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Mundial de Fútbol: todo o nada

Por Jhonah Díaz González

thumbnail-793085dd55228608575411e7f88298ee03729c07El viernes será decisivo. Mañana comienzan los duelos de cuartos de final de la Copa Mundial. Finalmente las selecciones agraciadas resultaron Brasil, que se verá ante Colombia, en pugna sudamericana y que levanta polémica por el nivel de los cafeteros. Costa Rica, la grata sorpresa, ante la histórica y segundona en varias ocasiones selección de Holanda. Alemania, tres veces campeona, frente a una Francia que no tiene a Rivery, pero juega como si lo tuviese, con derroche de talento y gallardía, y un mediocampo estupendo; y por último a Argentina versus una Bélgica, que quiere hacer suya la historia y tendrá la oposición de Lionel Messi y su grupo, que tras 24 años de ausencia en semifinales quieren finiquitar este período.

Iniciemos este andar por la albiceleste. Nuevamente dejó mucho que desear en octavos. Su mediocampo no logra conectar con su delantera, y Messi no está para ambas cosas; Sudáfrica dejó eso claro. Destacar la forma deportiva de un Marco Rojo que se pierde el juego del sábado por acumulación de cartulinas. No obstante, su última presentación aclaró un par de elementos: le basta con una genialidad, y sin sacar conejos del sombrero le es muy difícil salir sonrientes del campo.

A pesar de que casi juegan como locales –la cercanía con la sede es un punto significativo para los de Alejandro Sabella–, mucho les ha costado destacar. Su ofensiva no tiene (lo necesita) un hilo conductor, no hay enganche en el ecuador de la grama. Fernando Gago, mejor ante Suiza, dista de sus instantes iniciales en la Liga Argentina o en el Real Madrid, y más que dar salida, cierra las puertas, entorpece. Aunque, dejémoslo claro, es santo de la devoción de Sabella, el jefe.

El sector defensivo, llamado punto inquietante, enseñó a ratos que puede salpicar toques de seguridad, de ingenio, no en demasía, pero puede. Su lentitud ante hombres rápidos es el elemento vergonzoso. Una pared que debe frenar los trenes en busca de un portero que califica, para mi gusto, entre los de menos calidad de los presentados en tierras brasileñas. No obstante todo ello, y solamente por la presencia de Don Lionel Messi, y los toques distintivos de Angel Di María, a la carga, y de Javier Mascherano, inmenso en el torneo, en labores de contención, brindo el boleto semifinalista a los del hemisferio sur.

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