Archivo de la categoría: Historias

La mañana luminosa

Por Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí)

Fidel en Santa Clara

¡Primero de Enero!
Luminosamente surge la mañana.
¡Las sombras se han ido! Fulgura el lucero
de la redimida bandera cubana.
El aire se llena de alegres clamores.
Se cruzan las almas saludos y besos,
y en todas las tumbas de nobles caídos
revientan las flores y cantan los huesos.
Pasa un jubiloso ciclón de banderas
y de brazaletes de azabache y grana.
Mueve el entusiasmo balcones y aceras,
grita desde el marco de cada ventana.
A la luz del día se abren las prisiones
y se abren los brazos: se abre la alegría
como rosa roja en los corazones
de madres enfermas de melancolía:
Jóvenes barbudos, rebeldes diamantes
con trajes olivo bajan de las lomas,
y por su dulzura los héroes triunfantes
parecen armadas y bravas palomas.
Vienen vencedores del hambre, la bala y el frío
por el ojo alerta del campesinado
y el amparo abierto de cada bohío.
Vienen con un triunfo de fusil y arado.
Vienen con sonrisa de hermano y amigo.
Vienen con fragancia de vida rural.
Vienen con las armas que al ciego enemigo
quitó el ideal.
Vienen con el ansia del pueblo encendido.
Vienen con el aire y el amanecer
y, sencillamente, como el que ha cumplido
un simple deber.
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¿Por qué brindamos en las celebraciones?

Chocar las copas a las cero horas del nuevo año es una tradición casi universal que acompaña los buenos deseos. Pero poco sabemos acerca de cómo y dónde nació este hábito.

En Año Nuevo es tradicional que, luego de los saludos respectivos, se realice el popular brindis. Los familiares y amigos se entregan sus mejores deseos, levantan sus copas y beben por la prosperidad.

Aunque ese brindis es el más tradicional, no es el único que las personas solemos realizar en el año. Por el contrario, es una práctica que está presente en casi todas las celebraciones.

Según la Real Academia Española, este acto está definido como el ‘manifiesto, al ir a beber vino o licor, del bien que se desea a alguien o algo’. Antiguamente, los parabienes estaban ligados solamente a la salud, por ello es que esta palabra se repite luego de un breve discurso.

El término brindis se utilizó por primera vez a mediados del siglo XVI, cuando las tropas de Carlos V, emperador del Imperio Romano-germánico, tomaron y saquearon Roma.

La sangrienta entrada a la ciudad y las muertes que ocasionó fueron justificadas como un designio de Dios por el bien de la cristiandad. Por ello, los jefes militares llenaron sus copas de vino, las alzaron al frente y dijeron: bring dir’s, que significa ‘yo te lo ofrezco»‘ en alemán. Luego la palabra se castellanizó.

Sin embargo, el acto de brindar se caracteriza también por el clásico choque de copas. Costumbre que nació mucho antes, en la antigua Grecia, y que era una muestra de confianza del anfitrión hacia sus invitados.

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El Vaquerito: la fantasía llevada a la realidad en los combates

Por Walfredo Angulo

A solo un día del triunfo de la Revolución, el 1ro de enero de 1959, una bala disparada por un franco tirador tronchó la vida del capitán Roberto Rodríguez Fernández, el Vaquerito, cuando virtualmente estaba tomada la estación de policía de Santa Clara, el 30 de diciembre de 1958.

La noticia de su muerte se expandió rápidamente entre las tropas rebeldes y al dar a conocer oficialmente el lamentable suceso, Ernesto Che Guevara expresó su pesar en superlativo: me han matado a 100 hombres.

El jefe del Pelotón Suicida, quien jugó con la muerte una y mil veces en la lucha por la libertad, decía el Che, acompañaba al Guerrillero Heroico desde la Sierra Maestra y en la invasión a occidente, y había dado muestra de su inteligencia, coraje y valor en decenas de combates ,

Bautizado por Celia Sánchez con ese nombre por las botas mexicanas que le ofreció, el Vaquerito era el segundo sobrenombre que tuvo en su corta vida de solo 22 años, pues en Morón, donde desarrolló su juventud,  lo conocían por Motica, debido a la ondulación que hacía a su pelo.

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Los duelos en Cuba

Por Argelio Santiesteban

Sable de duelo del siglo XIX.

La historia de los duelos se hace remontar a los legendarios enfrentamientos Caín versus Abel, David vs. Goliat, Aquiles vs. Héctor. Y es en la Edad Media cuando el duelo toma su configuración definitiva.

Ah, pero lo ocurrido en Cuba alrededor de este fenómeno… le da raya y salida a todo el mundo.

POR ESTAS TIERRAS

En la Cuba del siglo XIX el duelo adquirió ribetes de verdadera ferocidad. El sable —filo, contrafilo y punta— era amolado en la piedra, mientras que en Europa se utilizaba manteniendo el filo romo con el cual venía de fábrica. Además, en la espada se permitía el cuerpo a cuerpo, en tanto que la distancia estipulada para el duelo a pistola era menor que la aceptada en el Viejo Mundo.

Entre 1843 y 1893 se registraron un total de 202 duelos: 103 a sable, 30 a espada, 66 a pistola y 3 a revólver. Durante ese medio siglo las bajas ascendieron a 13 muertos y 152 heridos, índices muy superiores a los de otras latitudes.

Entre los más asiduos al llamado campo del honor, estaban los militares y la gente de la prensa. El recordista se llamó Francisco Varona Murías, quien participó en diez enfrentamientos, hasta que tuvo que abandonar el país tras matar a un oponente de un balazo.

En realidad ningún sector estaba al margen de la violenta moda: hasta el presidente de la audiencia habanera se vio envuelto en los cruentos trajines.

Un caso sui géneris lo constituyó el enfrentamiento —en 1888— de Félix del Corral y Alberto Pérez, quienes contendieron «por motivos personales», con revólveres y sin testigos. Dos disparos simultáneos y certeros los dejaron irreversiblemente tendidos.

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La guagua vacilada en nuestro humor escrito

Por Jorge Tomás Teijeiro

Nuestro ómnibus, al que todos o casi todos llamamos “guagua”, ha sido tema muy socorrido en cuentos y artículos de nuestro humor literario. Quizás porque en este familiar medio de transporte pasamos gran parte de nuestra existencia.  Sobre todo los residentes en la capital solemos “coger guagua” para trasladarnos a medianas y largas distancias; y  allí, dentro de ese cajón rodante, suceden mil y un incidentes, la mayoría de ellos humorísticamente captables y publicables. Quiero hacerles llegar una muestra de escritos de tres de nuestros escritores costumbristas, así que, para pasar al próximo párrafo: “dale que ya montó”  y “pasito adelante, varón”.

La guagua cubana

En una de sus Estampas de la época, publicada en la revista Bohemia, Eladio Secades expone las vicisitudes que presupone el ser pasajero en uno de nuestros ómnibus  y arremete con fuerza vaciladora contra chofer y conductor -—nomio cuadrado perfecto de la época—, en un artículo titulado sencillamente “La guagua cubana”, del cual ofrecemos  a continuación algunos segmentos.

La guagua es una calamidad necesaria. Es el medio de transporte que más se ajusta al concepto criollo del progreso.

Montar en guagua es una escuela nacional de sobresaltos. No se sabe si viene. Si viene, no se sabe si para. Si para, no se sabe si cabe. Si cabe, uno no sabe si podrá llegar. Así hemos creado una generación de supervivientes. Acostumbrados lo mismo a jugarnos la vida que a quedarnos rabiando porque la guagua sigue de largo y nos deja con el brazo en alto.

Cuando salimos a la calle, ya sabemos que tendremos que movernos, no con la prisa que llevemos nosotros, sino con la prisa que tenga el guagüero.  Dictador de gorra que gana y pierde batallas en la esfera de un reloj y que en nombre del reloj tiene el mismo concepto indiferente del hueso que del guardafango del prójimo.

Pero cuando al guagüero le sobra tiempo, le sale toda la dulzura criolla. Antes se echa la gorra sobre la nuca, chupa y saborea un tabaco y obliga a pasear a los pasajeros que tengan prisa. Y el conductor se relame los labios y saca medio cuerpo por la puerta para decirle a una señora que pasa que está entera. Y que le dedique una sonrisita y que él es Yeyo en La Habana, Cuba.

Si no fuera por las mujeres, los guagüeros hubieran inventado el movimiento continuo.  A un hombre por viejo que sea le suponen habilidad para abandonar el vehículo andando. Si no la tiene, para eso están las Casas de Socorro.  Un timbrazo en la guagua quiere decir que va a apearse un hombre. Tres timbrazos que va a apearse una mujer. En esta época de gran confusión y de grandes libertades sociales, la definición del sexo constituye una difícil cuestión. A la que han renunciado los sabios. Y creen haber resuelto los guagüeros. En la guagua no viaja la gente que cabe, sino la que quiere meter el guagüero.

La guagua es la obsesión curiosa de un horario. Que nos ha hecho olvidar la admiración que en un tiempo despertaban los nueve puntos del tranvía eléctrico. Los nueve puntos eran la expresión máxima de la velocidad que podía lograrse en zonas urbanas. Y un motorista (el que lo conducía) era una figura de temeridad y de audacia, aquel español que no se atrevía a amar si no estaba al corriente en el recibo de la Quinta.

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La Habana, 492 años después de fundada mantiene su encanto

Miles de cubanos acuden hoy a la ceiba que simboliza la fundación de La Habana hace 492 años, lanzan una moneda en cada una de tres vueltas a su tronco y piden fortuna para el porvenir.

La Habana, Cuba.— San Cristóbal de La Habana inició las celebraciones —desde la medianoche de este miércoles— por su cumpleaños 492 con el homenaje tradicional de los residentes en la capital cubana y visitantes de darle la vuelta a la ceiba, árbol fundacional de la villa.

Fundada definitivamente en 1519, La Habana devino una ciudad muy cosmopolita, cargada de viajeros de todas partes del mundo deseosos por conocerla en profundidad.

Casi 500 años después de su fundación, en sus calles se respira la algarabía de la salsa, pero también la suavidad del son y el danzón, géneros que desde hace mucho representan la forma de bailar en un solo ladrillo, contra la agresividad de movimientos de la timba criolla, muy popular en la capital cubana.

Un ambiente delicioso, al mejor estilo de la torre de Babel, se aprecia en las barriadas habaneras por donde pasea gente llegada desde cualquiera de los continentes, hablando su idioma, pero compenetrándose con los capitalinos de la única manera posible: mediante la cordialidad. Así La Habana sigue brindando a sus hijos y visitantes su encanto.

(Fuente: http://www.radioreloj.cu)

¿Fantasmas en Edimburgo?

Levantar muros, como hace Estados Unidos en la frontera con México, o Israel en la zona de Jerusalén, no es invento de estos tiempos. Vean lo que ocurrió en Edimburgo, Escocia cuando se desató una epidemia en el medioevo.

¿Qué hacían con los pobres cuando había epidemia? Miren qué se les ocurrió en Edimburgo.

Buscando historias de espectros y espíritus encontramos esta historia que alude a una leyenda medieval que se desarrolla en Edimburgo, Escocia. La de Mary King’s Close. Quienes amen este tipo de viajes y excursiones, que apunten este lugar en su lista de tareas pendientes.

En su época esta callejuela y sus circundantes no tuvieron nada en especial, más allá de ser reflejo de la sobrepoblación de la que, por aquel entonces, era una de las urbes con más habitantes de Europa.

Tanta gente obligó a construcciones verticales que alcanzaban hasta los diez pisos en una ciudad que no estaba aún preparada para ello. La oscuridad y las ratas convertían las calles estrechas en algo de lo más insalubre, por lo que no es de extrañar que, cuando la peste bovina se cebó con Edimburgo en 1645, la zona fuera una de las más castigadas y pasara a considerarse el principal foco de la epidemia.
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Hallan nuevos documentos sobre historia de primera ciudad cubana

La Habana, 7 nov (PL).— El historiador de la primera ciudad cubana descubrió en los Archivos de Indias, España, nuevos documentos sobre la vida y el desarrollo de Baracoa, cuya existencia sobrepasa hoy el medio milenio.

Alejandro Hartmann, quien realiza investigaciones en Sevilla, encontró valiosos planos del otrora fuerte Matachín y El Castillo de San Seboruco de Santa Bárbara.

Esas edificaciones, junto a la fortaleza de La Punta, conformaban en el siglo XVIII el sistema defensivo de Baracoa ante los ataques de corsarios y piratas.

Matachín es actualmente albacea del capítulo inicial de la historia de Cuba y atesora las memorias de los primeros pobladores, el encuentro de la cultura europea y la insular, y la conquista y exterminio de los aborígenes, recuerda la Agencia de Información Nacional.

Datos sobre el cacao y pliegos que demuestran la existencia del café en Santiago de Cuba desde el siglo XVIII se cuentan entre los últimos descubrimientos relacionados con la Mayor de las Antillas en dicho archivo, precisa la fuente.

Además de desarrollar labores investigativas, Hartmann viajó a España invitado por la Agencia de Cooperación Internacional de ese país para participar en el llamado Otoño Cultural Iberoamericano 2011.

Durante el evento, en la ciudad de Huelva, el intelectual presentó la exposición fotográfica Cruces de Mayo de Cuba y España, acerca de las análogas tradiciones religiosas cultivadas durante cientos de años a uno y otro lado del océano Atlántico.

Recordando a Camilo

Cada 28 de octubre, el litoral del archipiélago cubano se cubre de flores. Es el símbolo del recuerdo a un héroe eterno de la Patria, Camilo Cienfuegos Gorriarán. Al cumplirse hoy, 28 de octubre, 52 años de su desaparición física, comparto algunos datos biográficos de esta importante figura de la lucha revolucionaria en Cuba.

Fundador del Ejército Rebelde y uno de sus jefes principales durante la Guerra de Liberación Nacional; destacado revolucionario de extracción humilde y amplia ascendencia popular por su carácter jovial y natural desprendimiento.

Nació en La Habana, el 6 de febrero de 1932. En 1953 viajó a los Estados Unidos en busca de mejor situación económica; pero decidió regresar indignado por el ambiente y la explotación de los trabajadores. En 1954 se incorporó a las luchas estudiantiles contra la dictadura. Herido de bala durante una manifestación en 1955, fue  fichado por los cuerpos represivos, por lo que se vio obligado a partir nuevamente al extranjero. En Nueva York conoció las ideas y propósitos de Fidel Castro y decidió entonces trasladarse a México. En este último país se incorpora a la expedición que se organiza para reiniciar la lucha armada en Cuba.

El 2 de diciembre de 1956 figuró entre los 82 combatientes que desembarcaron del yate Granma en las costas cubanas para iniciar la lucha armada en la Sierra Maestra. Se destacó rápidamente por su valor, audacia y cualidades de mando. Al decidirse extender la guerra a otros territorios, recibió la difícil misión de dirigir la columna que la llevaría al llano. En abril de 1958 fue ascendido a comandante y quedó bajo su responsabilidad una amplia zona del territorio oriental. Al pasar las fuerzas rebeldes definitivamente a la ofensiva en agosto de 1958, fue designado jefe de la Columna Invasora «Antonio Maceo» que, junto a la comandada por Che Guevara, cumplió la riesgosa misión de realizar la invasión hasta el centro de la Isla. El 3 de octubre, después de múltiples penalidades y extraordinarias muestras de heroísmo, llegó a la provincia de Las Villas, donde libró exitosos combates, entre los que destaca la toma de Yaguajay.

Después del triunfo revolucionario desempeñó importantes responsabilidades militares. El 28 de octubre de 1959, cuando se dirigía de regreso a La Habana después de neutralizar una conspiración contrarrevolucionaria en la provincia de Camagüey, el pequeño avión en que viajaba desapareció sin dejar rastro. El comandante Ernesto Guevara dijo de él:

«Camilo fue el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa…»

(Fuente: http://www.cubagob.cu)

«La cultura es lo primero que hay que salvar»

Por Yusmaly Hernández Blanco   

Patria, cultura e historia: alianza perenne

Hoy celebramos el Día de la Cultura Cubana para rememorar el 20 de octubre de 1868, cuando por primera vez se entonó en Bayamo un himno de guerra que luego sería el Himno de la Patria. Es un modo de manifestar cómo la historia y la cultura siempre han formado una perfecta simbiosis para fortalecer la raíz de la nacionalidad cubana, para que seamos capaces de enfrentar los embates de la seudocultura hegemónica de un mundo globalizado.

«La cultura es lo primero que hay que salvar», sentenció Fidel cuando los rigores del período especial ponían a prueba la supervivencia de la Revolución, sometida a una guerra económica despiadada.

En medio de semejante asedio se ha tenido muy en cuenta la defensa de la cultura nacional, por todo lo que ella encierra, de memoria histórica, raíz de pueblo, sentido de libertad.

Extraordinario valor de la cultura

En condiciones muy complejas se trabaja para preservar la riqueza artística del país y su patrimonio cultural, en un mundo donde los intereses imperiales tratan de imponer sus valores hegemónicos; por eso hay que defender con pasión la cultura propia, pues sólo así un pueblo se hace fuerte.
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