Archivo de la etiqueta: cartas

Las cartas «más sexualmente explícitas» de un presidente de EE.UU.

Por Thomas Sparrow

«Amo la desenvoltura de tus muslos perfectos cuando me mantienen en el paraíso».

Así comienza una carta, escrita en forma de poema, que en 1912 recibió una mujer estadounidense llamada Carrie Fulton Phillips.

«Si te tuviera hoy —continúa la declaración de amor, en una traducción libre del inglés— te besaría y acariciaría en mis brazos y te mantendría ahí hasta que dijeras ‘Warren, oh, Warren’ en una bendición llena de dicha».

Warren Harding fue presidente entre 1921 y 1923.

Warren Harding fue presidente entre 1921 y 1923.

Además de un romántico empedernido, el remitente, Warren G Harding, era en ese entonces un político republicano de Ohio que estaba en camino de convertirse, entre 1921 y 1923, en el presidente número 29 de Estados Unidos.

Durante más de una década, antes de llegar a la Casa Blanca, Harding mantuvo un romance extramarital con Phillips que se nutrió de decenas de cartas y poemas profundamente íntimos y reveladores.

Según el diario The New York Times, que publicó algunos de los textos, se trata de la correspondencia «más sexualmente explícita que haya escrito un presidente de Estados Unidos».

Preocupados por que pudieran afectar la reputación de la familia, los descendientes de Harding obtuvieron las cartas y donaron las casi mil páginas en 1964 a la Biblioteca del Congreso, en Washington, a cambio de que no fueran reveladas durante 50 años.

Hoy martes, 29 de julio, venció la fecha límite y la Biblioteca del Congreso abrió su caja fuerte para dar a conocer los originales por primera vez al público.

Sigue leyendo

Exponen las últimas cartas enviadas por Vincent Van Gogh

Por EFE

Auvers-sur-Oise, el pueblo francés donde Vincent Van Gogh se suicidó en 1890, reúne en una exposición las cartas que este y el doctor que le trataba entonces, el también pintor Paul Gachet, cruzaron con otros artistas.

ca5d16db9c9df05cda6f05de3fd0906c_LLas cartas fueron escritas durante las últimas semanas de vida del autor de La noche estrellada.

Una relación de epístolas en torno a la figura de Gachet, que veló por la frágil salud del genio holandés al tiempo que este atravesaba el episodio más fecundo de su carrera, un frenesí creativo que le llevó a terminar 80 obras en menos de 70 días.

«Auvers es terriblemente bello, es el campo puro, pintoresco y característico», escribe Van Gogh a su hermano Theo el 25 de mayo de 1890, pocos días después de llegar a esta pequeña localidad a orillas del río Oise a 30 kilómetros al noroeste de París.

El holandés arriba al idílico paraje gracias a la ayuda del pintor Camille Pisarro, que meses antes había recibido una carta de Theo Van Gogh en la que le refiere el preocupante estado mental de su hermano, a la sazón ingresado en un psiquiátrico cercano a la Costa Azul.

En una segunda misiva, exhibida como pieza principal de la muestra, Theo agradece a Pisarro su gesto y celebra que su hermano esté bajo auspicio del eminente médico Gachet.

«Creo que sería perfecto si Vincent (Van Gogh) se queda en Auvers, cerca del doctor. Según las últimas cartas que he recibido de él y del señor Gachet, parece que mi hermano está muy tranquilo estos últimos días».

Le siguen una veintena más que trazan un fresco de la pintura francesa de finales del siglo XIX, escritas por artistas próximos a este especialista en las enfermedades nerviosas, hombre refinado y culto, amante de las artes y la ciencia, marchante y pintor.

Sigue leyendo

Añoranza por las cartas

Acaso internet, el correo electrónico y los chats firman la sentencia de muerte de esa correspondencia cálida, manuscrita, de historia plurimilenaria.

Por Mary Luz Borrego

Allá en Yaguajay, mi amiga Carmen Perdomo todavía guarda en un cofre de suprema intimidad aquella esquela que salvó el amor de su vida.

el ocaso de las cartas

La hojita, medio amarillenta, con una caligrafía minúscula y a todas luces perturbada, llegó de La Habana una semana después que él se la enviara, desesperado por el mal trance de la despedida: «Hoy no sale el Sol, sino tu rostro», parafraseó el verso de Silvio que ambos sabían de memoria. Casi 30 años después aún se acarician con una mirada cómplice por aquella reconciliación memorable.

Nada como la calidez de una correspondencia manuscrita. Sin embargo, primero el teléfono y ahora la popularización de las nuevas tecnologías —internet, el correo electrónico, los chats—, empiezan a dejar a un lado la práctica plurimilenaria de escribir cartas de nuestro puño y letra.

Misivas prehistóricas

Algunos autores aseguran que resulta imposible establecer el momento exacto del surgimiento de este medio de comunicación. Otros afirman que existió desde los albores mismos de la escritura.

El italiano Armando Petrucci ofrece una amplia mirada a la historia de la carta desde el mundo clásico hasta nuestros días. Las esquelas más antiguas que se conocen son una decena de ejemplares griegos esgrafiados sobre finas láminas de plomo o fragmentos de cerámica que datan de entre los siglos VI y IV antes de nuestra era.

Pero los anales de la epístola han seguido desde entonces una amplísima parábola signada por notables transformaciones tecnológicas y culturales. Con la revolución informática, los correos electrónicos y SMS o mensajes cortos que se transmiten por teléfonos celulares, no pocos afirman incluso que está condenada a muerte.

Sigue leyendo

Epidemia del maltrato

Nos falta esa imprescindible cultura de la atención a la gente.

granmaEn las Cartas a la dirección (sección del periódico Granma) abundan los malos ejemplos de los empleados de tiendas, cafeterías y otros centros comerciales, gastronómicos y de servicios, personal de recepción e información de una gama de instituciones y entidades, reflejados con «pelos y señales» (lugar, horario y hasta nombres de quienes incurren en negativas actitudes), pero donde resulta más lamentable es cuando suceden con los trabajadores e, incluso, funcionarios, de áreas u oficinas de «Atención a la población».

Pareciera que unos y otros olvidan que su razón de ser, misión, contenido de trabajo es, precisamente, atender personas, y bien. Como también que ellos mismos pueden sufrir de esta «epidemia» del maltrato cuando requieran de una información, orientación, trámite o servicio.

Llenaríamos nuestras dos páginas si transcribiéramos el extenso anecdotario que los lectores nos trasladan. A veces, y no pocas, el usuario, cliente, público en general que solicita algo choca con dos primeros problemas: que se cumplan los horarios de apertura, meriendas, almuerzos y que se percaten de que está ahí y no se molesten porque le interrumpieron una conversación o una llamada telefónica, no exactamente de trabajo.

Después, si logra —casi nunca— obviar su molestia por la interrupción y no espetó algún «no ve que estoy ocupado-a, tiene que esperar», habría que ver si puede responder sin negativas o «peloteos» la pregunta o solicitud, si hay lo que pide o no recaba de un cambio (cuando se trata de la compra de un artículo) o si está en el día, el horario o el término del servicio, trámite o información que pide o reclama, aun cuando en algunas oficinas la información colocada en un mural indique que sí; si el funcionario que busca se encuentra, y si es así, si atiende diligentemente al que le «toca» o tiene «clientes» por otras vías. En fin, que habría muchos más «si» condicionantes, avalados por cientos de anécdotas.

De lo que se trata es de admitir que nos falta esa imprescindible cultura de la atención a la gente, que décadas atrás se resumía en la sencilla y loable frase «mi trabajo es usted», hoy casi excepcionalmente aplicada por los trabajadores de estos puestos. Y más que todo, comprender lo imperioso que resulta revertir estas inapropiadas conductas de los servidores públicos.

http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/cartas-direccion/