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Sobre el uso del verbo conllevar

El verbo conllevar se construye sin la preposición a.

Sin embargo, es frecuente escuchar y leer en los medios de comunicación frases como las siguientes: «Lo anterior conlleva a elevar las tasas municipales, pese a que en su campaña política prometió no incrementarlas» o «La pérdida de yodo en la dieta conlleva a que se presenten desórdenes en el organismo».

Conllevar es un verbo transitivo que significa ‘implicar o suponer’ y ‘sobrellevar o soportar’; así pues, no es sinónimo de llevar, por lo que, como indica el Diccionario panhispánico de dudas, no es adecuado utilizar la preposición a seguida del verbo.

En estos casos lo adecuado habría sido escribir «Lo anterior conlleva elevar las tasas municipales, pese a que en su campaña política prometió no incrementarlas» y «La pérdida de yodo en la dieta conlleva la aparición de desórdenes en el organismo».

También conviene evitar la expresión conlleva consigo en lugar de lleva consigo, o simplemente conlleva, por ser redundante.

(Fuente: fundeu.es)

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Latente es ‘oculto’; patente es ‘manifiesto’

latente-patenteLas expresiones hacer y quedar patente, no hacer y quedar latente, son las apropiadas para expresar que algo se pone de manifiesto.

En los medios de comunicación no es raro que se usen de modo impropio los giros con latente, como queda patente en las siguientes frases: «El compromiso del Gobierno en materia social ha quedado latente con la puesta en marcha de cinco centros de salud», «Este año se hizo latente que existe una cooperación entre Nueva Zelandia y Chile» o «Este acuerdo reportará beneficios económicos al club que se harán latentes en la expansión de su marca a nivel mundial».

Tal como señala el Diccionario académico, latente significa ‘oculto, escondido o aparentemente inactivo’, mientras que patente es, por el contrario, ‘manifiesto, visible’. De ahí que sean impropios los ejemplos anteriores, en los que se podría entender justo lo opuesto de lo que se quería decir, ya que se tendría que haber dicho patente o patentes, según el caso.

Por otra parte, para aludir a algo que late —especialmente el corazón, pero también de modo figurado para algo vivo, activo, palpitante o con energía— la formación apropiada es latiente, como de salir es saliente y de nutrir es nutriente. Así, en «La imagen de corazón latente de la sala era de lo más fino y elegante» debería haberse escrito latiente.

(Fuente: Fundéu)

¿Sabe qué quiere decir la palabra morganático?

Por Ricardo Soca

Felipe VI: una boda morganática.

Felipe VI: una boda morganática.

Morganático
: Dícese del matrimonio contraído por un príncipe y una mujer de clase inferior, o por una princesa y un hombre de clase inferior, en el cual cada cónyuge conserva su condición social anterior.

Los casamientos entre personas de diferentes clases sociales son relativamente frecuentes en las sociedades modernas, en las que la permeabilidad social se viene abriendo camino desde la Revolución francesa. Antiguamente, las bodas de ese tipo eran raras y mal vistas, pues de alguna forma quebrantaban la estructura social. Por esa razón, surgieron normas que servían para impedir que las uniones entre personas de diferente origen social alteraran el rígido equilibrio de las clases.

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Debe evitarse el uso del verbo aperturar

osio2El término aperturar se ha formado a partir del sustantivo apertura. Sin embargo, el verbo relacionado con apertura no es aperturar, sino abrir.

Este verbo se ha puesto de moda en el lenguaje bancario: «aperturar una cuenta bancaria», y se ha extendido a otros campos: «aperturar procedimientos judiciales», «aperturar nuevos negocios a nivel nacional» o «aperturar oficinas». En todos esos casos, lo apropiado es emplear el verbo abrir.

Según se indica en el Diccionario panhispánico de dudas, el verbo aperturar no es apropiado en español y, por lo tanto, su uso no está justificado y debe evitarse.

(Fuente: Fundéu)

Adolecer no significa carecer

imagesAdolecer significa ‘tener algún defecto’ o ‘padecer algún mal’. Si se dice de alguien que «adolece de tacañería» o de otro que «adolece de migraña», lo que quiere darse a entender es que el primero tiene el defecto de la tacañería y que el segundo padece cierto tipo de dolor de cabeza.

Con cierta frecuencia, los medios emplean adolecer con el sentido de ‘carecer’: «Kenia adolece de la necesaria cohesión por las hondas divisiones tribales», «Nuestra ciudad es rica en artistas, pero adolece de salas».

Sin embargo, adolecer no significa ‘carecer’, por lo que, en estos ejemplos, aunque lo que se quería decir es que a la UE y a la ciudad les faltan, respectivamente, cohesión y salas, lo que se estaba diciendo en realidad es algo muy distinto: que el hecho de que Kenia tenga cohesión y la ciudad tenga salas constituye un defecto.

Se recomienda, pues, evitar siempre este empleo de adolecer con el sentido de ‘no tener’ algo y emplearlo solo cuando quiera decirse ‘padecer un mal’ o ‘tener un defecto’.

(Fuente: Fundéu)

Accidentabilidad y accidentalidad no son sinónimos

Accidentabilidad y accidentalidad no son palabras equivalentes.

imagesSegún el Diccionario académico, accidentabilidad es la ‘frecuencia o índice de accidentes’. El término accidentalidad, por su parte, se define como la ‘cualidad de accidental’, y alude a una situación ‘casual o imprevista’, ‘de menor importancia o falta de fundamento’. Por tanto, no es recomendable emplearlos indistintamente.

Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran con cierta frecuencia ejemplos como los siguientes: «El Plan Nacional de Seguridad Vial busca disminuir los índices de accidentalidad en las vías del país», «La accidentalidad se reduce un 4 %».

En los dos casos anteriores lo apropiado habría sido utilizar accidentabilidad: «El Plan Nacional de Seguridad Vial busca disminuir los índices de accidentabilidad en las vías del país», «La accidentabilidad se reduce un 4 %».

(Fuente: Fundéu)

Sobre el uso inadecuado de la palabra virtual

Por Ricardo Soca

virtual.
(Del lat. virtus, fuerza, virtud).
1. adj. Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real.
2. adj. Implícito, tácito.
3. adj. Fís. Que tiene existencia aparente y no real.

imagesEl Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) presenta la definición mostrada más arriba de la palabra virtual, que viene haciendo una carrera tan exitosa desde la explosión del auge de las computadoras y de la internet.

El vocablo fue adoptado en el terreno de la informática pensando en su primera acepción y también en la tercera, usada en la Física, más precisamente en la Óptica, para referirse a algo “que tiene existencia aparente y no real” y en la Mecánica para definir el concepto de “velocidad virtual”.

En las lentes convergentes, por ejemplo, los rayos provenientes de un objeto cualquiera convergen hacia un punto en el cual se forma una imagen de ese objeto. Es el principio utilizado en las cámaras fotográficas, en las cuales los rayos provenientes del objeto fotografiado convergen y forman una imagen real e invertida de ese objeto sobre la superficie sensible.

En el caso de las lentes divergentes esto no ocurre, los rayos divergen y no se forma ninguna imagen real. Sin embargo, los ópticos encontraron conveniente para algunos de sus cálculos considerar la idea de que a partir de que a partir de un determinado punto, las prolongaciones de los rayos divergentes convergen hacia un punto anterior al lente, donde se formaría una imagen que no existe más que en el cálculo matemático, una imagen virtual.

En la analogía creada en el mundo de las computadoras, cuando se habla de una “reunión” de personas que se encuentran en lugares distantes, pero que se comunican entre sí mediante cámaras de televisión, parece adecuado que se hable de reunión virtual. Y cuando queremos referirnos a uno de esos sitios de la internet en los que se ofrecen mercaderías que podemos adquirir sin levantarnos de nuestra silla, enviando por la computadora el número de nuestra tarjeta de crédito, parece perfectamente correcto que se hable de tienda virtual.

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Cambio de género con cambio de significado

Por Alberto Bustos

En español tenemos unos cuantos pares de sustantivos en los que un cambio de género va asociado a un cambio de significado. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con el orden (‘colocación, arreglo’) y la orden (‘mandato’). No es lo mismo, consecuentemente, el orden del día, que es la relación de asuntos que se han de tratar en una reunión, que la orden del día, que son las instrucciones de un superior que habremos de cumplir durante la jornada.

Veamos unos cuantos más:

– El margen es el espacio que dejamos en blanco a los lados de una hoja, mientras que la margen es la orilla, normalmente de un río, aunque también puede serlo de un campo o de un camino.

– El pez es un animalito que vive feliz en el agua, mientras que la pez es una sustancia oscura y viscosa que se utiliza para impermeabilizar.

– Si te ponen un terminal, te han instalado un teléfono o algo por el estilo; pero si te ponen una terminal te han construido como mínimo un aeropuerto.

– El cólera es una enfermedad (que asociamos con el amor desde que García Márquez publicó su novela), pero la cólera es una pasión. Algunos la toman por montura: montan en cólera.

– En clase de lengua siempre nos recalcan la importancia de la coma para una buena redacción, pero saltarse una nunca tendrá la gravedad que reviste el coma clínico.

– El editorial es el artículo de un diario en el que la redacción de este fija su posición respecto de algún asunto de actualidad. La editorial, por su parte, es la empresa que se dedica a publicar.

– Los curas son sacerdotes, pero eso no convierte a las curas en sacerdotisas. Estas siguen siendo los cuidados que se nos prodigan para que sanemos.

– Los cometas y las cometas surcan el cielo, pero si los unos lo hacen a distancias astronómicas, las otras apenas se alzan unos metros por encima de nuestras cabezas; es más, las llevamos sujetas por un cordelito.

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La RAE revisará la definición de la palabra pederastia

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pederastiaCualquier persona que practique el coito anal ya no será, semánticamente hablando, un pederasta. El uso (o más bien el desuso) de esta acepción ha determinado que varios diccionarios hayan revisado o se encuentren en proceso de modificar esta entrada, para eliminar una equiparación ofensiva para muchos y que resulta más sangrante aún en plena tormenta por los escándalos de abusos de menores en el seno de la Iglesia católica. Entre los diccionarios que actualizarán la definición de pederastia al lenguaje moderno se encuentra el de referencia en lengua castellana, el de la Real Academia Española (RAE).

Aparte de abuso sexual cometido con niños, «pederastia tiene otra acepción, documentada en textos, que es la práctica del coito anal», afirma Darío Villanueva, secretario de la RAE, que recuerda que el diccionario no sólo recoge las significaciones predominantes, pues, como explica el preámbulo de la última edición impresa, este texto tiene como misión facilitar «claves para la comprensión de textos escritos desde el año 1500». Sin embargo, añade Villanueva, al tratarse de «usos que la gente no entiende como comunes, se va a revisar la entrada en la próxima edición», la vigésimo tercera, que saldrá a la venta en 2013. En ella, «la sodomía va a desaparecer como acepción segunda de pederastia», confirma. La edición online del diccionario incorporará probablemente esta enmienda antes, según Villanueva.

Pese a que los colectivos de gays y lesbianas se sienten directamente aludidos, el catedrático puntualiza que el diccionario académico «nunca ha establecido la relación entre pederastia y homosexualidad», ya que la «sodomía, que es el coito anal, se puede realizar entre personas del mismo sexo y de distinto sexo». Pero muchos otros diccionarios y traductores, tanto españoles como de lengua inglesa, sí equiparan pederastia con homosexualidad, algunos incluso como primera o única acepción.

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No significan lo mismo «advertir» y «advertir de»

La Fundación del Español Urgente recuerda que cuando el verbo advertir significa ‘percatarse de algo’ nunca lleva la preposición de delante de que: «Advirtió que le estaban engañando» o «Advertimos que nos estaban siguiendo».

Sin embargo, cuando este verbo se emplea en el sentido de ‘informar’ puede llevar la preposición de delante de que o no llevarla: «Le advirtió de que no lo hiciera» o «Le advirtió que no lo hiciera».

Cuando el verbo advertir significa ‘aconsejar’ no lleva nunca preposición: «Los médicos advierten que es malo fumar».

La Fundéu BBVA también quiere resaltar que si bien hay verbos como advertir, avisar, dudar, etc. que pueden admitir o no la preposición, en el caso de advertir, el empleo o no de la preposición de puede cambiar el significado.

(Tomado de http://www.fundeu.es)