Los lapsus

Por Darío Echeverri S.

La expresión vocal de ideas y la escritura resultan afectadas ocasionalmente por dos tipos generales de lapsus o problemas involuntarios que distorsionan los contenidos y afectan la comunicación. Se trata de los LAPSUS LINGUAE y los LAPSUS CALAMI.

Los primeros (lapsus linguae) son producidos por diversas causas. Según el padre del psicoanálisis, el austríaco Sigmund Freud, estos son originados por deseos sexuales reprimidos, hipótesis rebatida por las demás escuelas psicológicas. Según este científico, esas distorsiones podrían ser expresión de pensamientos secretos que escapan de manera inconsciente.

Para la doctora Anne Gutler, de la Universidad de Sussex, en Inglaterra, los lapsus linguae son ocasionados por un mecanismo mental que antecede a la producción y a la vocalización de las palabras, un nivel cerebral en el que varios vocablos se ofrecen como una especie de menú disponible para atender el pedido. Probablemente está localizado en el Centro de Broca (áreas 44 y 45 del mapa cerebral de Brodmann), lo que podría llamarse “bodega de palabras” y actuaría por secuencias, no por unidades aisladas. Mirándolo desde un ejemplo de la vida práctica, equivaldría a extraer una cadena que tiene un eslabón malo o de dimensiones diferentes a los demás elementos de ella.

La neurolingüística, parte integrante de la psicolingüística, enfoca esta problemática del habla humana. Para la doctora Gutler, hay cinco causas o categorías de lapsus linguae: 

a.       Lapsus de cambio. Es la permutación de letras, sílabas o palabras, lo mismo que su reemplazo por otras parecidas en su pronunciación, pero provistas de significado diferente. Ejemplo: dócil por fósil, la gallina de los huevos de oro, por la gallina de los oros de huevo; tengo un hambre atroz, por tengo un hombre atrás... La especialista señala que pueden darse como algo deliberado, caso en el cual, según otros teóricos, no existe lapsus. 

b.      Lapsus de anticipación. Se dan cuando conmutamos el final por el principio en una frase, y en vez de decir esta casa pertenece a la historia, decimos esta historia pertenece a la casa. En estos, el hablante casi siempre se da cuenta del error antes de concluir la emisión de su frase. 

c.       Lapsus de repetición. Por primera vez tenemos una vez, dice el conferencista. Este tipo de lapsus se da cuando un vocablo ya pronunciado toma el lugar de otro de la cadena, suplantándolo y alterando el sentido de la frase. 

d.      Lapsus de sustitución. Se dan por cambio involuntario del contexto. La doctora Gutler los agrupa en dos subcategorías: los ligados a la expresión proyectada y los que consisten en similitudes sonoras. Ejemplo: el atleta aportó una medalla decisiva por el atleta regaló una medalla decisiva, o mañana contrae matrimonio la virtual señorita por  mañana contrae matrimonio la virtuosa señorita. La segunda subclase podría ser: el niño se desintegró por el niño se deshidrató. 

e.       Lapsus de mezcla. Se origina por fusión de dos (o a veces tres) palabras. Ej. decir buenas tardesdías en vez de buenos días, o buenas tardes. 

Según la doctora Gutler, los humanos poseemos un diccionario mental en el que manejamos por igual los significados (semántica) y la fonética. Es posible que las personas políglotas tengan concentrado allí mismo el cúmulo de recursos de traducción o equivalencia de esos vocablos y esos sonidos en las otras lenguas que conocen. De igual modo, sostiene la experta inglesa, que las palabras se agrupan allí por la similitud de sus sonidos, es decir, que si fuera posible detectar dónde están cuello y camello, seguramente se las hallaría muy próximas.

Finalmente, los LAPSUS CALAMI corresponden al error involuntario escrito, y se les denomina CALAMI porque en las culturas antiguas se empleaba el cálamo (una especie de pitillo natural) que dejaba fluir la tinta, o porque en Grecia y otras naciones se aprovechaba la tinta del calamar para los trabajos escritos.

Algunos autores se refieren al LAPSUS DIGITORUM como la versión moderna del cálami, para referirse a los errores involuntarios en el proceso de teclear letras y signos en máquinas de escribir y ordenadores.

(Tomado de La Tecla)

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