A lavarse las manos

El lavado adecuado y frecuente de las manos es una de las más formidables maneras de prevenir la diseminación de diversas enfermedades e infecciones…

Por Alberto Quirantes Hernández

Las manos son utilizadas principalmente para tomar y sostener objetos, y de ahí se derivan infinitos usos, debido a la gran cantidad de movimientos que se pueden realizar con ellas.

La utilidad de las manos se traduce en el hecho de que por intermedio de ellas podemos comer y beber, saludar, realizar la higiene personal, gesticular, leer en Braille, señalar algo, acometer las labores cotidianas en el trabajo o domésticas, aliviar dolores mediante técnicas de masaje, hasta procesos más especializados, como escribir, pintar, manejar una computadora u otros equipos o interpretar instrumentos musicales de diferentes complejidades.

UN ASUNTO IMPORTANTE

El lavado adecuado y frecuente de las manos es una de las más formidables maneras de prevenir la diseminación de diversas enfermedades e infecciones.

Con las manos limpias evitamos que múltiples gérmenes se transmitan de una persona a otra, o incluso a todo un colectivo.

Lavarse las manos es un procedimiento sencillo y económico como forma de prevenir la propagación de diversos contagios en todos los lugares, desde la casa al centro de trabajo, o desde los círculos infantiles y hogares de ancianos hasta los centros hospitalarios o de salud, por solo mencionar algunos.

EL MOMENTO ADECUADO

Las manos deben lavarse tan frecuentemente cuanto lo aconseje el sentido común, pero es obligatorio realizar una buena higiene de ellas antes, durante y después de preparar alimentos, previamente a consumirlos, cuando se han cambiado los pañales y se ha limpiado a un niño, después de ir al baño, antes y después de atender a un enfermo o sonarse la nariz, toser o estornudar con las manos cerca de la boca, después de haber tocado a un animal o la basura, antes y después de curar heridas o cortaduras o de haber estado en contacto cercano con personas enfermas, etc.

EL MÉTODO ADECUADO

La forma correcta de lavarse las manos es mojarlas primero en agua fría o tibia y enjabonarlas a continuación hasta formar una buena cantidad de espuma, restregándolas una con otra generosamente, atendiendo con igual esmero el dorso, entre los dedos y debajo de las uñas.

Deben frotarse al menos durante 20 segundos, y si necesita conocer la medida de tiempo total de un buen lavado de manos, tararee mentalmente la canción “Feliz cumpleaños”, más o menos dos veces mientras se encuentra en este menester.

Después séquese con una toalla de tela limpia, de papel desechable o con un secador de aire. Seguidamente podrá continuar sus tareas habituales con tranquilidad.

TODOS INCLUIDOS

Mantener la higiene de las manos es una medida esencial de prevención en centros de salud, círculos infantiles, escuelas o en la manipulación de alimentos como forma de seguridad en cuanto a la prevención de diversas enfermedades.

En los establecimientos médicos el lavado de manos, tanto cuanto se requiera, puede prevenir la diseminación de infecciones potencialmente mortales entre los pacientes, y entre ellos y el personal que los atiende.

Si en estos precisos momentos lo requiere, sin perder un minuto y sin asomo de dudas, vaya a lavarse las manos.

(Fuente: CubAhora)

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