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El perro y la perra son amigos de los niños y las niñas

Por Vladio Rubio

Eso de “los niños y las niñas”, “los trabajadores y las trabajadoras”, “las alumnas y alumnos”… hace rato que va marcando un sobrepeso en el equipaje de la comunicación.

Sexismo en el lenguaje. Una u otra vocal no cambian panoramas.

La afirmación que titula estas líneas fue una oración dictada en clases por una maestra de primaria a sus estudiantes.

Si fuera una expresión aislada, solo daría risa; pero sin llegar a exageraciones como esa, no faltan construcciones parecidas en algunos pronunciamientos, sobre todo cuando se habla en público a nombre de instituciones, o cuando se expresan opiniones o mensajes que se aspira resulten trascendentes e igual dirigidos a un amplio destinatario.

Eso de “los niños y las niñas”, “los trabajadores y las trabajadoras”, “las alumnas y alumnos”… hace rato que va marcando un sobrepeso en el equipaje de la comunicación oral y escrita aquí en la Isla.

Aunque no es un fenómeno exclusivamente cubano, este texto se concentra en nuestro patio, por eso fui en busca de la voz autorizada de la doctora Nuria Grégori Torada, directora del Instituto de Literatura y Lingüística y vicedirectora de la Academia Cubana de la Lengua.

Al preguntarle acerca de tales usos —que, con buenas intenciones pretenden brindar una mayor visibilidad al tema de la mujer y a la igualdad de géneros—, fue concisa y tan clara como nuestra hermosa lengua española lo permite:

“En inglés es distinto que en español; en este último el género masculino incluye al femenino y no es una cosa mala, pero eso se volvió una práctica aquí hace unos cinco años.

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Muchas mujeres prefieren dormir antes que tener sexo

Por Efe

a5b649f4888e051dfdb796178890bb57_LUn estudio reveló que entre el 60 y 70 por ciento de las mujeres de Estados Unidos, Reino Unido y China prefieren una noche de sueño reparador antes que una noche de buen sexo.

En Brasil, sin embargo, solo el 32 por ciento de las mujeres elegiría esta opción, según la investigación, hecha por la compañía de relaciones públicas y marketing estadounidense FleishmanHillard.

Ese dato contrasta con las preferencias de las chinas, que en un 70 por ciento prefieren dormir antes que tener sexo, las británicas (68 %) y las estadounidenses (60 %).

Además, el estudio revela que si a las estadounidenses y británicas se les da la opción de prescindir del sexo o de la tecnología durante tres meses, la mayoría preferiría dejar a un lado su vida sexual.

Otras preferencias sobre la riqueza o la calidad de vida se revelan en este estudio, titulado “Mujeres, Poder & Dinero” y basado en 4300 entrevistas realizadas en agosto de 2014 en cuatro países: Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y China.

Al ser preguntadas sobre su definición de éxito, las mujeres citan con más frecuencia la seguridad financiera, la familia y la felicidad, antes que la riqueza, el lujo o ser un ejecutivo brillante.

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Cambio de género con cambio de significado

Por Alberto Bustos

En español tenemos unos cuantos pares de sustantivos en los que un cambio de género va asociado a un cambio de significado. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con el orden (‘colocación, arreglo’) y la orden (‘mandato’). No es lo mismo, consecuentemente, el orden del día, que es la relación de asuntos que se han de tratar en una reunión, que la orden del día, que son las instrucciones de un superior que habremos de cumplir durante la jornada.

Veamos unos cuantos más:

– El margen es el espacio que dejamos en blanco a los lados de una hoja, mientras que la margen es la orilla, normalmente de un río, aunque también puede serlo de un campo o de un camino.

– El pez es un animalito que vive feliz en el agua, mientras que la pez es una sustancia oscura y viscosa que se utiliza para impermeabilizar.

– Si te ponen un terminal, te han instalado un teléfono o algo por el estilo; pero si te ponen una terminal te han construido como mínimo un aeropuerto.

– El cólera es una enfermedad (que asociamos con el amor desde que García Márquez publicó su novela), pero la cólera es una pasión. Algunos la toman por montura: montan en cólera.

– En clase de lengua siempre nos recalcan la importancia de la coma para una buena redacción, pero saltarse una nunca tendrá la gravedad que reviste el coma clínico.

– El editorial es el artículo de un diario en el que la redacción de este fija su posición respecto de algún asunto de actualidad. La editorial, por su parte, es la empresa que se dedica a publicar.

– Los curas son sacerdotes, pero eso no convierte a las curas en sacerdotisas. Estas siguen siendo los cuidados que se nos prodigan para que sanemos.

– Los cometas y las cometas surcan el cielo, pero si los unos lo hacen a distancias astronómicas, las otras apenas se alzan unos metros por encima de nuestras cabezas; es más, las llevamos sujetas por un cordelito.

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El español nuestro: género humano, especie humana o humanidad

Por María Luisa García Moreno

sin títuloEn busca de una reivindicación social de las mujeres a través del lenguaje, han aparecido soluciones descabelladas: la primera fue el empleo de la @ para indicar el femenino, la cual, por suerte, ha ido perdiendo fuerza; sin embargo, las repeticiones: «niños y niñas», «trabajadores y trabajadoras»… generadoras de textos innecesariamente largos, repetitivos y aburridos, tienen mayor permanencia e, incluso, son recomendadas por algunos.

¿Por qué no esforzarnos en hallar formas más englobadoras? ¿Por qué en vez de decir «hombres y mujeres» no hablamos de género humano, especie humana o humanidad? ¿Por qué en vez de decir «niños y niñas» no hablamos de niñez o infancia? De igual modo puede decirse profesorado, personal docente, claustro; alumnado, estudiantado, muchachada; profesionales de la salud; clase obrera… expresiones más elegantes y que, además, eliminan la invisibilidad femenina.

Según precisa la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), el término empleado para referirse a «una caída importante de la bolsa o de un negocio» es crash, y el uso de la voz inglesa crack, en este sentido, no es correcto ni en inglés ni en español. Son sinónimos: quiebra, bancarrota, crisis, hundimiento, catástrofe, caída y crac, onomatopeya que imita el sonido de algo que se rompe o se quiebra. Crack, así, en cursivas, además de nombrar cierto tipo de cocaína, se emplea para referirse a un «deportista o artista destacado, de extraordinaria calidad o habilidad», y así aparece en el DRAE.

Desde que luego del triunfo de Enero, 1959 fuera nominado «Año de la Liberación», se ha convertido en una tradición en Cuba el dar nombre a los años. La denominación se propone en la reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular que se efectúa cada diciembre. Muchos años llevan el nombre de alguna relevante tarea: como 1960, el «Año de la Reforma Agraria»; 1961, el «Año de la Educación»; 1995, el «Año del Centenario de la caída de José Martí» o 2006, el «Año de la Revolución Energética en Cuba». Otros, simplemente, sirven para numerarlos, como este 2010, que es el «Año 52 de la Revolución».

Se denomina traste, a «cada uno de los resaltos (destaques) de metal o hueso que se colocan a trechos en el mástil de la guitarra u otros instrumentos semejantes, para que, oprimiendo entre ellos las cuerdas, quede a estas la longitud libre correspondiente a los diversos sonidos». La expresión dar al traste con algo —sugerida por una lectora— se viene utilizando reiteradamente en los medios como sinónimo de «trajo como resultado», incluso cuando el resultado es positivo, lo que constituye un grave error, pues dicha expresión significa «destruirlo, echarlo a perder, malbaratarlo». Una vez más es necesario insistir en el extraordinario poder de los medios de difusión, lo cual implica una gran responsabilidad.

(Fuente: www.fundeu.es)

Habanera, un ritmo madre

A propósito de haberse celebrado recientemente el XXIII Festival de Habaneras en La Habana, ofrecemos este trabajo sobre ese género musical y la canción La paloma, la habanera más famosa del mundo.

habaneraLa habanera fue una música de “fundación”, un ritmo madre que alimentó y sirvió como elemento regulador, como patrón y métrica, en sus inicios, de muchos de los ritmos de América: el jazz, el tango, la samba, el merengue, la danza mexicana, y muchas otras músicas hispanoamericanas como el pasodoble español, buena parte de la canción napolitana, la zarzuela y la ópera.

“Su poder de sugestión alcanzó cotas insospechadas; su poder de omnipresencia se debe al hecho de la facilidad en que entra a formar parte de las más diversas culturas musicales”, asegura el estudioso Faustino Núñez.

La danza habanera tiene su origen en la contradanza francesa y la inglesa, a partir de su acriollamiento por los negros y mulatos cubanos. Llegó como baile de figuras a fines del siglo XVIII, a través de la tonadilla escénica española, desde Nueva Orleans y Jamaica.

Se incrementó a partir de 1762, por la toma de La Habana por los ingleses, y con la entrada a la Isla de los negros franceses que venían huyendo de la Revolución de Haití. Sus ritmos de tango o tango congo, dejaron una profunda huella en el posterior desarrollo de la música popular y folclórica.

El estreno de la primera obra con rasgos de habanera se enmarca en 1841, en el habanero Café de La Lonja, a la entrada de la calle O´Reilly, junto a la Plaza de Armas y a un costado de la Capitanía General. Fue un hecho de verdadera trascendencia nacional y el inicio de lo que consolidaría después a la habanera como género musical.

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Sobre siglas y acrónimos

siglasEn ocasiones se oye hablar de siglas y acrónimos, y no sabemos con exactitud cuándo se trata de un caso u otro.

Por sigla se entiende tanto la palabra formada por las iniciales de los términos que integran una denominación compleja —se exceptúan generalmente preposiciones y artículos—, como cada una de esas letras iniciales.

Las siglas se utilizan para hacer referencia, de manera abreviada, a organismos, empresas, objetos, sistemas, asociaciones, etc. Y se da el caso de que muchas siglas llegan a incorporarse como sustantivos al léxico común.

Existen siglas que se leen tal como se escriben, las cuales reciben también el nombre de acrónimos. Algunas resultan impronunciables, lo que nos obliga a deletrearlas. Por ejemplo: DDT se lee de-de-te.

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Género y sexo en castellano

Hablar de «violencia de género» es traducir mal el término inglés gender que en español se aplica sólo a las cosas. En nuestra lengua se debe decir «violencia doméstica» o «violencia sexual», como nos indica la Academia Española y nos explica Avelino Alonso en este artículo.


Ya hace años que dejé la escuela. Por aquellos tiempos, la gramática me interesaba más bien poco; aun así, estaba en clase el día que explicaron la definición de género. Y presté atención. La gramática se dedica al estudio de las reglas y normas que rigen la construcción de nuestro lenguaje.

género

El género es un elemento gramatical que podríamos definir como «un sistema de clasificación que afecta a los elementos nominales de las lenguas, los cuales son ordenados dentro de un número finito de clases en función de reglas de concordancia». Como lengua indoeuropea, el español hereda del latín una estructura en tres géneros: masculino, femenino y neutro. El número de géneros es variable en función de las características del idioma.

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La ministra y la palabra «miembras»

En un discurso deslizó intencionalmente la palabra «miembras». Se desató una increíble polémica en la que intervienen hasta integrantes de la Real Academia, ensayistas y grupos de apoyo al feminismo. Unos dicen que el lenguaje no lo acepta, y otro, que es puro machismo.

 

AídoUn gran revuelo y una acalorada polémica generó en España el uso de la palabra «miembras» en un discurso oficial. La atrevida fue la flamante ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que apeló a ese neologismo para referirse a las diputadas durante su primera visita al Parlamento para explicar los ejes de su gestión. Pronunció el término de la discordia soltando una pequeña risita. Las feministas lo tomaron como un guiño, pero la propia Aído poco después –y ante la andanada de críticas– dijo que había sido un lapsus, que la palabra se le había pegado porque recién acababa de llegar de Iberoamérica, donde –dijo– “es usual ese término”.

Pero la joven funcionaria no se amilanó y planteó que debería incluirse en el diccionario. Desde la Real Academia Española la defenestraron por la incorrección gramatical. Ella replicó que olía cierto tufillo «machista» en las apreciaciones de los guardianes de la lengua, pues «de los 43 miembros de la Academia solamente hay tres mujeres». Escritores como Julián Marías, el pensador Fernando Savater, lingüistas y feministas se sumaron al apasionado debate. Pocas veces se ha visto –-dicen en España– semejante alboroto a partir de un traspié con el lenguaje –intencional o no– de un(a) integrante del gobierno.

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