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Los barcos de papel

Rabindranath Tagorebarcos de papel

Todos los días echo mis barcos de papel al río, donde flotan y, uno tras otro, son arrastrados por la corriente.

En ellos he escrito, con grandes letras negras, mi nombre y el nombre de mi pueblo.

Confío en que alguien los encontrará, en un país lejano, y así sabrá quién soy.

Cargo mis barquitos con flores de shiuli cogidas en nuestro jardín, y espero que estas flores abiertas al amanecer tengan la suerte de llegar al país de la noche.

Después de haber echado al agua mis barcos de papel, levanto los ojos al cielo y veo que las nubecillas preparan sus velas blancas y combadas.

Tal vez algún amiguito juegue conmigo desde el cielo, lanzándolas al viento, para que compitan con mis barcos…

Cuando llega la noche, hundo la cabeza entre mis brazos y sueño que mis barcos de papel bogan sin cesar, cada vez más lejos, bajo la claridad de las estrellas de la medianoche.

Las hadas del sueño viajan en ellos, y llevan por carga sus cestos llenos de ensueños.  

Frases de Rabindranath Tagore

Rabindranath TagoreRabindranath Tagore (1861-1941), poeta y filósofo indio. Su obra, muy imaginativa y profundamente religiosa, está impregnada por su amor a la naturaleza y a su tierra. Autor de poesía, cuentos, novelas y obras de teatro, además de componer centenares de canciones populares.

Hacer preguntas es prueba de que se piensa.

Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo.

Si cierras la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera.

El amor es la vida llena, igual que una copa de vino.

El amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.

Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente.

La poesía es el eco de la melodía en el universo, en el corazón de los humanos.

No basta compartir las ideas con el prójimo; se ha de compartir la vida.

El hombre que ha de mendigar amor es el más miserable de todos los mendigos.

Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.

No es tarea fácil educar jóvenes, adiestrarlos, en cambio, es muy sencillo.

Hemos sido llamados al concierto de este mundo para tocar de la mejor manera posible nuestro instrumento.

La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.

Los vencedores no son aquellos que están siempre aferrados a sus bienes; ni los que se pasan la vida rezando con las cuentas secas del deber; son aquellos que aman porque viven, y vencen de veras porque de veras se dan; los que aceptan el dolor con toda su alma y con toda su alma separan el dolor; los que crean porque conocen el secreto de la única alegría, que es el secreto del desprendimiento.

Aunque le arranques los pétalos, no privarás de su belleza a la flor.

¿Qué quiere decir fama? ¿Se siente el río la espuma? Pues la fama es espuma en la corriente de la vida.

El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.

Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos.

(Fuente: http://www.frasedehoy.com)

Dos cuentos de Rabindranath Tagore

El regalo

Quiero hacerte un regalo, hijo mío, pues la vida nos arrastra a la deriva.

El destino nos separará, y nuestro amor será olvidado.

Ya sé que sería demasiada ingenuidad creer que puedo comprar tu corazón con mis regalos.

Tu vida es aún joven, tu camino largo. Bebes de un sorbo la ternura que te ofrecemos, luego te vuelves y te vas de nuestro lado.

Tienes tus juegos y tus compañeros, y comprendo que no nos dediques ni tu tiempo ni tus pensamientos.

Pero a nosotros la vejez nos da ocasión de recordar los días pasados, de reencontrar en nuestro corazón lo que nuestras manos perdieron para siempre.

El río corre rápidamente y rompe, cantando, todos los obstáculos que se le presentan. Pero la montaña inmóvil lo ve pasar con amor y guarda su recuerdo.

Mala fama

¿Por qué lloras, hijo mío? ¡Qué malos son, pues siempre te regañan sin motivo! Mientras escribías, te has manchado de tinta la cara y las manos; ¿por esto te han llamado sucio? ¡Cómo se atreven! ¿Se les ocurrirá decir que la luna nueva es sucia porque tiene la cara negra de tinta? Te acusan por cualquier tontería, hijo mío; siempre están dispuestos a meter ruido por nada.

Jugando te rompiste tu vestido: ¿por esto te llaman destrozón? ¡Cómo se atreven! ¿Qué dirían de la mañana de otoño que sonríe a través de las nubes rasgadas? No te preocupen sus regañinas, hijo mío, ni la perfecta y minuciosa cuenta que llevan de tus faltas.

Todos sabemos que te gustan los dulces. ¿Y por esto te llaman goloso? ¡Cómo se atreven! Pues, ¿qué nombre nos darán a los que encontramos tanto gusto en besarte?