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Baby H.P.

Un cuento de Juan José Arreola*

Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un aparato que está llamado a revolucionar la economía hogareña.

El Baby H.P. es una estructura de metal muy resistente y ligera que se adapta con perfección al delicado cuerpo infantil, mediante cómodos cinturones, pulseras, anillos y broches. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada uno de los movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden que puede colocarse en la espalda o en el pecho, según necesidad. Una aguja indicadora señala el momento en que la botella está llena. Entonces usted, señora, debe desprenderla y enchufarla en un depósito especial, para que se descargue automáticamente. Este depósito puede colocarse en cualquier rincón de la casa, y representa una preciosa alcancía de electricidad disponible en todo momento para fines de alumbrado y calefacción, así como para impulsar alguno de los innumerables artefactos que invaden ahora los hogares.

De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica.

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Oda al MAESTRO

Con motivo de cumplirse este 19 de mayo el aniversario 114 de la caída de José Martí, en Dos Ríos, ofrecemos este poema dedicado al Apóstol por Antonio Guerrero Rodríguez.

Muerte de Martí en Dos Ríos , autor Carlos Enríquez, óleo sobre tela En tus versos crecí, con alma pura;
de niño te adoré, como a un padre;
a tu vigencia eterna mi corazón se abre
con tu ejemplo de amor y de bravura.

Nunca habrás de morir y menos hoy
que tu luz ilumina este camino,
estás en cada paso del destino
hacia donde con todo valor voy.

Podrá tener un monstruo en sus entrañas
preso mi cuerpo, si en su vientre habito,
pero mi pensamiento es libre, con el grito
de libertad que nace en tus montañas.

Tomado de: Desde mi altura (selección de poemas)

Evocan aniversario 205 del poeta cubano José María Heredia

José María HerediaMatanzas, Cuba, 30 dic (PL).— Personalidades de la cultura de la occidental provincia cubana de Matanzas evocaron hoy aquí el aniversario 205 del natalicio de José María Heredia, considerado poeta de América y un adelantado de su tiempo.

En el cementerio San Carlos de esta urbe, 100 kilómetros al este de La Habana, se levanta un monumento funerario en honor del bardo, mientras en un panteón familiar están enterradas la madre, viuda, dos hermanas y dos hijas.

Heredia (1803-1839) nació en Santiago de Cuba, pero fue en Matanzas donde alcanzó su madurez poética. Sus obras más representativas son “Oda al Niágara” e “Himno del desterrado”.

Laboró en la Atenas de Cuba como abogado en el bufete de un tío y tuvo que huir de la villa por sus actividades contra la corona española.

Vivió en Estados Unidos, Venezuela y México, donde falleció el 7 de mayo de 1839 víctima de tuberculosis.

Heredia fue enterrado en la necrópolis de Santa Paula de la capital mexicana, pero sus restos se extraviaron cuando fueron trasladados cinco años más tarde a la fosa común del camposanto de Tepellac, en la propia ciudad cabecera de esa nación.

Selección de poesía erótica

pintura eróticaJosé Martí

Yo visitaré anhelante

Yo visitaré anhelante
Los rincones donde a solas
Estuvimos yo y mi amante
Retozando con las olas.

 

Solos los dos estuvimos,
Solos, con la compañía
De dos pájaros que vimos
Meterse en la gruta umbría.

 

Y ella, clavando los ojos,
En la pareja ligera,
Deshizo los lirios rojos
Que le dio la jardinera. 

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Las sandalias de José

Por Paulo Coelho

Hace muchos años, tantos que ya hemos olvidado la fecha exacta, vivía en una aldea del sur de Brasil un niño de siete años llamado José. Había perdido a sus padres muy pronto, y había sido adoptado por una avariciosa tía que, aunque tenía mucho dinero, apenas gastaba algo con su sobrino. José, que jamás había conocido el sentimiento del amor, creía que la vida era así y no se enfadaba por eso.

Como vivían en un barrio de gente rica, su tía forzó al director del colegio a aceptar a su sobrino, pagando sólo una décima parte de la mensualidad, y amenazándolo con protestar ante el alcalde si no lo hacía. El director no tuvo elección, pero siempre que podía les decía a sus profesores que humillasen a José, esperando que, de esa manera, se portara mal y valerse, así, de un pretexto para expulsarlo. Sin embargo, José, que jamás había conocido el amor, creía que la vida era así y no se enfadaba por eso.

Llegó la Nochebuena. Todos los alumnos fueron obligados a asistir a misa en una iglesia lejos del pueblo, ya que el sacerdote del lugar estaba de vacaciones. Por el camino, los niños y las niñas hablaron sobre lo que iban a encontrar en sus zapatos a la mañana siguiente: ropa de moda, juguetes caros, chocolates, patinetas y bicicletas. Todos iban bien vestidos, como siempre en los días especiales, salvo José, que seguía vistiendo ropa zarrapastrosa y calzando unas sandalias gastadas y demasiado pequeñas para sus pies (su tía se las había dado cuando sólo tenía cuatro años y le dijo que no le daría otras hasta que cumpliese diez). Algunos niños le preguntaron por qué era tan miserable y le dijeron que se avergonzaban de tener un amigo que vestía y calzaba de aquella manera. Como José no conocía el amor, no se enfadaba por aquello.

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El legado de un rey

Por Osvaldo Rojas Garay

Capablanca¿Dónde está Capablanca?, preguntó en uno de sus poemas Nicolás Guillén. Ciento veinte años después de haber visto la luz en el Castillo del Príncipe, en La Habana, el 19 de noviembre de 1888, es posible encontrar la respuesta en los propios versos de nuestro Poeta Nacional: José Raúl Capablanca Graupera “anda, camina, ejerce su gobierno en las calles del mundo”.

Está en la presente Olimpiada de Dresde, Alemania, donde seguro habrá un momento para recordarlo el próximo miércoles, como lo hubo en la de Salónica, Grecia, en 1988 al cumplirse el centenario de su natalicio. Entonces, en esa ciudad helénica, la FIDE instituyó el 19 de noviembre como Día Mundial de Ajedrez.

Mientras eso sucedía allí, en la Casa del Arquitecto Central de Moscú, se ofrecía un homenaje al tercero de los 19 reyes universales que ha tenido el juego ciencia (1921-1927); allí se leyó un mensaje del mítico Garry Kasparov en el que este expresaba que el genio de Capablanca constituye un gran tesoro para la historia del ajedrez mundial.

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Distinguen al escultor José Villa con el Premio Nacional de Artes Plásticas 2008

Por Aracelys Bedevia

El autor de populares esculturas en La Habana, como la del Caballero de París, John Lennon y Ernest Hemingway, recibe este premio en reconocimiento al trabajo creativo realizado durante 30 años con una alta calidad estética.

Villa SoberónEl artista cubano José Villa Soberón, creador de esculturas tan populares como la del Caballero de París, emplazada frente al Convento de San Francisco de Asís, en La Habana Vieja; el John Lennon, del Vedado, y la del escritor norteamericano Ernest Hemingway, que está en El Floridita, acaba de ser distinguido con el Premio Nacional de Artes Plásticas 2008.

Instituido en 1994 por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, el premio ha sido otorgado en esta ocasión a Villa en reconocimiento al trabajo creativo realizado durante tres décadas con una alta calidad estética.

Figuran entre las obras más significativas del también profesor del Instituto Superior de Arte, el Martí de la Fragua, el Julio Antonio Mella a tamaño natural que está en la Plaza de la Universidad de las Ciencias Informáticas, y la escultura que hizo en recordación del fallecido bailaor español Antonio Gades, situada en los portales del Palacio de Lombillo, de La Habana Vieja.

escultura de Villa Soberón

Sobresalen también piezas como Homenaje a Wifredo Lam, en Valencia, España, así como un importante número de esculturas abstractas emplazadas en conocidos sitios públicos, a gran formato y en diferentes materiales.

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¿Quién fue La Bella Otero?

Nació en Ponte de Valga, en 1868. Su nombre completo era Agustina Carolina Otero Iglesias (ambos apellidos le venían por parte de madre, puesto que el padre nunca reconoció a la niña como hija suya), pero su fama posterior y su belleza le valieron el apelativo de La Bella Otero, con el que fue mundialmente conocida.

la bella otero

De carácter alegre, a pesar de haber vivido una infancia plagada de necesidades, pronto dejó ver su innata vocación artística y empezó a demostrar sus habilidades cada vez que se le presentaba ocasión. Haciendo gala de un temperamento fuerte, díscolo y rebelde, se enamoró a los catorce años de un joven llamado Paco, con quien se fugó una noche para ir a bailar a un local nocturno. El dueño de aquella sala quedó fascinado por el modo de danzar de la joven Carolina, hasta el punto de ofrecerle un contrato y pagarle dos pesetas (una gran cantidad de dinero por aquel entonces).

La pareja, alentada por este éxito incipiente, decidió aprovechar la oportunidad para huir a Lisboa en busca de mayor fortuna, y allí la Otero trabajó como bailarina durante un tiempo. Sufrió entonces su primer desengaño amoroso al ser abandonada por Paco, a quien persiguió hasta la ciudad de Barcelona, adonde este se había trasladado. Allí trabajó en el Palacio de Cristal antes de partir hacia Marsella y, luego, a París.

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En las entrañas del monstruo

 

Por María Luisa García Moreno

En un breve, pero no por ello menos interesante trabajo, titulado “Impresiones de América” (III) y publicado por nuestro José Martí el 23 de octubre de 1880, en el diario The Hour, de Nueva York, el Héroe Nacional cubano expresa interesantes juicios acerca del carácter y la educación en Estados Unidos.

El artículo comienza expresando: “En Europa leemos muchas afirmaciones maravillosas sobre este país. El esplendor de la vida, la abundancia de dinero, las luchas violentas por obtenerlo, las corrientes áureas que deslumbran y ciegan a la gente vulgar, las excelencias de la instrucción, el hábito de trabajar; la visión de este nuevo país levantándose sobre las ruinas de las viejas naciones despiertan la atención de los hombres pensadores, que buscan ansiosamente una eliminación definitiva de todas las fuerzas destructivas que comenzaron durante el siglo pasado, a poner los cimientos para una nueva era de la humanidad”.*

Y añade cauteloso: “Esto pudiera ser, y debe ser, la significación trascendental de los Estados Unidos. ¿Pero tienen los Estados Unidos los elementos que se supone que poseen? […] Se supone que la verdad, la libertad y la dignidad han alcanzado, al fin, un hogar seguro en el Nuevo Mundo”.* Pero la vida se ha encargado de demostrar que la cautela del avezado periodista vale.

José Martí, que ya iba conociendo bien las entrañas del monstruo, observaba con atención el mundo que le rodeaba. Su aguda mirada ponía en duda si, por ejemplo, la mujer norteamericana, “[…] ese ser tan exclusivamente dedicado a la posesión de vestidos de seda, de diamantes resplandecientes y de toda clase de caprichos costosos, puede luego llevar a su hogar esas sólidas virtudes, esos dulces sentimientos, la bondadosa resignación, aquel evangélico poder de consuelo que puede conservar en alto un hogar sacudido por la desventura, e inspirar a los hijos el desprecio de los placeres naturales y el amor por las satisfacciones internas que hacen a los hombres felices y fuertes […]”.*

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Poesía de… José Martí

En saludo al Día de la Cultura Cubana, el pasado 20 de octubre, ofrecemos a los lectores tres poemas de nuestro Héroe Nacional, José Martí.

Árbol de mi alma

Como un ave que cruza el aire claro,

siento hacia mí venir tu pensamiento

y acá en mi corazón hacer su nido.

Ábrese el alma en flor; tiemblan sus ramas

como los labios frescos de un mancebo

en su primer abrazo a una hermosura;

cuchichean las hojas; tal parecen

lenguaraces obreras y envidiosas,

a la doncella de la casa rica

en preparar el tálamo ocupadas.

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