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Oda al MAESTRO

Con motivo de cumplirse este 19 de mayo el aniversario 114 de la caída de José Martí, en Dos Ríos, ofrecemos este poema dedicado al Apóstol por Antonio Guerrero Rodríguez.

Muerte de Martí en Dos Ríos , autor Carlos Enríquez, óleo sobre tela En tus versos crecí, con alma pura;
de niño te adoré, como a un padre;
a tu vigencia eterna mi corazón se abre
con tu ejemplo de amor y de bravura.

Nunca habrás de morir y menos hoy
que tu luz ilumina este camino,
estás en cada paso del destino
hacia donde con todo valor voy.

Podrá tener un monstruo en sus entrañas
preso mi cuerpo, si en su vientre habito,
pero mi pensamiento es libre, con el grito
de libertad que nace en tus montañas.

Tomado de: Desde mi altura (selección de poemas)

Ramón Miranda Torres: el médico de Martí

Dr. Ramón Miranda Torres, el médico de MartíHubiera bastado con la dedicatoria al Dr. Ramón Miranda, impresa en su libro Versos sencillos, publicado en New York en 1891: “A un médico que cura siempre”, para llevarlo a la inmortalidad. En ella el Maestro sintetiza magistralmente todo lo que significó para él su médico y entrañable amigo.

En el Dr. Miranda hay mucho más, por ser un científico con amplios conocimientos de medicina y poseer un delicado espíritu de patriotismo, que lo llevó a contribuir, junto a Martí, desde el exilio, a propiciar buenas enseñanzas con sus escritos.

Ramón Miranda Torres nace el 29 de julio de 1836, en Matanzas. A los 8 años su familia se traslada a La Habana, donde ingresa en el colegio El Salvador, dirigido por don José de la Luz y Caballero, insigne forjador de varias generaciones de cubanos.

Allí se respira saber, educación y patriotismo, factores decisivos en su ulterior práctica patriótica. Las prédicas de José de la Luz y Caballero son más eficientes que todos los libros de texto.

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Selección de poesía erótica

pintura eróticaJosé Martí

Yo visitaré anhelante

Yo visitaré anhelante
Los rincones donde a solas
Estuvimos yo y mi amante
Retozando con las olas.

 

Solos los dos estuvimos,
Solos, con la compañía
De dos pájaros que vimos
Meterse en la gruta umbría.

 

Y ella, clavando los ojos,
En la pareja ligera,
Deshizo los lirios rojos
Que le dio la jardinera. 

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¿Quién fue La Bella Otero?

Nació en Ponte de Valga, en 1868. Su nombre completo era Agustina Carolina Otero Iglesias (ambos apellidos le venían por parte de madre, puesto que el padre nunca reconoció a la niña como hija suya), pero su fama posterior y su belleza le valieron el apelativo de La Bella Otero, con el que fue mundialmente conocida.

la bella otero

De carácter alegre, a pesar de haber vivido una infancia plagada de necesidades, pronto dejó ver su innata vocación artística y empezó a demostrar sus habilidades cada vez que se le presentaba ocasión. Haciendo gala de un temperamento fuerte, díscolo y rebelde, se enamoró a los catorce años de un joven llamado Paco, con quien se fugó una noche para ir a bailar a un local nocturno. El dueño de aquella sala quedó fascinado por el modo de danzar de la joven Carolina, hasta el punto de ofrecerle un contrato y pagarle dos pesetas (una gran cantidad de dinero por aquel entonces).

La pareja, alentada por este éxito incipiente, decidió aprovechar la oportunidad para huir a Lisboa en busca de mayor fortuna, y allí la Otero trabajó como bailarina durante un tiempo. Sufrió entonces su primer desengaño amoroso al ser abandonada por Paco, a quien persiguió hasta la ciudad de Barcelona, adonde este se había trasladado. Allí trabajó en el Palacio de Cristal antes de partir hacia Marsella y, luego, a París.

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En las entrañas del monstruo

 

Por María Luisa García Moreno

En un breve, pero no por ello menos interesante trabajo, titulado “Impresiones de América” (III) y publicado por nuestro José Martí el 23 de octubre de 1880, en el diario The Hour, de Nueva York, el Héroe Nacional cubano expresa interesantes juicios acerca del carácter y la educación en Estados Unidos.

El artículo comienza expresando: “En Europa leemos muchas afirmaciones maravillosas sobre este país. El esplendor de la vida, la abundancia de dinero, las luchas violentas por obtenerlo, las corrientes áureas que deslumbran y ciegan a la gente vulgar, las excelencias de la instrucción, el hábito de trabajar; la visión de este nuevo país levantándose sobre las ruinas de las viejas naciones despiertan la atención de los hombres pensadores, que buscan ansiosamente una eliminación definitiva de todas las fuerzas destructivas que comenzaron durante el siglo pasado, a poner los cimientos para una nueva era de la humanidad”.*

Y añade cauteloso: “Esto pudiera ser, y debe ser, la significación trascendental de los Estados Unidos. ¿Pero tienen los Estados Unidos los elementos que se supone que poseen? […] Se supone que la verdad, la libertad y la dignidad han alcanzado, al fin, un hogar seguro en el Nuevo Mundo”.* Pero la vida se ha encargado de demostrar que la cautela del avezado periodista vale.

José Martí, que ya iba conociendo bien las entrañas del monstruo, observaba con atención el mundo que le rodeaba. Su aguda mirada ponía en duda si, por ejemplo, la mujer norteamericana, “[…] ese ser tan exclusivamente dedicado a la posesión de vestidos de seda, de diamantes resplandecientes y de toda clase de caprichos costosos, puede luego llevar a su hogar esas sólidas virtudes, esos dulces sentimientos, la bondadosa resignación, aquel evangélico poder de consuelo que puede conservar en alto un hogar sacudido por la desventura, e inspirar a los hijos el desprecio de los placeres naturales y el amor por las satisfacciones internas que hacen a los hombres felices y fuertes […]”.*

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Poesía de… José Martí

En saludo al Día de la Cultura Cubana, el pasado 20 de octubre, ofrecemos a los lectores tres poemas de nuestro Héroe Nacional, José Martí.

Árbol de mi alma

Como un ave que cruza el aire claro,

siento hacia mí venir tu pensamiento

y acá en mi corazón hacer su nido.

Ábrese el alma en flor; tiemblan sus ramas

como los labios frescos de un mancebo

en su primer abrazo a una hermosura;

cuchichean las hojas; tal parecen

lenguaraces obreras y envidiosas,

a la doncella de la casa rica

en preparar el tálamo ocupadas.

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La música en Martí

martíResulta sorprendente el dominio que José Martí evidenciaba al escribir de las temáticas más disímiles, y así ocurría cuando redactaba crónicas acerca de conciertos, en las que muestra conocimientos que hacen admirar el genio de su inteligencia y el cúmulo de su erudición.

Otro acucioso investigador sobre la música cubana y sus exponentes, Alejo Carpentier, descubrió que Martí dedicó una buena parte de su tiempo al estudio de la teoría musical.

El hallazgo se produjo cuando Carpentier estaba revisando textos didácticos de autores del siglo XIX. Uno era un pequeño tomo titulado Tratado teórico de música, de Narciso Téllez y Arcos. El pie de imprenta era de La Habana, fechado en 1868.

El librito reservaba una gran sorpresa para quien sería el autor de El Siglo de las Luces, pues en una de sus páginas encontró la firma de José Martí, estampada en tinta negrísima.

Ocurre que el volumen le había pertenecido y los referencistas de la biblioteca no habían observado tan importante singularidad.

El libro, aunque bien conservado, ostentaba las nobles huellas del estudio. Aparecían ciertos trazos y frases a lápiz, correcciones manuscritas de erratas de imprenta, las cuales revelaban una lectura muy atenta por Martí.

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José Martí y el respeto a la mujer

Por María Elena Balán S.

josé martíEn cada texto de José Martí, desde un poema, una narración, un discurso político o una carta, encontramos un alto contenido literario que expresa su visión de los más diversos temas, entre ellos el referido a la mujer como madre, esposa y amiga.

Para Doña Leonor Pérez, quien le dio la vida y sufrió por él, escribió conmovedores versos cuando fue condenado a prisión por sus ideas libertarias, siendo apenas un adolescente.

Entonces redactó este poema:

Mírame madre, y por tu amor no llores:/ si esclavo de mi edad y mis doctrinas,/ tu mártir corazón llené de espinas,/ piensa que nacen entre espinas flores./

Deseaba consolar con esas palabras detrás de una foto tomada en la cárcel a su progenitora, la cual estuvo siempre presente en el pensamiento martiano, como la mujer tierna y dulce a la que amó entrañablemente.

Antes de partir a la Guerra Necesaria, le escribió:

Hoy 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensando en Usted. Yo sin cesar pienso en Usted…”  


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Cintio Vitier: hombre de amor y fe

Por Mercedes Santos Moray

cintioTodos sabemos de la cubanía de Cintio Vitier, aunque este maestro de generaciones no nació en nuestra tierra, sino en Cayo Hueso, la Florida: esa región de tan fervorosa presencia martiana, en que el Apóstol uniría voluntades para emprender la guerra necesaria.

 

Y también conocemos que en la raíz mambisa de Cintio, en su vocación espiritual de enseñar, dentro y fuera de las aulas; está también el ejemplo de su padre: el ensayista, filósofo y pedagogo Medardo Vitier, bajo cuyo estímulo comenzó el niño sus primeros estudios en las aulas del colegio Froebel, la institución educacional que él había fundado en la ciudad de Matanzas.

 

Como igual es de conocido aquel encuentro suyo, sucedido cuando Cintio sólo tenía diez años, al trasladarse con su familia a la capital, y que se produjo en las aulas de otra escuela, “La Luz”: el hallazgo de un condiscípulo que sería su hermano de ideas y de espíritu, y también por vínculos familiares. Me refiero a Eliseo Diego, ya que Cintio se casaría con Fina García Marruz, y Eliseo con la hermana de esta: Bella.

 

La Universidad de La Habana, que cumple 280 años de fundada, fue nicho fecundo para su juventud; y mientras cursaba los estudios superiores de abogacía, ya poeta, se integró a la edición de la revista Clavileño (1942-1943), entrando en el espacio de otro jurista y sobre todo poeta, José Lezama Lima.


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La honradez en los demás

Por Yoerky Sánchez Cuéllar

Cierto día, mientras la reunión ordinaria de la Juventud tomaba elevados grados de temperatura, en una pequeña hoja, arrancada de su cuaderno de estudiante, un compañero de grupo me escribió: «Para qué seguir este debate, si sabemos que en Cuba todo el mundo roba.»

 

caricatura

Precisamente, analizábamos el tema de la corrupción y las ilegalidades, y las formas más adecuadas para enfrentar esos males que carcomen las entrañas mismas de la Revolución. Le respondí con un pensamiento del Apóstol, que llevo siempre conmigo: solo dejan de entender la honradez en los demás, los que han dejado de ser honrados. Y a continuación refuté su planteamiento: ¡aquí no todo el mundo roba!, escribí al dorso de la misma hoja.

 

Conocemos la existencia de pequeños seres que viven del afán de lucro y a costa del sudor del prójimo. Pero constan más los ejemplos de personas que asumen la vida bajo el fundamento martiano de «ser bueno». En uno de sus Versos sencillos, Martí expresó: No me pongan en lo oscuro/ a morir como un traidor:/ yo soy bueno, y como bueno/ ¡moriré de cara al Sol! Convencido de que la noción del bien flota sobre todo, dejó claro que «los buenos son los que ganan a la larga».

 

Acudir al Apóstol, en instantes difíciles como estos, mientras Cuba se sacude el golpe feroz de la naturaleza, resulta un acto de suprema responsabilidad. Aún más, cuando su discípulo mayor, Fidel Castro, convoca a combatir cualquier blandenguería o postura oportunista, causada por los instintos que todo hombre lleva dentro. Esas actitudes, contrarias a la esencia humana, pueden buscar lugar para posarse después de la tragedia, pero encuentran su barrera más firme en la ética y la moral del pueblo.


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