Archivo de la etiqueta: periodismo

Jorge Mañach, medio siglo después

Por Javier Ortiz

mañachFue uno de los grandes personajes políticos de la Cuba republicana: ministro de Gobernación, vicepresidente de la Asamblea Constituyente de 1940, senador de la República, canciller de Cuba (ministro de Estado) en medio de la Segunda Guerra Mundial. Fue también uno de los políticos más honestos de la época. Y también fue periodista, y de los mejores.

Entre clase y clase, a los estudiantes de Periodismo nos enseñan el gran escritor que era Jorge Mañach. Pero son lecciones intermitentes. Todo se queda en el periodista excepcional, en alguna que otra mención de su “Indagación del choteo” y en su salida de Cuba en 1960. Si acaso, unos pocos afortunados profundizan conocimientos en un curso optativo sobre Grandes periodistas cubanos.

En 2012, la Editorial Oriente publicó un libro llamado Más allá del mito. Jorge Mañach y la Revolución Cubana, de los profesores holguineros Rigoberto Segreo Ricardo y Margarita Segura. Se hace una valoración, paso a paso, de la ideología y obra de Mañach a lo largo de casi treinta años, hasta explicar con detalles los motivos laborales, razones ideológicas y verdades poco conocidas de su salida de Cuba, y por qué escogió Puerto Rico para residir, cuando le habían ofrecido trabajo en la estadounidense Universidad de Yale.

Es un libro sincero. Comienza así: “Jorge Mañach fue un reformista liberal, de ideología anticomunista, que adoptó posiciones conservadoras en momentos cruciales de la revolución de 1933”. Los autores no pretenden engañar a nadie. Si Mañach hubiese vivido en nuestra época, probablemente hubiera sido un convencido militante de la centro-derecha, un demócrata progresista, como los llaman en Estados Unidos. Además, abandonó Cuba en 1960, un momento en una decisión de ese tipo no tenía peros para sus contemporáneos, ya fueran los que se quedaban o los que se iban.

Sigue leyendo

De la literatura, el periodismo y el béisbol… según Leonardo Padura

Por Elizabeth López Corzo

Leonardo Padura es el primer escritor cubano al que Casa de las Américas dedica su Semana de Autor, un evento en el que han participado algunos de los más destacados literatos latinoamericanos.

Renombrados intelectuales y estudiosos de la obra del homenajeado debaten junto al público la trascendencia del trabajo del autor invitado. Este año ha sido extraordinario, el auditorio ha colmado en cada sesión la sala Che Guevara. El hecho de que sea un cubano ha sido determinante, por supuesto, pero que se llame Leonardo Padura ha asegurado 100 % el éxito de los encuentros.

Él es actualmente el más popular de los novelistas cubanos. Su escritura diáfana, en constante comunicación con el lector, y su sinceridad para crear imágenes de nuestra realidad o tiempos pasados, lo han situado en la cúspide de la literatura contemporánea. Más allá de nuestras fronteras Padura ha ganado importantísimos premios internacionales, algunos eran inéditos para los autores cubanos.

Como él mismo ha declarado, una herramienta fundamental en su prosa ha sido la experiencia vivida en el periodismo desde hace más de 30 años, cuando aún era estudiante, hasta hoy. Y lo que lo mantiene activo en ese oficio es la voluntad de dejar algo que no sea meramente utilitario o noticioso, sino que permanezca, que no se agote en sí mismo y que muestre —sin tapujos— una imagen cercana a la realidad que vivimos.

“Al hacer periodismo hay que tener la sensibilidad para saber mirar lo que hay a nuestro alrededor y tener la capacidad para escribirlo. Lo demás no es periodismo, sino la aplicación de algunas técnicas que fácilmente pueden aprenderse en un manual de 10 0 12 páginas”.

Sobre el periodismo, sus novelas y otros temas que lo apasionan, Padura conversó con Cubasí.

En su obra hay una casi permanente relación con la Historia. Lo hemos visto en libros publicados y, por la lectura que nos ofreció de su próxima novela “Herejes”, esta sigue estando presente. ¿Es algún tipo de deuda? ¿Cómo elige a estos personajes históricos?

Para mí la Historia es siempre una manera de poder entender el presente. En las novelas la empleo como un recurso que me permite ver cómo lo permanente, lo que ya ha ocurrido, puede ser pertinente en una realidad contemporánea como la cubana.

“Herejes” es un libro en el que trabajo la novela de investigación histórica y la de carácter policial. A la vez “Herejes” es una anti-novela histórico policial.

¿Por qué?
Sigue leyendo

¡Silencio, ha muerto Julito “el Dequi”!

Por Luis Sexto

Julio García Luis. Foto: Ismael Batista/Juventud Rebelde

Otra vez la muerte nos sorprende con su inesperado y no tan breve paso. ¿Debía sorprendernos, si hasta la filosofía popular reconoce que para morir solo se ha de estar vivo? Ah, pero eso es lo que uno quisiera para sí, y sobre todo para las personas que ama: vivir. Siempre vivir. Y sin embargo acaba de morir, así, sin que nadie pudiera sospecharlo, un periodista entrañado en el corazón de miles de colegas.

Ha muerto Julio García Luis, y como lo hubiera hecho él, periodista de ética  sin precio, de cultura transformada en sabiduría, me corresponde llenar de pronto el vacío que el cierre de esta noche, 12 de enero, pide. He dicho bien llenar el vacío noticioso. Porque permanecerá abierto el cordial y fraterno vacío de los amigos zaheridos, de los profesionales de la prensa que lamentan la partida, todavía a destiempo, en madurez discreta y sabia, de uno de nuestros paradigmas.

Hace apenas un año que Julito recibió el Premio nacional José Martí por la obra de la vida, que otorga la Unión de periodistas de Cuba. Nacido en 1942, pulsábamos en él a un periodista de múltiples capacidades. Durante muchos años fue el editorialista de Granma, cuando los editoriales, textos orientadores, explicativos, que fijaban la posición del Gobierno o del Partido, eran muy frecuentes.

Julio García habitualmente se encargaba de escribirlos, con su estilo claro, conciso y sobre todo formal y conceptualmente trabajado, de modo que poco o nada había que suprimirles o corregirles. Julito sabía que las ideas no solo convencen por su verdad, sino por la forma en que se expresan.

Sus crónicas nos trajeron por muchos años las informaciones de los viajes de Fidel al extranjero. Los lectores hallábamos un dúctil y riguroso sentido humano en sus despachos. Junto a lo que pasaba, veíamos también la descripción de las circunstancias espaciales y paisajísticas de los recorridos del líder de la Revolución.

Sigue leyendo

El buen periodismo es la suma de ética y estética

Interesante análisis de un periodista mexicano, en un artículo que titulo “El periodismo cultural, la diversidad posible”,  sobre la relación entre periodismo y literatura.

Por René Avilés Fabila

Para la década de los sesenta en Estados Unidos comenzaron a aparecer escritores importantes que preferían trabajar en diarios y revistas, quizá al sentir que el diarismo se achicaba en muchos sentidos y no solo el físico.

Tom Wolfe acuñó el término Nuevo Periodismo para señalar la mezcla de dos lenguajes: el periodístico y el literario. Esto aparece como una novedad asombrosa y así lo manifiesta el propio Rysarzd Kapuscinski en su libro Los cinco sentidos del periodismo, pero como entre nosotros, ha señalado Marco Aurelio Carballo con tino, siempre ha habido escritores que anhelan ser periodistas y periodistas que exigen ser literatos y que, entonces, ambos lenguajes se fusionan en uno.

En el México del siglo XIX ante los inauditos hechos políticos, una multitud de escritores de literatura se convirtieron en periodistas para mejor dar la batalla contra los conservadores primero y más adelante contra la invasión norteamericana y la intervención francesa. Algunas de las mejores características del Nuevo Periodismo, la ironía, el buen humor, el lenguaje coloquial y una sintaxis atrevida, se dieron en la segunda mitad del siglo XIX. Escritores como Ignacio Ramírez, el Nigromante, e Ignacio Manuel Altamirano convirtieron el acartonado periodismo en ágiles notas que de pronto estaban más cerca de la creación que del informe de hechos precisos, justos. Incluso las formas poéticas fueron utilizadas para zaherir a norteamericanos y franceses en los diarios.

Durante los años de la Revolución Mexicana ocurrió otro tanto. De este modo fue apareciendo nuestro Nuevo Periodismo. La llamada novela de la Revolución Mexicana contiene tantos elementos autobiográficos que resulta imposible no ver la mezcla de periodismo y de creación literaria. Algunas obras como las Memorias de Pancho Villa de Martín Luis Guzmán son falsa autobiografía (basadas en historias que el general dictó) y la mayor parte de las novelas de José Vasconcelos no son otra cosa que autobiografías. Hay, pues, deliberada combinación de géneros con tal de lograr obras maestras. El periodismo ha sido capaz de apropiarse de los lenguajes de las ciencias sociales y de tal manera los hechos históricos, la investigación antropológica y el análisis sociológico, con las posibilidades que concede el lenguaje literario, se convierten en mejores correas de transmisión. Pero no basta, si queremos ser dueños de un sano periodismo que utilice la mejor herencia y lo haga aprovechando las nuevas tecnologías, tendríamos que pensar en algo cierto: el buen periodismo es la suma de ética y estética. No importa si hablamos de los viejos impresos o del periodismo en línea. Veo en este hecho un  aprendizaje que el aspirante de periodista o comunicador, egresado de las aulas o de las redacciones, no puede desdeñar.

Sigue leyendo

América Latina: ¿entre el Paraíso y el Infierno?

Por Enrique Ubieta Gómez

Ignacio RamonetTrasponemos el portón y avanzamos por un patio interior que delimita un edificio en líneas rectas. Allí radica la redacción central de una de las publicaciones periódicas más prestigiosas de Francia, dentro y fuera de sus fronteras: Le Monde Diplomatique. Nos espera Ignacio Ramonet, escritor, periodista y profesor universitario de origen hispano, quien fuera su director durante 18 años (actualmente dirige la edición española).

Pero no entramos a las oficinas de antaño, subimos un piso más arriba por la escalera, hasta el local que ahora ocupa la Fundación Memorias de la Guerra, empeñada en rescatar del olvido episodios de las luchas populares en Europa y en América Latina, de la que es su presidente. Ramonet acaba de obtener el Premio Antonio Asensio de Periodismo, creado por el Grupo Zeta para honrar la memoria de su fundador. Apenas ayer estaba en Sofía, presentando la edición búlgara de Cien horas con Fidel, de la que existen ya ediciones en más de 40 países.

En su oficina hay un estante de libros, en los que pueden verse algunas de esas traducciones. También hay fotos del autor con Fidel, con Hugo Chávez y con el Subcomandante Marcos. Hemos viajado a París para asistir a un encuentro con la prensa francesa sobre la manipulación de la imagen de Cuba, por eso la primera pregunta, inevitablemente, aborda el tema.

—¿Cómo la prensa francesa, cómo la sociedad francesa mira hacia América Latina?

Curiosamente, no hay una visión única, porque el ciudadano francés o europeo, cuando mira los medios de comunicación, recibe exactamente dos mensajes, que son contradictorios. Me refiero a América Latina, pero esto pudiera extenderse a todo el Tercer Mundo, a los países del Sur. Por una parte recibe el mensaje de lo que podría ser la publicidad turística, con algunos aspectos de la cultura popular; imagínense toda la publicidad de las agencias de viaje. Aquí los autobuses, por ejemplo, durante un período del año, exhiben en un flanco una publicidad sobre Cuba donde esta aparece como el país de la alegría, del sol, de las playas y de la dicha. Y así sucede también para el conjunto de América Latina: playas paradisíacas, en México, en Santo Domingo, etc. Pero existe otro discurso mediático, en los telediarios o en las informaciones noticiosas, donde América Latina solo aparece cuando hay catástrofes: el golpe de estado contra Correa, el terremoto en Haití, las inundaciones en Guatemala…

Sigue leyendo

Ignacio Ramonet gana el Premio Antonio Asensio de Periodismo

Ignacio RamonetIgnacio Ramonet, uno de los periodistas más influyentes del mundo, ha sido distinguido con el Premio Antonio Asensio de Periodismo, creado por el Grupo Zeta para honrar la memoria de su fundador. El jurado del premio, que este año llega a su octava edición, ha decidido conceder el galardón a Ramonet «por su lucha constante a favor de que otro mundo sea posible, un mundo donde la libertad se apoye sobre la justicia como forma de convivencia mundial».

El premio Antonio Asensio reconoce la labor de personas, medios de comunicación y organizaciones que destacan por sus aportaciones al mundo de la información y de la libertad de expresión. El jurado estuvo formado por Antonio Asensio Mosbah, presidente del Grupo Zeta e hijo del fundador; Francisco Matosas, consejero del grupo; Miguel Ángel Liso, director editorial; Enric Hernández, director de EL PERIÓDICO; la periodista Rosa Cullell; Emma Riverola, periodista y profesora; Ramon Mateu, director general de la Corporación Catalana de Mitjans Audiovisuals, y Afonso S. Palomares, que actuó como secretario.

«UN CARRO SIN EJE» / El jurado destaca en su acta que la lucha por un mundo mejor y más libre «ha sido y es» el compromiso de Ramonet «como intelectual, periodista, profesor y activista que busca llevar la teoría a la práctica porque considera que la teoría sin la práctica es un carro sin eje». Ramonet recibirá el galardón el próximo día 27 en un acto que tendrá lugar en Barcelona.

Sigue leyendo

Luis Sexto: Premio Nacional de Periodismo

Por Marita Pérez DíazLuis Sexto, Premio Nacional de Periodismo 2009

El periodista y escritor Luis Sexto Sánchez recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2009, máximo galardón que confiere el gremio por la obra de toda la vida.

Juan Marrero, vicepresidente de la UPEC y presidente del jurado anunció el otorgamiento del Premio.

El galardonado, quien tiene más de cuatro décadas de experiencia, ha colaborado en Prensa Latina, Bohemia, Trabajadores y Juventud Rebelde, donde escribe la sección Coloquiando, y realiza programas de opinión en la emisora COCO y en Radio Rebelde, en el espacio Hablando claro.

Es profesor adjunto de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Ha viajado a diversos países para impartir diplomados y cumplir misiones periodísticas.

Sigue leyendo

“Buenas noches y buena suerte”, filme sobre Ed Murrow

El actor George Clooney escribió y dirigió esta cinta, que su padre Nick Clooney ahora usa para enseñar periodismo.

George Clooney, declarado admirador del legendario periodista Edward R. Murrow, sobre quien hizo una película, decidió incursionar nuevamente en ese mundo que lo apasiona y darle una manito a su padre en su cátedra de Periodismo.

Geroge Clooney y su padre Nick

Padre e hijo intercambiaron chistes la noche antes de la proyección de la cinta de Clooney de 2005 Good Night and Good Luck sobre Murrow, según un despacho de The Associated Press.

El actor de 47 años de edad escribió y dirigió el filme, que su padre Nick Clooney ahora usa para enseñar periodismo en la American University. Los dos Clooney acudieron a una exhibición del filme para estudiantes, ex alumnos y otros en el Newseum, un museo sobre noticias en Washington.

El más joven de los Clooney expresó que creció escuchando sobre Murrow y que su familia se enorgullecía de cómo los periodistas responsabilizaron al gobierno durante la paranoia de la amenaza comunista de los años 50. Dijo que quiso hacer una película para que la gente pudiera escuchar algunas “palabras realmente bien escritas sobre el cuarto poder otra vez”.

Sigue leyendo

Las herramientas de la redacción periodística

redacción periodística1) Estar relajado

Al empezar a escribir uno tiene que estar conciente de que se introduce en un proceso doloroso; si al terminar de hacerlo no siente dolor o fatiga, quiere decir que no se esforzó lo suficiente. Por eso es importante estar relajado, a fin de estar dispuesto a escribir un lead cuantas veces sea necesario, hasta encontrar las conexiones que hacen que el lector caiga en la red tendida por el periodista.

2) Brevedad

Es de vital importancia. Hay que tender a lo simple, sin que ello signifique ser simplista; por eso, hay que redactar con frases directas, pues lo complicado produce párrafos farragosos, enrevesados de leer y más difíciles de comprender. El lector busca que le simplifiquen los hechos, no que se los compliquen. Lo anterior no significa que el lector quede insatisfecho del primer párrafo que leyó, sino todo lo contrario: debe quedar satisfecho con esa información que recibió y convencido de que tiene que seguir leyendo para terminar de saciarse.

3) Honestidad

Cuando alguien escribe entabla un diálogo con el lector. El lector entrega su disposición y fe en lo que está leyendo y en quien o quienes escribieron esa información. Por lo tanto, el periodista debe ser enteramente honesto con el público. Para ello, es importante que proporcione una información certera, donde cada dato sea comprobado escrupulosamente: los nombres, los puestos, las edades, las horas, las cifras. En fin todo lo necesario.

Sigue leyendo

Rodolfo Walsh, o cómo no ser el hombre cualquier

Por Leila Guerriero1

Mucho antes de que se insinuara un cruce posible entre periodismo y literatura, y a décadas de que alguien pensara en la posibilidad de escribir la palabra “arte” junto a la palabra “crónica”, Walsh lo sabía todo.

El 25 de marzo de 1977, al llegar a la parada de ómnibus de una terminal popular y tumultuosa de la ciudad de Buenos Aires, Rodolfo Walsh (escritor, periodista, argentino), se volvió y saludó a Lilia Ferreyra, su mujer de los últimos diez años, con quien esperaba reencontrarse al día siguiente. Ambos llevaban, listas para ser despachadas por correo, copias de un texto en el que él había trabajado los últimos tres meses. 

walsh

El 24 de marzo de 1977 —un día antes— se había cumplido un año desde que un golpe militar instalara en la Argentina una dictadura sanguinaria y Walsh decía, en ese texto, algunas cosas al respecto. Aquella mañana saludó a su mujer, despachó los sobres dirigidos a diarios y revistas, y marchó a una cita con un compañero del grupo Montoneros, una organización armada a la que Walsh pertenecía con el cargo de oficial 2º y el alias de Esteban desde 1973. Eran poco más de las dos de la tarde. Llegó —vivo— hasta algún sitio en la avenida San Juan. Se sabe que lo emboscaron militares del Ejército, que sacó su pistola calibre 22, que lo mataron ahí mismo. 

La tarde anterior, cuando nada de todo eso había sucedido, en la casa con jardín donde vivía con Lilia, Walsh había esparcido semillas de lechuga, las primeras de la huerta que planeaba. Después, había hecho lo de cada noche: cargado las pistolas, montado las granadas de fabricación casera que dejaba en la mesa de luz. En algún momento, había mencionado un plan simple: “Quisiera plantar una doble hilera de álamos plateados desde la entrada a la casa. Cuando el viento mueve las hojas, suenan como lluvia fina”. 

Sigue leyendo