completo que yo haya visto, pero una misteriosa fuerza le roba los superpoderes en los grandes duelos. 40 goles en partidos no importantes. Un cabezazo decisivo en Copa del Rey. Los números no encajan. Tiene nervios de plomo. Xavi Hernández, una palabra lo define: genio. Nadie duda de su calidad. Es el mejor creador de juego del mundo (lo dice la FIFA, no yo) y este año pudo ganar el Balón de Oro. Por favor, yo no pongo en duda la calidad del argentino y del portugués, son los dos mejores jugadores del mundo, también lo creo. Pero en qué se basan para dar el dichoso premio. Djokovic o Federer pueden ser los mejores tenistas del mundo porque solo dependen de ellos. El ajedrez o el ping-pong. Los deportes individuales lo tienen fácil. Los colectivos no. Menos el fútbol.

El fútbol es injusto. “A veces para ganar, hay que marcar goles”. Henry tiene razón. No solo para ganar, sino para gustar y ser recordado. Makelele, Gatusso, Vieira: destructores. Maldini, Zanetti, Nesta: defensas. Beckenbauer marcaba goles, su calidad no es el único motivo para ser recordado. Son jugadores recientes. Yo los vi jugar y seré testigo de su desaparición. Pero marcar tampoco es suficiente. Batistuta, Vieri, Raúl: goleadores natos, pero solo eso. Goleadores. Hay un jugador que yo voy a recordar siempre, y ni remotamente le llegó a los tobillos a ninguno de los mencionados anteriormente. Landon Donovan. Quien haya visto jugar a la selección norteamericana de fútbol me entenderá. El fútbol es pasión. Coraje. Y otra palabra que se parece.

(Fuente: CubaDebate)

* Estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

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