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Seis obras maestras del arte “escondidas” en los museos

Por Kimberly Bradley

Muchos museos y galerías mantienen enormes instalaciones para guardar las obras que no están en exhibición al público.

Muchos museos y galerías mantienen enormes instalaciones para guardar las obras que no están en exhibición al público.

Las cifras no mienten. En el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa), solo 24 de las 1221 obras de Pablo Picasso que pertenecen a su colección permanente pueden ser vistas por el público.

Del artista conceptual californiano Ed Ruscha, solo una de 145, y del surrealista Joan Miró, nueve de 156.

Y es que la gran mayoría de las obras que pertenecen a los mejores museos del mundo (y en muchos países, a sus contribuyentes) se encuentran almacenadas en depósitos oscuros a temperaturas controladas y meticulosamente organizadas.

La Tate de Londres, por ejemplo, muestra el 20 % de su colección permanente; el Louvre, el 8 %; el Guggenheim, 3 %, y la Berlinische Galerie, apenas el 2%.

Una razón para no exhibirlas es la falta de espacio. Otra, que los trabajos almacenados ya no encajan en los proyectos de curaduría de sus instituciones.

Es así que trabajos menos conocidos de artistas reconocidos no ven la luz al púbico.

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¡Qué gente, caballero, pero qué gente!

Marta Jiménez Oropesa ha fallecido a los 95 años.

Por Josefa Bracero Torres

43863-fotografia-m¿Qué puede decirse para no restarle brillo a una artista total? En retrospectiva la vi llegar a principios de los años 70 a la emisora Radio Cadena Agramonte, para ayudar a formarnos como artistas del incipiente grupo dramático de la provincia.

Ella tal vez no se daba cuenta de que su alumnado veinteañero se sentía cohibido ante aquel paradigma de la actuación. Sin embargo, el hielo quedó roto cuando ella, a título de presentación, dijo con la picardía acostumbrada:

«Mi padre me puso Marta Sobella Catalina del Carmen. Era periodista y quería que le siguiera como Sobella Jiménez. Pero siempre he sido Marta Jiménez Oropesa, aunque en la realidad ni esa soy, me he convertido en Rita Palanganillo. ¡Qué gente caballero, pero que gente!».

Marta fue llamada por Alberto Luberta, pocos meses después de inaugurarse en 1965Alegrías de sobremesa, un clásico del humorismo radial, para unirla a Idalberto Delgado y formar la pareja inolvidable de Rita y Paco. Así lo recordaba:

«Luberta me dijo: “No te preocupes, lo que yo quiero es una cubana natural”, y salió. Idalberto y yo nos llevábamos tan bien, que parecíamos un matrimonio de verdad. Juntos vivimos momentos hermosos como cuando en 1983 fuimos a llevar la alegría a los jóvenes cubanos en Angola. Más de 40 días. Recorrimos muchas provincias, de Cabinda a Cunene».

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¿Por qué sana la literatura?

lit-580x301Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla.

Cervantes, Don Quijote (Prólogo de 1605)

Casi desde el origen, una de las funciones de la palabra ha sido la curación. Los mantras, las oraciones del catolicismo, el psicoanálisis e incluso la cantinela con que la madre o el padre acompañan la caricia que dan al hijo que tropezó y se golpeó, son ejemplos claros de buscar el alivio por medio de la palabra.

Quizá por eso, y porque la materia prima de expresión de la literatura es el lenguaje, en esta aún es posible encontrar trazas de esa cualidad. A veces, inesperadamente, nos damos cuenta de que un libro nos consuela en medio de la tristeza, o ante cierta frustración recordamos de pronto unos versos leídos hace tiempo y que nos hacen entender de otra manera el conflicto que vivimos. Una anécdota asegura que Julio Cortázar se curó de una tos después de escribir “Carta a una señorita en París”, cuento en el que un hombre vomita conejos de sus entrañas hasta llenar con ellos el departamento que ocupa.

En este sentido, no parece descabellado pensar ciertos libros en términos similares con que pensamos la medicina y sus procedimientos. Así como cuando nos duele el estómago acudimos al médico y seguimos su prescripción, tomando puntualmente la píldora o el jarabe que nos ordena, ¿por qué ante ciertos dolores probar con acercarnos a nuestro librero a la biblioteca pública más cercana y sacar del estante la novela o el poemario que nos ayude a lidiar con ese pesar?

Como parte del proyecto The School of Life, compartimos estos 4 puntos extraídos del video “What is Literature for?”. En términos generales, se trata de una elocuente defensa de la literatura como un recurso que nos sirve para transitar mejor por este mundo en términos vitales. Si bien es cierto que, como asegura la conseja popular, “nadie experimenta en cabeza ajena”, la premisa de este breve manifiesto es que podemos aprovechar lo que siglos y siglos de expresión literaria ponen a nuestra disposición, ese conocimiento acumulado que en buena medida es un diálogo de subjetividades, una polifonía abierta en la que cualquiera de nosotros puede tomar parte y, así, mirar de otra manera, desde otro lugar, para recuperar el sentido de asombro por el mundo.

¿Para qué sirve la literatura? Sigue leyendo

Bebo y Chucho: Unidos para siempre

Este 9 de octubre Cuba celebra el nacimiento de dos grandes pianistas: Dionisio Ramón Emilio (Bebo) Valdés Amaro y su hijo Dionisio Jesús (Chucho) Valdés Rodríguez, dos grandes del jazz afrocubano.

Por Rayma Elena

Bebo y Chucho Valdés.

Bebo y Chucho Valdés.

No sabía que al piano le habían nacido dos reyes en Cuba el mismo día: 9 de octubre; en el mismo lugar: Quivicán; el padre en 1918, y veintitrés escalas después, en 1941, su sucesor.

Tecleo mi ignorancia, aunque suene como un pésimo acorde al oído de un buen músico. Más, si bastarían sus nombres para entrever la coincidencia: Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro y su hijo Dionisio Jesús Valdés Rodríguez.

Pero soy cubana nacida en una época que «empolilló» los santorales y trocó la palabra onomástico en cumpleaños o aniversario. Y si algo mitiga un tanto la pena por esta laguna de conocimiento, es que viví en un hogar libre de exilios musicales (excepto por cuestiones de lesa calidad), y a pesar del largo silencio que enmudeció el piano de Bebo Valdés para gran parte de mi generación, pude saber temprano que Chucho venía de esa raíz profundamente anclada en la Isla.

Ninguno de los Valdés necesitaba más que un apodo de dos notas para ser reconocido en todo el mundo. Chucho y Bebo, así los nombro, ateniéndome solo a la cronología de mis recuerdos, porque fue el hijo quien me llevó al padre. Sigue leyendo

Mario Coyula: Amor a la ciudad

Por Graziella Pogolotti

mario-coyula1Una de las tantas asignaturas pendientes para el cabal conocimiento de la cultura cubana se encuentra en el hecho de haber soslayado el proceso de desarrollo de nuestro pensamiento sobre la arquitectura y el urbanismo.

Singular profesión la del arquitecto, a horcajadas entre el dominio técnico, la creación artística y la visión integradora de la sociedad, la cultura y la economía. Diseñador por excelencia del hábitat, no puede ignorar los contextos, los rasgos característicos de los destinatarios de su obra, sin olvidar los gastos de inversión. Con la aparición de la primera vanguardia, se inició la revalorización de La Habana colonial, tema que convocó a historiadores, escritores, artistas y a algunos estudiosos de la arquitectura que tomaron conciencia de la adecuación al clima de aquellos edificios, del beneficio de las zonas sombreadas y de la libre circulación del aire. La especulación inmobiliaria tuvo en cuenta, por cierto, las ventajas de la llamada esquina de fraile, privilegiada por la brisa y por las primeras luces del amanecer.

En el viraje de los cuarenta del pasado siglo, las ideas acerca del urbanismo cobraron nuevo impulso. El rostro de la capital se modificaba rápidamente con la prolongada continuidad hacia el oeste de los barrios más favorecidos y la súbita erección de La Rampa, centro de expansión del mundo de los negocios, de los espectáculos, de los hoteles y cabarets, y con la tímida aparición de boutiques más sofisticadas. El acento de modernidad no descartaba la reelaboración de elementos heredados de la colonia que acentuaban ciertos rasgos identitarios. Comenzó a llevarse a la práctica el germen de un proyecto de integración de las artes, con la participación de pintores y escultores en la concepción general de la obra.

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Jorge Mañach, medio siglo después

Por Javier Ortiz

mañachFue uno de los grandes personajes políticos de la Cuba republicana: ministro de Gobernación, vicepresidente de la Asamblea Constituyente de 1940, senador de la República, canciller de Cuba (ministro de Estado) en medio de la Segunda Guerra Mundial. Fue también uno de los políticos más honestos de la época. Y también fue periodista, y de los mejores.

Entre clase y clase, a los estudiantes de Periodismo nos enseñan el gran escritor que era Jorge Mañach. Pero son lecciones intermitentes. Todo se queda en el periodista excepcional, en alguna que otra mención de su “Indagación del choteo” y en su salida de Cuba en 1960. Si acaso, unos pocos afortunados profundizan conocimientos en un curso optativo sobre Grandes periodistas cubanos.

En 2012, la Editorial Oriente publicó un libro llamado Más allá del mito. Jorge Mañach y la Revolución Cubana, de los profesores holguineros Rigoberto Segreo Ricardo y Margarita Segura. Se hace una valoración, paso a paso, de la ideología y obra de Mañach a lo largo de casi treinta años, hasta explicar con detalles los motivos laborales, razones ideológicas y verdades poco conocidas de su salida de Cuba, y por qué escogió Puerto Rico para residir, cuando le habían ofrecido trabajo en la estadounidense Universidad de Yale.

Es un libro sincero. Comienza así: “Jorge Mañach fue un reformista liberal, de ideología anticomunista, que adoptó posiciones conservadoras en momentos cruciales de la revolución de 1933”. Los autores no pretenden engañar a nadie. Si Mañach hubiese vivido en nuestra época, probablemente hubiera sido un convencido militante de la centro-derecha, un demócrata progresista, como los llaman en Estados Unidos. Además, abandonó Cuba en 1960, un momento en una decisión de ese tipo no tenía peros para sus contemporáneos, ya fueran los que se quedaban o los que se iban.

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Exponen las últimas cartas enviadas por Vincent Van Gogh

Por EFE

Auvers-sur-Oise, el pueblo francés donde Vincent Van Gogh se suicidó en 1890, reúne en una exposición las cartas que este y el doctor que le trataba entonces, el también pintor Paul Gachet, cruzaron con otros artistas.

ca5d16db9c9df05cda6f05de3fd0906c_LLas cartas fueron escritas durante las últimas semanas de vida del autor de La noche estrellada.

Una relación de epístolas en torno a la figura de Gachet, que veló por la frágil salud del genio holandés al tiempo que este atravesaba el episodio más fecundo de su carrera, un frenesí creativo que le llevó a terminar 80 obras en menos de 70 días.

“Auvers es terriblemente bello, es el campo puro, pintoresco y característico”, escribe Van Gogh a su hermano Theo el 25 de mayo de 1890, pocos días después de llegar a esta pequeña localidad a orillas del río Oise a 30 kilómetros al noroeste de París.

El holandés arriba al idílico paraje gracias a la ayuda del pintor Camille Pisarro, que meses antes había recibido una carta de Theo Van Gogh en la que le refiere el preocupante estado mental de su hermano, a la sazón ingresado en un psiquiátrico cercano a la Costa Azul.

En una segunda misiva, exhibida como pieza principal de la muestra, Theo agradece a Pisarro su gesto y celebra que su hermano esté bajo auspicio del eminente médico Gachet.

“Creo que sería perfecto si Vincent (Van Gogh) se queda en Auvers, cerca del doctor. Según las últimas cartas que he recibido de él y del señor Gachet, parece que mi hermano está muy tranquilo estos últimos días”.

Le siguen una veintena más que trazan un fresco de la pintura francesa de finales del siglo XIX, escritas por artistas próximos a este especialista en las enfermedades nerviosas, hombre refinado y culto, amante de las artes y la ciencia, marchante y pintor.

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Londres: Encuentran estatua de dos mil años en buen estado

esculturaArqueólogos han hallado en el centro financiero de Londres la escultura de un águila de unos 2.000 años de antigüedad que podría ser una de las figuras romanas mejor conservadas que se han localizado en el Reino Unido.

El Museo Arqueológico de Londres anunció el hallazgo de esta singular escultura romana en un comunicado de prensa este miércoles.

La figura, tallada en piedra caliza, es “la mejor escultura romana creada por un artista romano-británico que se haya localizado hasta ahora en Londres”, afirmó el historiador del museo Michael Marshall, citado por el portal La Información.

Los arqueólogos no estaban seguros “de anunciar el descubrimiento y afirmar su origen romano debido a su casi increíble estado de conservación”, desvela el comunicado. Sin embargo, los expertos han confirmado que la pieza, de aproximadamente 66 centímetros de alto y 55 de ancho, pertenece al siglo I o II de nuestra era.

Se halló en una zona de Londres donde antes se encontraba un importante cementerio. Además, el historiador subrayó que, según la simbología clásica, la estatua representa la lucha entre el bien (el águila) y el mal (la serpiente), un tema recurrente en contextos funerarios. Según los arqueólogos, la escultura quizás estuvo alguna vez colocada en el interior de un mausoleo.

El Museo de Londres ha decidido exponer durante los próximos seis meses la valiosa estatua.

(Tomado de Russia Today)

Tradiciones vivas en la villa de Guanabacoa

Por Maya Quiroga Paneque

Escultura de Ignacio Villa, conocido mundialmente como Bola de Nieve, en el Museo de los Artistas. (Foto: Radio Cadena Habana)

Escultura de Ignacio Villa, conocido mundialmente como Bola de Nieve, en el Museo de los Artistas. (Foto: Radio Cadena Habana)


Para nadie es un secreto que en el imaginario popular cubano cuando mencionamos al habanero municipio de Guanabacoa enseguida viene a la mente la figura del santero.

Guanabacoa es uno de los reservorios de las prácticas de santería propias de la cultura yoruba, los cultos bantú y de la sociedad secreta Abakuá, que se funden en una rica amalgama donde conviven el mito, la verdad, el conjuro y la danza.

Una de las personas más conocidas por cubanos y extranjeros en esa barriada habanera es Enriquito Hernández Armenteros, nonagenario sacerdote de las religiones afrocubanas, conocido como Enriquito el de la Hata, quien fuera inmortalizado por el realizador Roberto Chile en el documental Tata Nganga.

Pero Guanabacoa es importante no solo por la santería sino por el apego al terruño de sus pobladores y la preservación de sus raíces culturales.

Además del Museo Municipal de Guanabacoa —próximo a cumplir cinco décadas, un sitio muy visitado por extranjeros de todo el orbe gracias a la conservación de un rico caudal de tradiciones afrocubanas—, la otrora villa cuenta ya con la Casa de los Artistas de Guanabacoa.

Ahora, en ocasión de un nuevo cumpleaños de Rita Montaner, cantante cubana bautizada como La Única, en el parque de la calle República, frente al Conservatorio Guillermo Tomás, quedaron develadas tres tarjas que Servirán de preámbulo a la inauguración del Parque de los Artistas, un viejo sueño del etnólogo Barnet.

Las tarjas rinden tributo a tres personalidades excepcionales de Guanabacoa. Se trata de Ernesto Lecuona, el compositor cubano más difundido universalmente; Rita Montaner, la intérprete del pregón Mama Inés y, por supuesto que no podía faltar, el Bola de Nieve.

Cuentan que el espíritu de esos ancestros influye en el aura de quienes estudian en el Conservatorio Guillermo Tomás, donde se han formado varias generaciones de excelentes músicos cubanos.

En diciembre de 2011, Barnet presidió además la inauguración en la Casa Quinta Anita, del Museo de los Artistas de Guanabacoa, donde se exhibe a tamaño natural una escultura de Ignacio Villa, conocido mundialmente como Bola de Nieve.

El municipio guanabacoense fue fundado como pueblo de indios el 12 de junio de 1554. Sin embargo, a partir del 14 de agosto de 1743 comenzó a conocerse como la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa.

La otrora villa fue sede del gobierno colonial durante seis meses, a raíz del ataque del corsario francés Jacques de Sores. En ella se conserva con orgullo el Liceo Artístico Literario, donde José Martí, el Héroe Nacional cubano, pronunciara su primer discurso público en Cuba.

En la comunidad de Peñalver se mantienen vivas las tradiciones campesinas que iniciaran el poeta Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí), otros decimistas como Justo Lamas, Evelio Orta y Frank Upierre, este último creador del himno del territorio.

La tutelar, otra tradición del municipio que data de 1749, volvió a ser retomada en este mes de agosto. En tiempos pretéritos era considerada como la más representativa e importante fiesta patronal de Guanabacoa.

Por iniciativa del director artístico, Cecilio Alí Alfonso Cárdenas, regresaron a los predios del Liceo Artístico, devenido en Casa de Cultura, esos bailables que trajeron de vuelta el festival de la guayabera (prenda de vestir nacional), en torno a la cual se disertó.

También la camisa de color blanco, adornada con manualidades, estuvo presente en una exposición, y un desfile de modas.

A través de una investigación con los pobladores más viejos de la localidad, se pudo conocer que hace muchos años, alrededor del 15 de agosto, todos los habitantes del territorio desfilaban en procesión, vestidos de blanco, cargando en andas a la Virgen de la Asunción hasta depositarla en el altar de la iglesia consagrada a la misma.

Las fiestas en Guanabacoa quedaban divididas entonces según la clase social o el color de la piel. En el Centro Cultural El Progreso, hoy taller del afamado artista de la plástica Arturo Montoto, bailaban los negros vestidos con tejidos de guingas (cuadritos pequeños); en el Liceo, los blancos, y en la Asociación canaria, por supuesto que los descendientes de esa región española.

Hoy, en Guanabacoa, todo el mundo baila al ritmo del tambor y nadie duda en consultarse con un babalawo (sacerdotes de Orunmila u Orula) cuando tiene un problema grave que no lo puede resolver ni el médico chino.

Así somos los cubanos: creemos en todo y no creemos en nada, como dice el estribillo de una canción de Tony Ávila.

“El terruño es donde se encuentra el corazón de uno”. Afirmó el filósofo y psicólogo argentino José Ingenieros(Buenos Aires, 1877-1925). La frase parece resumir el sentido de identidad de quienes habitan en el municipio habanero de Guanabacoa.

(Fuente: CubAhora)

Antonio Banderas: “Vivimos una época decadente”

Por elperidodico.com

252aed2471cdad1bbe403db112b66547_L.jpg,qt=943938000.pagespeed.ce.Ux9WxiEOpELleva meses con la oreja pegada al móvil y la vista a la pantalla del ordenador, preparando proyectos, uno tras otro, en lo que parece más un síntoma de hiperactividad que otra cosa. Un filme pequeñito escrito y producido por él a medida de su mujer, Melanie Griffith; una coproducción internacional en la que interpretará a uno de los 33 mineros chilenos atrapados bajo tierra durante semanas; el papel de Picasso a las órdenes de Carlos Saura; la producción de Autómata, una cinta sobre robots más filosófica que de ciencia ficción, y de Solo, sobre un teniente coronel español que vuelve de Agfanistán con síndrome postraumático…

Y por si fuera poco, al día siguiente de esta entrevista en Barcelona, siguió en la ciudad trabajando como fotógrafo en el especial Golden Woman, cuyos beneficios irán para causas solidarias. Luego se fue a Málaga a ver a su madre antes de volver a EEUU al encuentro de su móvil y su ordenador.

Pero aun así, escucha y ve lo que pasa a su alrededor, sobre todo en España. Y lo que percibe no le gusta. Y eso que es “realista, no pesimista”. “Vivimos una época decadente, y no solo a nivel económico, también de valores”, suelta durante una charla en un ‘suite’ del Hotel Arts.

(Fuente: CubaSí)