Días de fiesta: «Tirar la casa por la ventana»

Por Elizabeth Lopez Corzo

El ser humano tiene dependencia de ciertos formalismos, los días festivos, aniversarios de boda o nacimiento son algunos de ellos. Y esa dependencia la disfrutamos.

d650523f2d1538ce60f7629616089cf2_LAmén de la existencia –por supuesto– de personas más tímidas, ermitañas o simplemente desinteresadas en celebrar fecha alguna, no se puede negar que la navidad y el advenimiento de un nuevo año es motivo de festejo en el mundo entero. Da igual norte o sur, oriente u occidente, con verano o en medio de la nieve, con arbolitos de ramas sintéticas, con pinos reales o sin arbolito, porque simplemente esta época es muy cercana a la felicidad.

Y digo felicidad –pesar de los tantos problemas que hay en nuestra Tierra o acontecimientos repentinos y nefastos– porque es precisamente en esta fecha del año en que los seres humanos queremos estar en paz y luchamos por ello.

En Cuba el fin de año se festeja ampliamente por toda la isla. Nadie quiere perderse esto porque, ya sabemos, los cubanos no tienen momento fijo para festejar, aquí cualquier día puede ser un motivo de fiesta.

Por esta época la familia se reúne casi de forma sagrada, la gente viene a la casa de los padres y abuelos, de los amigos de siempre y la celebración es tan intensa que uno cree que será irrepetible, pero para el año siguiente superamos los momentos felices.

Y si se trata de familias poco numerosas eso en nuestra isla no es problema. El cubano es tan caluroso que con vecinos, compañeros de trabajo y, a veces, hasta con otros ni tan conocidos, consigue hacer una fiesta de las grandes.

Aquella frase de “tirar la casa por la ventana” se pone de moda en esta época. A estas alturas del año no pensamos en ahorros para esto o aquello, sino que “lo echamos todo palante” porque el puerco asado, el congrí y la yuca con mojo no pueden faltar. Para los cubanos una rica cena de Nochebuena y 31 de diciembre son sagrados.

En estos días parece que todos buscamos lo mismo. El origen de cada uno de nosotros, los gustos, las posibilidades económicas… todo eso pasa a segundo plano porque es común encontrar en cualquier casa los platos típicos de nuestra cocina criolla. Dondequiera que haya un cubano hay un congrí, en La Habana, en Guantánamo, en Miami o en China.

Y qué decir de los dulces caseros que evitamos durante todo el año para no engordar y que ahora desguazamos sin medida. En navidad no hay dieta que valga.

“Para el año que viene sí voy a bajar de peso”, dicen casi todas las mujeres en esta fecha. Y no es este el único plan. Qué va. Apenas comienza diciembre y la gente se dispone a hacer planes. Es como si el simple cambio de almanaque fuera suficiente para comprometernos con lograr cosas: por ejemplo, mudarse de casa, tener hijos, cambiar de trabajo, casarse, irse de vacaciones… y la lista es interminable, a veces nos prometemos cosas a nosotros mismos que son casi imposibles.

Pero para eso sirve también la navidad, para soñar y creer que nuestras ilusiones pueden ser realidad. Ese sentimiento es inherente a nosotros, la esperanza y la lucha por la felicidad es algo que nadie puede arrebatarnos.

Este fin de año en Cuba no comenzó como otros, con la cena de Nochebuena. Comenzó justo una semana antes, el 17 de diciembre, que –¡vaya coincidencia!– es el día de un santo veneradísimo en nuestra Isla, San Lázaro o Babalú Ayé. A él los cubanos le piden desde curar a un moribundo hasta volver a ver a un hijo que partió y cuyo regreso es impredecible.

Quiso San Lázaro, Dios, el destino, la buena suerte, el pueblo de Cuba y tantos amigos del mundo que este 17 de diciembre fuera muy especial.

Recibimos el mejor regalo que los que habitamos esta Isla podíamos imaginar: que volvieran a la patria nuestros hermanos Gerardo, Ramón y Antonio. Celebraremos con ellos en casa un aniversario más del triunfo de nuestra Revolución.

Ellos, junto a René y Fernando (quienes habían regresado antes) son los Cinco Héroes Cubanos cuyas imágenes recorrieron el mundo clamando justicia y solidaridad y sufrieron injustamente 16 años de prisión en Estados Unidos, por luchar contra el terrorismo.

El encuentro de Los Cinco en Cuba es una de las imágenes más bellas que hemos presenciado en nuestras vidas, porque con ellos nos comprometimos desde el inicio y muchos de nuestros jóvenes crecieron aprendiendo cómo ser mejores cubanos gracias a su ejemplo.

Esta noticia y la de la voluntad de Estados Unidos de restablecer relaciones con Cuba (nosotros siempre la hemos tenido) y quizás pasar la página de la hostilidad hacia nuestro país nos han hecho felices. Este es el mejor fin de año que podíamos tener. El 2015 será entonces un año muy interesante, de mucho trabajo y expectativas que necesitamos ver cumplidas.

En lo que queda de 2014 festejemos pues, bailemos y brindemos. Nos espera un largo camino. Nosotros somos capaces de recorrerlo. En cada paso está la felicidad. No dejemos de luchar por ella.

(Fuente: CubaSí)

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