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Las personas no son abusadas

La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), en su análisis diario del uso del español en los medios de comunicación, observa el uso incorrecto del participio «abusado» para aludir a una víctima de abusos sexuales.

 

La persona que sufre los abusos va precedida de la preposición «de», es decir, no se «abusa a alguien», sino que se «abusa de alguien». Por ello, y según recuerda el Diccionario panhispánico de dudas, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, es incorrecto decir que «una persona ha sido abusada».

 

En ese diccionario se proponen alternativas como «sufrir abusos» o «ser víctima de abusos», de forma que se puede decir «sufrió abusos por parte de su novio» en lugar de «fue abusada por su novio». Otra posibilidad es construir la oración con la preposición «de» que le corresponde, como «los niños de los que se ha abusado» en lugar de «los niños que han sido abusados».

 

La Fundación del Español Urgente, patrocinada por la Agencia Efe y el BBVA, y que cuenta con el asesoramiento de la Real Academia Española, recomienda, por tanto, que no se hable de «personas abusadas» y que en su lugar se empleen otras construcciones más adecuadas en español.

 

La Fundéu-BBVA (www.fundeu.es), cuyo principal objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación, cuenta con el asesoramiento de la Real Academia Española, entre otras entidades; del Instituto Cervantes, la Fundación San Millán y varias universidades. (EFE)
 

(Tomado de http://www.lostiempos.com)

«Un Guerra que ama la paz»

El músico dominicano Juan Luis Guerra fue nombrado este lunes «artista de la UNESCO para la Paz», un título que según esa organización de la ONU reconoce «sus esfuerzos en favor de los niños minusválidos y en situación de emergencia». 

juan luis guerraAntes de recibir el nombramiento, que se mantiene por dos años, Guerra dijo en una entrevista exclusiva con BBC Mundo que en América Latina «hay muchas puertas abiertas en contra de la paz» y reivindicó la música como un medio para cambiar esa situación. 

A continuación, un resumen del diálogo con el creador de «Ojalá que llueva café» en la sede de la UNESCO, en París. 

¿Por qué ha aceptado este nombramiento? ¿En qué puede hacer la diferencia una estrella de merengue como usted en materia de paz?

De una u otra forma he estado cantando a la paz por mucho tiempo. Como digo en mis escritos, soy un Guerra que ama la paz. Surgió esta importante designación para mí de parte de la UNESCO y la acepté con mucho agrado. A través de las canciones, nosotros los artistas podemos difundir paz en los confines de la tierra. Debería ser una de nuestras metas, ya que la música es un canal tan importante para transmitir todo lo que queramos.

¿De qué manera se podrá medir el éxito de esta misión que usted comienza?

Hay campañas que vamos a realizar a partir del año que viene, hay simposios contra la violencia para la juventud, y creo que si hablamos y damos nuestro testimonio de paz a jóvenes en toda Latinoamérica, podremos tener un gran impacto en ellos.

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Fundéu aclara dudas sobre los deportes y sus especialidades

La Fundación del Español Urgente (Fundéu) ha elaborado una nota para resolver dudas lingüísticas que puedan surgir en el inicio de los juegos olímpicos en relación con algunos deportes y sus especialidades. «Salto con pértiga»: en algunos países de América, para designar a la vara larga que se emplea en esta especialidad utiliza el término «garrocha» y por consiguiente dicen «salto con garrocha». Ambas formas son válidas, pero se prefiere la primera por ser la más usada.

«Lanzamiento de peso»: mejor que «lanzamiento de bala».

«Natación»: «piscina» es la forma más extendida. También se denomina «alberca» (en México) o «pileta» (en Argentina, Bolivia y Uruguay). Debe utilizarse «piscina», que es la forma más extendida, o «pileta», que es más técnica en los deportes acuáticos («pileta de saltos»). Hay cuatro estilos de natación: braza, mariposa, espalda y crol. Este último, según el Diccionario panhispánico de dudas, debe escribirse así («crol»), y no con la grafía inglesa «crawl».

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La ciudad y sus nombres

Por auto del 15 de junio de 1689, rubricado por la autoridad suprema de la Isla, Antonio de Viana Hinojosa, y con la aprobación del Obispo Evelino de Compostela, se ordenó que la nueva villa, que se fundaría un mes después en los terrenos del hato de Antonio Díaz, se denominara Gloriosa Santa Clara. Con el tiempo, se omitió el término Gloriosa, para convertirse en la Villa de Santa Clara. Así, durante más de un siglo primó esta denominación, aunque se hizo frecuente que se le llamara, también, Villa Clara.

santa clara

En reunión extraordinaria del Cabildo, celebrada el 24 de julio de 1867, se dio lectura a un oficio del Director General de la Administración de la Isla, con fecha 19 del mismo mes, en el que el Ministerio de Ultramar, por Real Orden del 12 de mayo, de Su Majestad Isabel II, concedió a la Villa de Santa Clara el título de Ciudad.

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Te queremos, Santa Clara

El 15 de julio de 1689 ocurrió la fundación de Santa Clara, cuando un grupo de familias remedianas decidió asentarse en el hato de Antón Díaz, al pie del tamarindo existente en el hoy Parque El Carmen.
Posteriormente, el árbol fue talado y originó una gran polémica.
Un nuevo ejemplar vio la luz unos metros más alejado de la iglesia. Sin embargo, a pesar de resultar el sitio identificativo, algunos historiadores consideran que no fue el lugar primitivo de asentamiento, pues los remedianos se trasladaron hacia el actual Parque Vidal, donde fabricaron las primeras viviendas en lo que sería la Plaza de Armas.

 

ciudad

Cómo decirte gracias, si cada día nos regalas lunas y alboradas… ¿Con un poema?, ¿en una décima? No, lo prefiero así, sin rima y con mis palabras. Cómo decirte gracias, si nos meces entre el aire fresco del Capiro y el susurro de los totíes silvestres cuando asaltan el espacio.

Eres tú la que llenas corazones y motivas, la que alienta y entristece, la tesorera inigualable de recuerdos y nostalgias.

Eres tú la de pólvora libertaria en aquel diciembre rebelde, la de tamarindos que se apropian de los bosques, la de mariposas perfumadas, la de añejos adoquines que sustentan historias con el hilo del amor y la esperanza, la de verjas coloniales y evocaciones lejanas.

No importan sitios ni ciudades, porque sigues siendo tú, y desde donde quiera se te extraña. Viajas en la cartera, en el auto, o en la mente de tus hijos por Madrid, Caracas, La Paz, Nueva York o La Habana…

No importa, porque anhelan, al menos, una imagen que refleje  la Glorieta o la casa y la escuela de la infancia. Algo que devele la palma o un simple destello que te identifique: Santa Clara.

Y te vemos linda, y pretendemos quitarte las arrugas, aunque el tiempo marque ya el inevitable cumpleaños 319.

Se dice fácil, mas cuántas vivencias multiplicadas. Por eso, donde quiera que estemos, ilumínanos. Entréganos tu llave para dejar abierta la gran puerta de una urbe con mucho de Marta y de Guevara, para que nos muestres tus encantos y desdichas, para que sigas irrigando la vida de los fieles que te aman.

Por: Ricardo González (Tomado de Vanguardia)

 

En Marte: ¿se aterriza y no se amartiza?

La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) recomienda que se emplee el verbo ‘aterrizar’ cuando se hable de cualquier nave voladora que, tras una maniobra de descenso, se posa en tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin.

aterrizarAmartizar y amartizaje son neologismos innecesarios, en opinión de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA). En Marte se aterriza y no se amartiza, según la Fundéu BBVA .

En referencia a la llegada a Marte de la nave espacial ‘Phoenix’, algunos medios de comunicación han optado por inventarse un verbo: ‘amartizar’, y de ese neologismo (palabra nueva) otro término: ‘amartizaje’ que, en opinión de la Fundéu BBVA, es innecesario.

Se trata de una palabra bien formada en español, es decir, que se ajusta a los recursos de nuestra lengua para crear nuevos términos, pero no por ello deja de ser innecesaria, ya que para referirnos a esa acción contamos con el verbo ‘aterrizar’.

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