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Baracoa, tierra singular

Por Argelio Santiesteban Pupo

Tras la presencia de Cristóbal Colón, Baracoa, y Cuba toda, caen en un olvido que, salvo el bojeo del gallego Ocampo, se prolongaría por una veintena de años…

Baracoa, “La Primada y La Postrera”. (Jorge Camarero Leiva)

Baracoa, “La Primada y La Postrera”. (Jorge Camarero Leiva)

El lobo de mar medita acodado en la borda de la “Santa María”, esa nave que antes se llamó “La Marigalante”, pero que la tripulación insiste en nombrar “La Gallega”, aludiendo a la región donde se ensamblaron sus cuadernas, sus palos, sus cordajes.

Y el Gran Almirante piensa que atrás han quedado sus momentos más difíciles. Sí, la travesía sobre la Mar Incógnita, supuestamente plagada de monstruos engullidores de naos inermes, y que culminaba en un despeñadero sin fondo. Ya son agua pasada, también, los motines de la marinería, ávida de mujer y taberna, y aterrorizada tras el viaje interminable.

Aquellas tribulaciones han quedado definitivamente atrás. Chistophoro Columbus se considera un predestinado —pues no en vano su nombre significa “paloma portadora de Cristo”—, y ahora puede regodearse en un paisaje paradisíaco.

Porque está frente a Baracoa y, según el padre Bartolomé de las Casas, Colón escribe en su diario de navegación: “Andando por allá fue cosa maravillosa ver las arboledas y frescuras y el agua clarísima. No quiero salir de aquí. Me parece que estoy encantado”.

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Eugenio George, padre fundador del voleibol cubano

Por Lemay Padrón Oliveros

Considerado el padre del voleibol en Cuba, sobre todo en la rama femenina, el guantanamero Eugenio George Laffita tiene uno de los mejores palmarés de entrenador alguno en todo el planeta, tomando en cuenta todos los deportes, y todavía hoy brinda sus valiosos conocimientos en la Escuela Cubana de Voleibol.

Nació en Baracoa el 29 de marzo de 1933 y tomó parte en un campeonato nacional por primera vez en 1949, luego que su familia se mudara para La Habana. El entrenador Tito del Cueto le había visto condiciones mientras practicaba en el Centro Deportivo Rafael Conte y lo llamó para que jugara en su escuadra juvenil.

A nivel internacional compitió en los Juegos Panamericanos de México-1955 y Chicago-1959, así como en el Mundial de 1956 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Jamaica-1962, su última competencia oficial. Aunque tenía una aceptable estatura para la época (1.81 metros), su complexión nunca fue fuerte, pues apenas rebasaba las 150 libras de peso, algo impensable en el voleibol moderno. Se graduó de licenciado en deportes en 1974, pero ya hacía tiempo que comandaba los destinos del deporte de la malla alta al máximo nivel.

Como entrenador debutó al frente de los equipos masculinos juveniles en la década del 60, y en 1969 se hizo cargo del equipo femenino de mayores, donde comenzó a tejer la leyenda de las Espectaculares Morenas del Caribe, que bajo su tutela conquistaron tres títulos olímpicos, y otros tantos en campeonatos mundiales y Copas del Mundo. Además, sus pupilas archivan en sus vitrinas dos primeros puestos en torneos Grand Prix, varios cetros panamericanos y centroamericanos, todo lo cual fue más que decisivo para que la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) lo eligiera como el entrenador del siglo XX.

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Hallan nuevos documentos sobre historia de primera ciudad cubana

La Habana, 7 nov (PL).— El historiador de la primera ciudad cubana descubrió en los Archivos de Indias, España, nuevos documentos sobre la vida y el desarrollo de Baracoa, cuya existencia sobrepasa hoy el medio milenio.

Alejandro Hartmann, quien realiza investigaciones en Sevilla, encontró valiosos planos del otrora fuerte Matachín y El Castillo de San Seboruco de Santa Bárbara.

Esas edificaciones, junto a la fortaleza de La Punta, conformaban en el siglo XVIII el sistema defensivo de Baracoa ante los ataques de corsarios y piratas.

Matachín es actualmente albacea del capítulo inicial de la historia de Cuba y atesora las memorias de los primeros pobladores, el encuentro de la cultura europea y la insular, y la conquista y exterminio de los aborígenes, recuerda la Agencia de Información Nacional.

Datos sobre el cacao y pliegos que demuestran la existencia del café en Santiago de Cuba desde el siglo XVIII se cuentan entre los últimos descubrimientos relacionados con la Mayor de las Antillas en dicho archivo, precisa la fuente.

Además de desarrollar labores investigativas, Hartmann viajó a España invitado por la Agencia de Cooperación Internacional de ese país para participar en el llamado Otoño Cultural Iberoamericano 2011.

Durante el evento, en la ciudad de Huelva, el intelectual presentó la exposición fotográfica Cruces de Mayo de Cuba y España, acerca de las análogas tradiciones religiosas cultivadas durante cientos de años a uno y otro lado del océano Atlántico.

Repasan en Cuba exilio del poeta español Rafael Alberti

Rafael Alberti, poeta españolBaracoa, Cuba, 9 jun (PL).— Aitana Alberti, hija de uno de los poetas españoles de la llamada Generación del 27, repasó aquí diversos pasajes del exilio familiar reunidos en un libro de su autoría: La arboleda compartida.

El volumen, publicado por la colección Sur del Festival Internacional de Poesía de La Habana, resalta como un interesante testimonio de vida y un canto al amor filial y a la amistad, en voz de una de sus protagonistas.

La última sesión teórica del Encuentro de Escritores de las Primeras Villas Latinoamericanas propició la víspera el acercamiento al tema de la Guerra Civil en ese país ibérico y la expansión de la diáspora española en Centro y Suramérica.

En síntesis, Alberti relató el traslado de sus padres, junto con Dolores Ibarruri (La Pasionaria) al norte de África, donde los propios soldados que los hicieron prisioneros acudieron a saludar a quienes se convirtieron en los primeros exiliados de la República Española.

Narró la estancia de sus progenitores en París y la convivencia allí con los chilenos Pablo Neruda y Delia del Carril. Luego, en 1940, se produciría el traslado a Buenos Aires, «literalmente desnudos como los hijos de la mar», parafraseando a su coterráneo, Antonio Machado.

Subrayó, además, la primera gira por Europa en 1955, cuando acudieron a un congreso internacional de escritores en Berlín. Fue allí donde conocieron al poeta cubano Nicolás Guillén, y presenciaron dos piezas de Bertolt Brecht con el Berliner Ensamble: Madre coraje y el Círculo de tiza caucasiano.

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