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Fallece el músico cubano Juan Blanco


El destacado artista, precursor de la música electroacústica en Cuba, resultó merecedor de lauros como el Premio Nacional de Música (2002), la Orden Félix Varela, y la medalla Alejo Carpentier.
Muchos lo calificaron de «adelantado» como clara alusión a quienes tienen una mirada avanzada de las cosas. Lo cierto es que Juan Blanco miró el futuro de la música desde la electroacústica, en una época donde otros no pensaban en ello.

Con esa visión de precursor, Blanco, quien falleciera este miércoles en la capital a los 92 años, fue pionero de la música electroacústica en América y fundador y director del Laboratorio Nacional de Música Electroacústica.

Nacido en 1919, estudió en el Conservatorio Municipal de La Habana. Influenciado primeramente por las tendencias sonoras nacionales, escribió obras como Tríptico coral, Cantata de la paz, Elegía, Quinteto para maderas y violoncello, y Divertimento, entre otras.

Pero la llamada música concreta o electrónica fue su fuerte, siendo el primer cubano en experimentarla, lo cual hizo palpable con Música de danza, Ensemble V, Estudios para banda magnetofónica, Contrapunto espacial y Erotofonías.

Blanco escribió además melodías para cine, ballet y espectáculos al aire libre. Entre las distintas funciones que desempeñó se destacan la de presidente de la Federación Cubana de Música Electroacústica y vicepresidente de la Sección Cubana del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO.

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Inauguran en Cuba coloquio sobre cuatro siglos de literatura

La Habana, 3 nov (PL).— El presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Miguel Barnet, afirmó que celebrar cuatros siglos de literatura nacional corrobora la identidad cubana enriquecida por el pensamiento filosófico y la cultura popular.

Con el poema épico Espejo de paciencia, nació la creación literaria de la isla y con él descubrimos las riquezas de nuestra flora y fauna, añadió.

Barnet asistió a la inauguración del coloquio internacional Cuatro siglos de literatura cubana que se extenderá hasta el próximo viernes.

La presentación de una edición anotada de esa obra del investigador cubano Enrique Saíz de la Torriente inició la primera jornada de sesiones.

A su juicio, el poema, controvertido por su origen, suscitó a muchos intelectuales indagar sobre el tema. El nuevo texto es una lectura provechosa para esclarecer dudas que confirman su autenticidad.

El encuentro reúne a más de un centenar de especialistas de 15 países de cuatro continentes, quienes debatirán sobre la obra de escritores como Alejo Carpentier, Nicolás Guillén y Eliseo Diego, entre otros.

Ciclos de literatura para cine, conciertos de trovadores y ventas de libros figuran entre las actividades paralelas.

Entregan Premio Memoria Viva 2008

Por José Alejandro Rodríguez

Enrique Hernández Armenteros, Enriquito, como se conoce al insigne babalao de Guanabacoa, habló en nombre de los que recibieron este año ese reconocimiento por sus aportes a la cultura popular de la nación.

enriquitoSalud, fuerza, tranquilidad espiritual y vencimiento de las dificultades: esos fueron los cuatro deseos del insigne babalao guanabacoense Enrique Hernández Armenteros para todos los cubanos, al recibir el Premio Memoria Viva que otorga el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello.

Enriquito, como se le conoce al nonagenario sacerdote de las religiones afrocubanas, habló con emocionada lucidez en nombre de las personalidades e instituciones que este año recibieron ese reconocimiento por sus aportes a la fecunda cultura popular de esta nación.

El jurado, integrado por los estudiosos Martha Esquenazi Pérez, Caridad Santos García y Dennis Moreno Fajardo, galardonó también, en la categoría de Personalidades, a René Hamlet Jonson, emblemático intérprete de la corneta china en la conga de Pueblo Nuevo de Holguín; Virtudes Reina Alayo, promotora cultural de Antilla; Gobeil Cruz, de Matanzas; y Luis Ramos Caballero, de Holguín, por su consagración a la décima cubana; y a María Góngora, de Moa, por sus ricos aportes a la juguetería textil.

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En las entrañas del monstruo

 

Por María Luisa García Moreno

En un breve, pero no por ello menos interesante trabajo, titulado “Impresiones de América” (III) y publicado por nuestro José Martí el 23 de octubre de 1880, en el diario The Hour, de Nueva York, el Héroe Nacional cubano expresa interesantes juicios acerca del carácter y la educación en Estados Unidos.

El artículo comienza expresando: “En Europa leemos muchas afirmaciones maravillosas sobre este país. El esplendor de la vida, la abundancia de dinero, las luchas violentas por obtenerlo, las corrientes áureas que deslumbran y ciegan a la gente vulgar, las excelencias de la instrucción, el hábito de trabajar; la visión de este nuevo país levantándose sobre las ruinas de las viejas naciones despiertan la atención de los hombres pensadores, que buscan ansiosamente una eliminación definitiva de todas las fuerzas destructivas que comenzaron durante el siglo pasado, a poner los cimientos para una nueva era de la humanidad”.*

Y añade cauteloso: “Esto pudiera ser, y debe ser, la significación trascendental de los Estados Unidos. ¿Pero tienen los Estados Unidos los elementos que se supone que poseen? […] Se supone que la verdad, la libertad y la dignidad han alcanzado, al fin, un hogar seguro en el Nuevo Mundo”.* Pero la vida se ha encargado de demostrar que la cautela del avezado periodista vale.

José Martí, que ya iba conociendo bien las entrañas del monstruo, observaba con atención el mundo que le rodeaba. Su aguda mirada ponía en duda si, por ejemplo, la mujer norteamericana, “[…] ese ser tan exclusivamente dedicado a la posesión de vestidos de seda, de diamantes resplandecientes y de toda clase de caprichos costosos, puede luego llevar a su hogar esas sólidas virtudes, esos dulces sentimientos, la bondadosa resignación, aquel evangélico poder de consuelo que puede conservar en alto un hogar sacudido por la desventura, e inspirar a los hijos el desprecio de los placeres naturales y el amor por las satisfacciones internas que hacen a los hombres felices y fuertes […]”.*

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Motivos para el amor

guillénNo sé. Lo ignoro. / Desconozco todo el tiempo que anduve
sin encontrarla nuevamente. / ¿Tal vez un siglo? Acaso.
Acaso un poco menos: noventa y nueve años.
¿O un mes? Pudiera ser. En cualquier forma,
un tiempo enorme, enorme, enorme…

Nicolás Cristóbal Guillén Batista, Poeta Nacional de Cuba, nació el 10 de julio de 1902, en Camagüey. Fue uno de los grandes autores de las letras cubanas y una de las figuras más importantes de la lengua española. Después de una larga enfermedad, muere en La Habana el 17 de julio de 1989.

Es el amor uno de los temas trascendentales en la poesía de Nicolás Guillén, unas veces de forma más lírica otras más realista, pero siempre con una amplitud que revela todo el universo romántico de sus versos. Aunque en casi todos los libros del poeta se pueden encontrar composiciones dedicadas o relacionadas de alguna forma al amor, no fue hasta 1964 cuando sale a la luz uno dedicado exclusivamente a esa temática. Eso ocurre cuando el poeta y editor Fayad Jamís publica en el número 6 de Ediciones La Tertulia, el cuaderno Poemas de amor, donde se recogieron 24 textos conocidos e inéditos. En 1975 apareció El corazón con que vivo, edición a la que se sumaron 16 textos más.


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TV CUBANA (IV) HUMOR: Los fantasmas no pueden vivir del cuento

Por Reinaldo Cedeño Pineda

televisiónDecía Jorge Mañach en su célebre ensayo “Indagación al choteo” que la “vis cómica” es una de esas singularidades que definen al cubano. Y aunque han pasado los años, esa capacidad de reírnos ―incluso de las dificultades propias―, sigue incólume.

Claro, del chiste callejero a la puesta en pantalla, por obvias razones, se recorre un largo trecho. En las últimas semanas, la televisión cubana ha incorporado dos programas: “Donde hay hombre no hay fantasmas” (noche de lunes) y “Vivir del cuento” (tarde dominical).

Estos apuntes continúan la mirada sobre la televisión cubana.

Una colega, Osmaira González, escribió que el humor en “Donde hay hombres no hay fantasmas” se ha vuelto simplón. Es la palabra exacta, porque el humor podrá traernos carcajadas, pero es algo muy serio.

Los personajes están mal diseñados, o parecen construidos con ligereza tal que actores de experiencia no sólo lucen caricaturescos (lo que en materia de humor pudiera ser viable), sino a media máquina, sin cuerda y sin aire. Ni siquiera lo salvan la incombustible Zenia Marabal o Irela Bravo.

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La cultura: alma y escudo de la nación

Por Miguel Barnet

“La cultura es una puerta que se abre para no cerrarse jamás. No es un lujo, ni un ornamento, es como escribió Fernando Ortiz una energía.”

El siglo XXI tendrá que ser el siglo de la cultura como el siglo XX lo fue de las invenciones. La cultura garantiza los bienes del espíritu, crea un patrimonio indestructible frente a todo tipo de contingencias y nos da la seguridad de vivir en un estado de armonía y de complacencia.

servando cabrera

Si no ¿cómo explicar que en situaciones de desastres naturales hombres y mujeres encuentren en las artes la expansión de sus sentimientos y la confirmación del optimismo en la vida? La cultura es una puerta que se abre para no cerrarse jamás. No es un lujo, ni un ornamento, es como escribió Fernando Ortiz una energía. Y esa energía es, a su vez generadora de conciencia y acicate para el desarrollo de la voluntad colectiva, palanca de acción creadora y ala de la imaginación.

Solo una concepción científica de la cultura generará un arte auténtico, y salvará al ser humano avocado a un siglo de guerras continúas y automatización. Salvar la memoria histórica como punto de partida y crear una nueva cultura serán la única respuesta para la salvación de la especie humana.

La cultura como imaginación, como construcción de nuevas formas, de valores éticos y morales, de una estética que concilie lo más depurado del arte con el mensaje de paz que haga más llevadera la existencia del hombre sobre la Tierra. Esa ha de ser la alternativa contra la desidia, el eclipse de la razón y de los más puros instintos creadores.

El 20 de octubre de 1868, cuando las tropas de Carlos Manuel de Céspedes tomaron el heroico Bayamo, se cantó nuestro himno por vez primera. Un himno con música de Perucho Figueredo que llamaba al combate a una patria que estaba sumida en el oprobio y encadenada a un coloniaje opresor. La cultura nacional y sus ideales más altos de independencia alcanzaron su cenit ese día sobre cimientos que habían sentado pensadores y literatos en las luchas frente al colonialismo y la esclavitud. Hoy anclados en una identidad que se nutre fundamentalmente de la diversidad de corrientes europeas, africanas y asiáticas proclamamos con orgullo nuestra total soberanía forjada en las raíces populares y en el pensamiento filosófico de hombres como Félix Varela, José de la Luz y Caballero y José Martí. La responsabilidad histórica de la generación heredera de este pensamiento marcará finalmente el destino de la nación, frente al egoísmo, la banalidad y la inercia intelectual que propone el capitalismo neoliberal.

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La música en Martí

martíResulta sorprendente el dominio que José Martí evidenciaba al escribir de las temáticas más disímiles, y así ocurría cuando redactaba crónicas acerca de conciertos, en las que muestra conocimientos que hacen admirar el genio de su inteligencia y el cúmulo de su erudición.

Otro acucioso investigador sobre la música cubana y sus exponentes, Alejo Carpentier, descubrió que Martí dedicó una buena parte de su tiempo al estudio de la teoría musical.

El hallazgo se produjo cuando Carpentier estaba revisando textos didácticos de autores del siglo XIX. Uno era un pequeño tomo titulado Tratado teórico de música, de Narciso Téllez y Arcos. El pie de imprenta era de La Habana, fechado en 1868.

El librito reservaba una gran sorpresa para quien sería el autor de El Siglo de las Luces, pues en una de sus páginas encontró la firma de José Martí, estampada en tinta negrísima.

Ocurre que el volumen le había pertenecido y los referencistas de la biblioteca no habían observado tan importante singularidad.

El libro, aunque bien conservado, ostentaba las nobles huellas del estudio. Aparecían ciertos trazos y frases a lápiz, correcciones manuscritas de erratas de imprenta, las cuales revelaban una lectura muy atenta por Martí.

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El Himno Nacional cubano y el Día de la Cultura Cubana

bayamoEl 20 de octubre se instituye el Día de la Cultura Cubana en conmemoración del 20 de octubre de 1868, fecha en que las tropas mambisas al mando de Carlos Manuel de Céspedes liberaron la ciudad de Bayamo y el pueblo entonó por primera vez nuestro Himno Nacional, La Bayamesa.

La historia del Himno Nacional cubano se remonta al 13 de agosto de 1867, cuando se reunió el Comité Revolucionario de Bayamo en la casa del abogado Pedro (Perucho) Figueredo, para elaborar los planes que debían desencadenar el movimiento independentista cubano. Allí se le sugirió al propio Figueredo que compusiese “nuestra Marsellesa”. Esa madrugada, la del 14 de agosto, plasmaba el revolucionario bayamés la melodía del que llegaría a ser nuestro Himno Nacional. Se le llamó La Bayamesa como expresión de su carácter revolucionario y del lugar en que nacía la rebeldía nacional.*

El 8 de mayo de 1868, Figueredo le solicita al músico Manuel Muñoz Cedeño la orquestación de aquella marcha, canto épico que se distanciaba de los himnos con perfiles sacros, himno de guerra y de victoria que debía llamar al combate y exaltar el sentimiento patrio. El 11 de junio de 1868 logró Figueredo que se tocase en la Iglesia Mayor de Bayamo. Catorce meses después de creada la melodía de nuestro himno, Figueredo le incluye la letra.

El 10 de octubre de 1868 se inicia la Revolución y diez días después, el día 18 de octubre de 1868, se inició la toma de Bayamo por parte del Ejército Libertador de la República de Cuba en Armas, y el 20 de octubre es tomado Bayamo por las fuerzas insurrectas. En medio de la alegría y el bullicio de las tropas rebeldes, mezclada con la muchedumbre jubilosa, al lado de Carlos Manuel de Céspedes y otros patriotas, y en medio de los gritos que solicitaban la letra de aquel himno, Figueredo sacó lápiz y papel de su bolsillo y cruzando una pierna sobre la montura de su caballo escribió la letra que, copiada de mano en mano, a coro con la música, se cantó por primera vez por todos los que allí participaban.

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TV Cubana (III): MEDIODÍA en TV revisitado

Por Reinaldo Cedeño Pineda

marino luzardoA las doce y treinta muchos sintonizan Mediodía en TV, espacio-cartelera del canal Cubavisión. Es desde su aparición, un programa bien seguido; aunque tengo la impresión de que se le ha exigido más de lo que (por su propio diseño) podía dar.

Hace algún tiempo escribí mis consideraciones sobre el espacio desde este blog (http://laislaylaespina.blogspot.com) , lo que ―afortunadamente― generó otros comentarios, cada uno con sus propios aportes: más o menos congruentes, más o menos discrepantes.

También llegaron algunos juicios subidos de tono, con la pasión desbordada… pero el tiempo suele ubicar las cosas en su sitio.

A Mediodía en TV llegó un nuevo equipo de realización…y en consecuencia, creí pertinente revisitar el programa.

Uno de los aciertos de este colectivo es haber quitado el peso del guión al conductor, responsabilidad que asumió Ivón Peñalver. Ese aspecto resultó factor esencial de ciertos despistes y excesos: no todos están preparados para esa simultaneidad, o las horas de las que se dispone no alcanzan.

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