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Gazapos institucionalizados. Procuremos hablar sin manchas

El uso correcto del idioma nos prestigia. No basta con preocuparnos: la lengua que hablamos es expresión de nuestra nacionalidad, de nuestra idiosincrasia.

Por María Luisa García

cartel de Santiago de Cuba, Ciudad HeroicaEl uso del idioma es cuestión que despierta gran preocupación en buena parte de la población cubana y es muy saludable que así sea. Pero no basta con preocuparnos: la lengua que hablamos es expresión de nuestra nacionalidad, de nuestra idiosincrasia, y, como tal, se hace necesario defenderla y cuidarla. Lamentablemente, no siempre, ni siquiera a nivel institucional, le conferimos la prioridad que merece.  

Un claro ejemplo es el título de “Ciudad Héroe”, que ostenta merecidamente Santiago de Cuba: ese título encierra un error de concordancia producido por una traducción incorrecta, pues en ruso —lengua de la que se tomó—, a diferencia del español, la palabra ciudad está en masculino. Ya es hora de que se rectifique ese error y se cambie el título por “Ciudad Heroína” o “Ciudad Heroica”.  

En cierta ocasión tuve que mencionar la distinción “Profesor de Mérito”, que otorgan nuestras universidades a sus más destacados docentes: la profesora de quien hablaba me explicó que ese era el título, fuera su poseedor hombre o mujer. Lo mismo ocurre con las categorías científicas; “profesor titular”, “profesor auxiliar”… ¿Por qué?, si nuestras universidades están llenas de profesores y profesoras. 

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Los valores de la Revolución

Por Omar Pérez Salomón
Cuba seguirá librando la batalla de la hermandad y la fraternidad, del humanismo, de la cultura, de la justicia contra la más brutal injusticia y de la verdad contra la mentira.

 

La Revolución cubana que comenzó el 10 de octubre de 1868, con su estilo y sus características propias, tiene raíces muy profundas en la historia de nuestra patria.

 

revolución

Hace 140 años no existía la nacionalidad cubana, una conciencia revolucionaria y un pueblo con pleno sentido de un destino común. En un país en aquellas condiciones en que la ignorancia era enorme, el acceso a los libros y a la cultura lo tenían un número reducido de criollos procedentes de familias acaudaladas. Permanecía establecido sobre bases sólidas el poder de España, cuando ya el resto de la América Latina se había independizado de la colonia española. Todavía no había una nación que liberar y no existía pueblo con la conciencia de la necesidad de libertad.

 

Al iniciarse la lucha revolucionaria en 1868 se empezó a crear el concepto y la conciencia de la nacionalidad y comenzó a utilizarse por primera vez el calificativo de cubano. Muy pocos pueblos en el mundo fueron capaces o tuvieron la posibilidad de afrontar sacrificios tan grandes como los que soportó el pueblo cubano durante diez años durante la primera guerra por su independencia.

 

Sobre aquella tradición creada por el pueblo de Cuba y en la conciencia engendrada en el heroísmo y en la lucha de treinta años, comenzó a brotar el nuevo y aún más radical y avanzado pensamiento revolucionario que ha llegado a nuestros días bajo la certera guía de Fidel, que recogió las banderas de Céspedes, Maceo, Gómez, Martí y muchos otros patriotas e inspiró a los combatientes que libraron las últimas batallas en nuestro país.


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