Del idioma: Un campo celeste (2)

Por María Luisa García Moreno

El griego, lengua de una cultura que ejerció una enorme influencia en toda la civilización occidental, también ha dejado una profunda huella en nuestra lengua y, en particular, en el campo semántico relativo a la astronomía o ciencia de los astros. Sin embargo, es bueno aclarar que parte importante de esa herencia lingüística nos llega a través del latín, pues no olvides que los griegos fueron dominados por los romanos, proceso en el cual estos asimilaron la cultura griega.

Por ejemplo, el propio nombre de esta ciencia, astronomía procede en última instancia del griego astronomía, de ástron, «estrella» + nomía, nómos, «ley, norma»; de ahí que la astronomía sea la «ciencia que estudia el universo, los astros, los planetas y las nebulosas; investiga el tamaño, la composición, la posición y el movimiento de los cuerpos celestes». De ese término se derivan astronómico, astrónomo y ya en el siglo xx, astronauta, de astro + nautés, «marino», término que define al «miembro de la tripulación de una nave espacial».

Asteroide, de asteroeidés, «con forma de estrella o de astro», está formado por ástron, «estrella» + -eidés, «forma» y denomina al «astro pequeño que orbita alrededor del Sol, especialmente entre Marte y Júpiter». Astrolabio   viene de astrolábion, «antiguo aparato para medir la posición de los astros», del griego lambáno, «yo tomo la altura».

También proceden del griego cosmos, de kósmos, que significa «orden, estructura, adorno: el universo visto como un todo»; cósmos; cosmogonía, «estudio del origen y formación del universo», procedente de kosmogonía, formada por kósmos, «mundo, universo» + gónos, «creación» y cosmografía, «ciencia que realiza mapas del universo», viene de kósmos + -grafía, «descripción, escritura, tratado».

El término eclipse del griego ékleipsis, «desaparecer», se refiere al bloqueo parcial o total de la luz de un cuerpo celeste, cuando pasa detrás o a través de la sombra de otro: en un eclipse solar, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. En un eclipse lunar, la Luna entra en la sombra de la Tierra.

Aunque muchos otros términos como apogeo, bólido, fase, halo, meteoro, planeta… proceden del griego, quiero cerrar con dos curiosidades, en las que se aprecia la imaginación de los antiguos:

Cometa, del griego kométes, significa «cabellera larga» y da nombre al «objeto del sistema solar consistente en un núcleo denso de gases congelados y polvo, que desarrolla un halo luminoso y una cola cuando está cerca del sol». Como sabes, es también sinónimo de papalote, que procede del náhuatl papalotl, y quiere decir «mariposa».

Por su parte, la voz galaxia quiere decir «conjunto vasto de estrellas, gases y polvo que unidos por la gravedad» y también «Vía Láctea»; procede del griego galaxías, que significa «relativo a la leche», a su vez derivado de gála, gálaktos, «leche». Curioso, ¿verdad?

(Fuente: Revista Pionero, Cuba)

 

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